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28 octubre 2010

De repente

1.

Se fue como vino. De repente.

De repente había uno que se parecía a Tristán.

Sus movimientos torpes, su modo de hablar torpe, sus ojos de alineación torpe y su voz de frenillo corto, tan distante de la de serios locutores y políticos cancheros, una voz torpe, nos parecía que lo perjudicaban. Ahora pienso que no, que quizás fue ese alo de torpeza el que burló los prejuicios de los popes corporativos, el mismo que tal vez también lo resguardó del todos del que se vayan todos.

Una de las cosas que se va a decir de Néstor en los manuales de historia es que tenía una capacidad asombrosa para revertir situaciones adversas.

Hoy nadie se acuerda de quién es Tristán. Ni De la Rúa, por ejemplo. De la Rúa se la pasó todo su mandato tratando de salir del estudio de Tinelli. Néstor tomó el bastón de mando al revés pero solucionó su incertidumbre de inmediato, revoleándolo para acá y para allá.


2.

Todo el mundo es prisionero de sus subjetividades. Todos miramos con nuestros ojos, tocamos con las propias manos y recordamos con imágenes personales.

Yo pensé todo el día en una parábola propia. En el 2003 yo vivía con mis viejos. Me acuerdo de la risa de mi vieja cuando Néstor asumió, caminó entre la gente con su saco abierto, y se chocó con una cámara. Una risa que se le ahogó –madre, tenía que ser- cuando vio la sangre en su frente.

La risa de mi vieja es una de las cosas de la vida que me proporciona una felicidad inmediata. Más felicidad y más instantánea que la merca.

Hoy tengo esa risa intacta en la mente, como si no hubiera pasado un solo día de los más de siete años que pasaron. Y me presiona la cabeza desde que esta mañana su llanto en el teléfono cerró la historia.

Atendí el celular, que decía que era ella, y su voz entrecortada, grave, casi ronca, me preguntó “¿Estás viendo la televisión?”. No gritó “murió Kirchner” ni ninguna de sus variantes, ni dio rienda suelta a su llanto, trató de no asustarme, de suavizarme la mala sangre, primero me cuidó. Mi vieja es de esas que dan la vida por la familia, cada uno de sus días, sin jamás jactarse de nada. Nunca se le pasa una necesidad ajena, como nunca faltó ni un vaso en la mesa. Siempre me pregunté por qué los funcionarios no tienen al menos a una madre entre sus asesores.

Si hasta ahí lloraba como un hombre, su esfuerzo terminó de convertirme en una niña.

“Sí, es un desastre”, le contesté. Recién ahí largó el llanto. Miraba a Néstor en la televisión y escuchaba a una mujer destruída, como cuando miraba a Néstor en la televisión y escuchaba a una mujer feliz.

No serán categorías de la ciencia política pero, para mí, Néstor fue eso que fue de la risa de una mamá al llanto amargo de despedida.

3.

Dormí poco. Me había acostado tarde y temprano apagué el despertador para esperar al censista. Casi como un acto militante. Siempre tuvo sólo dos lados la política argentina. Nadie, ninguno, por más que se crea lo que se crea, está fuera de uno u otro. No importa ahora definirlos. Quería esperar al censista con la casa limpia y la mesa ordenada. Quería mimarlo, invitarlo a pasar, convidarlo, que sintiera nuestra confianza. Quería, por poco que fuera, que mi lado estuviera bien representado. Si el otro lado había operado en contra del censo, había trabajado el miedo y la desconfianza, yo quería hacer todo lo contrario.

Cuando ya estaba listo para la visita, con la tele apagada y la música prendida, un “Murió nestor!” escrito en el teléfono se convirtió en el mensaje de texto más triste de todos. La fuente era muy confiable, pero igual tuve que ir a la televisión para terminar de entenderlo.

Tenía el celular en la mano. No sabía cómo decírselo a Penélope sin shockearla. Se lo dije en voz baja. No me creyó y levanté la voz. Tuvo que venir a la televisión para entenderlo. Sonó el teléfono de casa.

El @aguilucho estaba del otro lado de la línea, más muerto que Néstor. No se puede decir que hablábamos. Llenábamos los espacios entre los sonidos guturales con palabras avaladas por el diccionario, como para que no parezca una charla de monos. “Terrible”, “increíble”, “es un desastre”… hasta que el @aguilucho dijo una frase entera: “siento que se murió un pariente, alguien cercano al que conocía mucho”.

Todavía apretaba el celular con la mano derecha cuando empezó a sonar el llamado de mi mamá. Corté con mi amigo y, una vez que mi vieja se aseguró que estaba enterado, me dijo: “siento que se me murió un pariente muy cercano”.

Traté de consolarla, y, ante mi impericia para el consuelo, me decidí por un rosario de puteadas contra la oligarquía, intercalando las mejores medidas del kirchnerismo, para correrla un poco de la angustia depresiva de la tristeza. A los tanos nos es más saludable la rabia.

Por suerte le tuve que cortar porque llegó el censista. Cuando abrí vi que era “la” censista y cuando nos sentamos frente a ella vi que Penélope y yo llorábamos en silencio agarrados de la mano.

La mujer ordenaba sus papeles y hablaba como desde lejos. Alguien no la atendió y alguien no la dejó pasar. Pensé que no quería hacerse cargo de nuestras lágrimas, pero ahora supongo que no las vio porque la televisión dijo “consternación” y ella se apuró a decir “yo no, yo no estoy consternada”.

La mirábamos en silencio. Pensé un chiste para más tarde. Para ajusticiarla ante mis amigos. “No quise provocar el primer muerto del censo, para no hacerle el juego a la derecha”, pensé que remataría el relato, mientras la censista llenaba varios puntos sin preguntar. Pero, cuando preguntaba sí nos miraba y no pudo no habernos visto los ojos hinchados y rojos, o las mejillas mojadas. Sin embargo, la emprendió contra el censo y sus preguntas. Y nosotros manteníamos el silencio. Creo que sentíamos lástima. Yo sentía lástima. Me pregunté si sería docente, si habría estado mejor que ahora en otra época y qué pensaría del futuro. Penélope contestaba sola porque yo estaba extraviado. Me acordé de “no preguntes por quién doblan las campanas…”. Pensaba preguntas, pensaba cómo puede ser que el libro de Hemingway tenga tantos años y todavía no lo hayan aprendido. Pensaba si la compasión no sería más dañina que un cachetazo o un par de gritos. Al menos para que no vaya repartiendo su veneno con las preguntas. No me decidí.

4.
Me interrumpió la censista porque necesitaba saber si la semana pasada había trabajado al menos una hora. Y el sentido de la pregunta me preocupó. Espero que ello no constituya un índice de empleo. Ordené jerárquicamente los problemas y me sentí un triste pelotudo viéndome tras la causa del Censo, militando por el bienestar de los censistas.


Néstor, al revés. Siempre hubo grandes causas detrás de cada puntada. Parece mentira. Nadie daba nunca dos pesos por el flaco. Ni por sus decisiones. Y no es que me olvide de las ficciones con que la puta oligarquía, en posesión de los medios, ensució toda su obra, pero hay que ser honestos y acordarse de que tampoco dábamos demasiado quienes sabemos saltar la opereta mediática. Y si el flaco cumplía, igual tenía que pasar otra prueba.

No hablo tanto desde la culpa como del sentimiento de la impotencia humana para ser una especie justa en todo momento.

Hablo de la complejidad de todo esto. De la coptación del sistema cultural, del dominio de los discursos, de su potencia ineludible.

Por más angustia que tenga no me puedo culpar por desconfiar del flaco al principio. Y mucho menos culpo a los demás. Después del retroceso alfonsinista, de la revolución productiva de Menem y las promesas del De la Rúa, que iba a ser el maestro, el policía y no sé qué más, de cada argentino; quién puede sancionar tal desconfianza.

Cómo se podía arriesgar, a priori, a favor de uno que llegaba de la mano de Duhalde. Cómo votar a Scioli vicepresidente. Cómo estar del lado de quien renueva las licencias al Grupo Clarín. ¿Era posible encontrar la aguja estratégica en el pajar de enemigos? ¿Había alguna posibilidad de sacrificar de nuevo la buena fe? ¿La entrega, el apoyo, la complicidad…? ¿Quedaba ánimo para volver a sentirse burlado, ridículo, intelectualmente desprestigiado?

No voté a Néstor para presidente. Pero no me voy a disculpar, como la titular de la LGBT, María Rachid. Me arrepiento, sí, pero pienso que el flaco va a entender que así como él tuvo que embarrarse más de una vez por la gobernabilidad o por el proyecto, en secreto, nosotros vimos a muchos otros irse a vivir al mismo lodo.

Nuestra desconfianza fue parte del mismo problema. Así como Néstor no podía ir contra todos como un kamikaze, nosotros no podíamos afiliarnos compulsivamente.

5.

Pienso, por ejemplo, en la necesidad de todos de recurrir a la TV para asimilar la realidad como se acude a una biblia. Me pasó a mí, le pasó a Penélope, a mis amigos, a la gente que cruzaba en la Plaza, a Diego Maradona. Hablo de una biblia escrita por el diablo. “Néstor no se murió/ Néstor no se murió/ que se muera Magnetto/ la puta madre que lo parió”, cantan en la Plaza.

Pienso en la instancia de poder que significa, no sólo por el hecho de la propiedad concentrada de los medios de comunicación y los sectores de producción cultural ni por el más grande monopolio ideológico que constituyen cuando se asocian, allí Clarín y su socio La Nación y su subsidiaria Perfil.

Hablo del decálogo moral diabólico que se filtra con cada relato. De la redefinición demoníaca del bien y del mal. Del nuevo complejo de fundamentos impuesto por la violencia pacífica y de su contundencia en el plano de los intereses particulares como en el de los de clase. Hablo de quiénes tiran la piedra y no esconden la mano, la usan para culpar a su enemigo.

Hay mil ejemplos, y de todos los colores.

Cuando los estudiosos de esta biblia comenten sus conclusiones, deberán explicar logros extraordinarios del dominio del sentido común y del discurso social.

Si la Biblia de Dios pugnaba por la comunión, la del diablo hace todo lo contrario. Se sabe desde hace mucho tiempo que el secreto del dominio es la división de los enemigos. “Divide y reinarás”, dice el dicho. Lo que se perfeccionó en estas diabólicas escrituras catódicas, al extremo de llegar a dividir hasta la misma unidad. El reinado perfecto es el de haber llegado a dividir hasta a los sujetos en sí mismos. Llevando a los individuos al extremo de manifestarse en su contra. Manteniéndolos ocupados en pelearse consigo mismos, perjudicarse, culparse, incriminarse, despreciarse, etc. Personal y generalmente. Contra sí y contra su grupo.

Mirando la televisión hasta los pobres temen a los pobres, los negros se acusan de negros y los argentinos despotrican contra los argentinos. Una biblia con un paraíso terrenal en Miami, en cuya historia negros, indios, pobres y otros, tienen menos alma.

Por temor a ser excluídos, son muchos los que toman como propias las certezas de las santas escrituras catódicas y llegan a autorechazarse.

El reinado del mal no necesariamente se caracteriza por una violencia mayor, como por los resultados de sus acciones.

El nuevo catálogo viste de traje al bien y con harapos al mal. Entonces, la vieja harapienta dirá “qué bien vestido está ese muchacho”.

Cuanto más cara es la marca que se usa, más cristiano se es, según la pantalla que reemplaza a la piedra de Moisés. La conciencia no está tranquila ya, si no está a la moda. Y estar a la moda cuesta y va en exclusivo beneficio de las oligarquías que las imponen. De modo que hacerse un bien sea posible siempre y cuando se haga un bien mayor a las corporaciones.

La política pasó al lado del mal, su práctica está sospechada, desprestigiada y fuera de moda. Perdió relación con la honra, la entrega, la lucha romántica, el bien común. Es asociada en la nueva ficción con una cosa de vagos, amoral, corrupta, peligrosa y sin elegancia. El ciudadano abandona así la única herramienta con que la democracia le permite defenderse. Y los poderosos se aferran a ella porque saben que es la clave de la dominación. Y ocultan su militancia. Develando que saben que están mintiendo con el catálogo. Los feligreses lo siguen, sin embargo, como chupados como una secta.

Sujetos que creen ponerse a salvo de los ámbitos políticos rechazan además a quienes participan e intentan rescatarlos como a un adicto. Escapan de los militantes como de los vendedores pesados. Inventan motivaciones espúrias detrás de cada opinión.

Quienes tienen buenas intenciones y se colocan del lado opuesto al de las corporaciones, aunque logren saltar el cerco mediático, no lograrán nada sin siquiera el apoyo de aquellos por quiénes trabajan.

Tampoco podrá avanzar en su cometido el dirigente que carezca de poder. Lo que quiero decir es que yo nunca me alié con Duhalde pero tampoco hice nada por los jubilados. Tampoco quiero estar cerca de Scioli o charlar con Mazza pero importa poco lo que quiera yo, si cuando quiero salud y educación pública, una Justicia independiente o una distribución equitativa, soy impotente para conseguirla.

Néstor también me enseñó eso, o me lo reafirmó. La importancia fundamental de la militancia, la prepotencia del trabajo, la prioridad de los objetivos comunes sobre el egoísta prestigio personal. Néstor recategorizó a la política argentina, demostró que es mentira que no sirve para nada y sumó a una prometedora juventud, lo que deberá ser recordado entre sus mayores logros. Lo que no puede perderse. Mucho menos ahora, con los resultados puestos, con la evidencia de los hechos.

Militancia y estrategia, prepotencia de trabajo y una dirección objetiva. La fuerza en pos de un plan concreto. No se juega la responsabilidad política en la belleza del discurso imposible. Quizás sean más bonitas las propuestas públicas de Jorge Altamira, por ejemplo, pero si nunca ha logrado consolidar ni una, son tan positivas para el pueblo como las del mal. ¿Cuál es el hombre más coherente con sus convicciones, entonces? ¿Cuál, el más responsable?


6.


La versión del catálogo diabólico ficcional, los medios en poder del sector corporativo, puso a cada iniciativa una mancha. La moda, el saber común indiscutible y la convicción de que lo políticamente correcto es el traje de opositor. Que no requiere deliberación. Es un corset tan seguro como estúpido. La piolada es estar en contra.

Entonces, el desprestigio de la política no es el único frente con el que atentan contra la soberanía.

Si la opereta periodística sola horada a cualquiera, con sólo mantenerse atenta a desvirtuar cada movimiento, no hace falta decir cómo daña en este contexto, en el que sólo es uno de los frentes que forma parte de un ejército temible.

Tenemos grabado en la memoria los fondos que el gobernador Kirchner depositó en una cuenta bancaria extranjera. Pero no el origen de esos fondos, ni cómo fue que el mandatario provincial logró que Santa Cruz ahorrara más de 500 millones, cuando al asumir el déficit ascendía a los 1.200 millones. Es decir que no era la primera vez que lo hacía, cuando sacó a la Argentina de la crisis.

Vimos la insistencia con la que lo mostraban con Menem, sin mencionar ni las regalías que obtuvo ni el período en el que estuvo contra Menem. Porque se puede decir que es más de lo mismo, si se recorta la historia. Por ejemplo, que como todos recortó los salarios al asumir la gobernación. Pero, la verdad recortada es una forma de la mentira. Y es mentira recordar el recorte y olvidar que, a diferencia de todos, en menos de un año los volvió a aumentar a niveles superiores.

Ese maltrato fue constante. Y efectivo. Recordamos cuando se discutió la 125 o la renacionalización de los fondos previsionales. Y escuchamos a algunos de sus propios perjudicados, repitiendo la versión que sus verdugos les vendían en los medios. “Sólo les importa hacer caja”, decían, como decían que era un títere de Duhalde o que lo manejaba su esposa. Y mucha gente compraba. Muchos, que en su vida habían vivido aumentos sostenidos de sueldos, que nunca oyeron de aumentos jubilatorios, que conocieron las colas para buscar trabajo… justificaban después su odio en el “carácter confrontativo” del gobierno.

Néstor se encargó de subrayar que la lucha es siempre a fondo. Desnudó la treta de los que piden paz sólo cuando no tienen seguridad de que van a ganar la guerra. El capital que siempre perjudicó a los sectores populares, que no reparó en violencias (económicas, físicas, estructurales, legales…) para mantener sus privilegio, lo acusaba de autoritario. Denunciaba ataques si se pretendía que pagara impuestos o intervenciones y atropeyos si se le criticaba las condiciones laborales. Los mismos que apoyaron ajustes, recortes, dictaduras, ahora querían mostrarse como víctimas. Algunas personas, incluso del sector popular, repetían la versión oficial de los medios privados como una opinión propia. Otros esperamos que la versión de que Guillermo Moreno atiende a los empresarios con un fierro sobre el escritorio, sea cierta y que los fierros asciendan a cuatro.


7.

Néstor enorgulleció a unos cuántos. Se ganó más adeptos a medida que los resultados iban sorteando el veneno mediático, y con cada promesa que cumplía. Terminó con la vergonzosa Corte Suprema y prometió una independiente. Cumplió. Prometió que no iba a reprimir la protesta social y cumplió. Se comprometió con los derechos humanos y bajó el cuadro de Videla. Se dijo que trabajar por los DDHH no es bajar un cuadrito y, aunque no se dijo que los juicios contra los represores fueron activados como nunca, igual cumplió. Asumió, como evoca Artemio, con menos votos que desocupados. Y recuperó parte del sistema productivo que, quienes le hacen la guerra contribuyeron a destruir. Y lo mismo con las reservas, hizo. Y con el FMI. Nadie se acuerda, pero en la Argentina antes de Kirchner se temía más al riesgo país que en Chile a los terremotos. Nunca nadie se atrevió a meterse con Papel Prensa y todos los gobiernos fueron perjudicados por Clarín, intocable a partir de ese monopolio. También fueron perjudicados los demás medios y hasta los canillitas, esquilmados. La gilada, no obstante, se hizo eco de los supuestos planes K para controlar a la prensa. Les digo gilada porque no es posible desconocer el control de la prensa ejercido por monopolios privados y hacerlo una bandera cuando -juguemos a que es cierto- el que lo hace es el Estado; ellos mismos.

Maradona es otra víctima del poder y sus armas mediáticas. Con su prestigio de prócer y todo le cuesta la batalla. No son pocos los pelotudos que priorizan la vergüenza que le causa un villero público antes que el orgullo de que sea el mejor del mundo. No sólo yo escuché a pelotudos con frases como “Maradona sería el más grande si cerrara la boca” o “es muy bocón”. El poder se sintió molestado y se dedicó a cosechar los prejuicios sembrados. Celebraron tanto sus hazañas como sus tropiezos.

El Diego dijo al salir del velorio de Néstor: “A estos contras, quiero que Cristina los pelee como los peleaba Néstor. Hay que matar la hipocrecía en la Argentina”. Y Diego es bastante permeable a la versión oficial de los medios. Pero igual se dio cuenta de que la causa de Néstor era de verdad.

Otro que lo vio trabajar y lo apoyó siempre, a pesar de sus peleas; que es extrapartidario y también sufre la saña de la prensa, es Luis D’Elía. Una vez rechazó mis temores sobre el entonces jefe de Gabinete, Sergio Mazza. Dijo que estaba tranquilo porque “¿sabés las horas de instrucción política que le dedica Kirchner?”.

Aquel salvaje favorito de los medios, el monstruo que cortó el alambre ilegal de los campos de Tompkins, el que tomó una comisaría impunemente luego de que fuera implicada en el asesinato, no impune, de un amigo, el patotero que le dio una piña a un socio de la dictadura; ayer lloraba como un nene. Lloraba un llanto desesperado, como lo son los de las tragedias. Como los que se vieron ayer por todos lados pero son extraños en las personas públicas.

“Duele fuerte”, dijo Evo. Un indio, un pobre negro para los normales de los medios. “No tengo consuelo, te quiero mucho Flaco”, twitteó Aníbal, detrás de ese bigote tan fuera de moda.

Los que saben de política, de historia, de la vida, en fin, los que no necesitan de la televisión para pensar, no encuentan consuelo por semejante pérdida.

Los otros, que además de estar bien necesitan que los diarios digan que están bien, para estar del todo bien, capaz que ni lloraron.

Kirchner también enseñó eso, que nada se compara con los prejuicios, con la fuerza de la discriminación o la droga de los privilegios. Más que prosperidad, muchos prefieren una posición distante respecto de otros. Y ello le sirve al Capital. Pero, también enseñó que los malos son pocos sin los traidores y que el secreto para aislarlos está en la obra de gobierno. Todos tenemos nuestra causa. Si el desempeño político es incesante y justo, tarde o temprano, van a ser tocados. Los prejuicios de la cabeza terminan derrotados por los consejos del corazón. Eso también me enseño.

Néstor se fue como vino, de repente. Pero dejó tanto en el medio que no me alcanzan los días de duelo para terminar de llorarlo. Y prometerme (y prometerle) pelear por su causa, abrazar la militancia, regalar la fuerza de trabajo a la causa y no al juicio del empresario. Con esa cara de pelotudo se rió de los prejuiciosos y demostró que hay una posibilidad de soberanía, de respeto, de orgullo, etc. Que nada tiene que ver con los valores del poder. Ni con las versiones favorables a sus intereses que convierten de prepo en sentido común.

Se fue, fiel a su estilo, de repente. Dejó cosas por hacer, no hubo tiempo. Pero ya no es el que se parece a Tristán, es Néstor Kirchner, el mejor político de esta época.

Hasta siempre Néstor, te voy a extrañar mucho. Y no me va a alcanzar la vida para agradecerte.

27 octubre 2010

Hasta siempre, compañero


Hay palabras
para describir este dolor
pero
es al pedo.
No es inefable
es inentendible.
Hasta siempre
compañero.


17 febrero 2010

El monopolio ideológico, peor que el mediático, conserva privilegios aliado a intereses extranjeros y a acomodados, gorilas e ignorantes nacionales

(Este es otro post, fruto de la extensión de la respuesta al comentario que luce a continuación, escrito en la publicación, inmediatamente anterior.
"Anónimo:
Esta gente no tiene ni una pizca de bondad y aquellas personas que aun los defienden es porque son muy ciegos o en su afan de creer en algo, lo hacen por cualquier persona
Infelices!!!
Saludos!
10:20 AM")



Mirá, último anónimo (10.20 AM), de los comentarios del post anterior, quizás te puedas bajar del caballo miserable de los medios y puedas pensar por vos mismo.

Y no le digo miserable al caballo de los medios sólo por insultar al azar o degradarlos a los fines de mi momentánea conveniencia. Ni sólo por sus contenidos, que por años soportamos gracias a la zanahoria del programa o el par de programas que eventualmente valieron la pena, haciendo que radio o televisión también valieran la pena. O los hallazgos en la gráfica.

Tampoco me refiero a la miseria del caballo que usted monta sólo por la posición social dominante de la que se aprovechan. Siendo los medios la única fuente de instrucción, información y orientación a la que accede la gran mayoría. A tal punto los empresarios mediáticos se saben productores de una mercancía con consumidores cautivos, que ‘público’ y ‘mercado’ dejaron de ser lo mismo.

Más allá de que no sería adecuado hablar de mercado si no hay competencia, ahora, el mercado para ellos es el sector interesado en que, de tal o cual forma, se lo beneficie con la mercancía. Naturalmente, el sector que puede pagar de algún modo. Y el público pasó de ser el mercado de los medios a conformar parte de la mercancía.

La nueva mercancía ya no es la producción periodística, el fruto de una investigación o el servicio periodístico, sino que pasó a estar constituída por la relación y la calidad que los medios garantizan con sus lectores. El mercado que sostiene a las empresas mediáticas paga por la garantía y la efectividad del acto de lectura que cada empresa ostenta, además de por la adecuada manipulación de los contenidos.

El consumidor mediático sigue siendo, cómo no, a quien apunta la estrategia empresarial, pero ya no lo conquista porque dependa de su preferencia y su dinero para subsistir, sino que depende de él como un valor agregado del producto final. El público (cuantitativa y cualitativamente) es hoy el factor fundamental que determina la cotización del producto mediático. No su calidad o determinado atributo profesional del periodismo. Se ha convertido en la misma herramienta empresaria para la conquista del nuevo mercado, ora urgido de publicitar sus propios productos, ora necesitados de determinadas versiones o contenidos convenientes.

Por eso es que, aunque no te la cobren, ni la televisión abierta ni los diarios de distribución graciosa, son gratuitos.

Por eso, también, a los empresarios de los medios les importa un huevo, no digo la moralidad ni el compromiso profesional, que lógicamente en la inteligencia de que el medio ha cambiado su mercado, la profesión ha cambiado y ya no se debe a sus lectores sino a quien paga. En general, el poder económico y, a veces, los poderes políticos.

Pero, decía, no le digo miserable al caballo al que usted está subido sólo por esto, también por la operación anti liberal (en el sentido real de la palabra, y en el político también) que consiste en constituirse en el monopolio ideológico en que se han convertido, un montruo mucho más grande y opresivo que los monopolios empresariales. Aunque de ellos deriven.

También es miserable porque, en esa concentración salvaje, opera como una realidad indiscutible la versión muy parcial de una ínfima minoría de la sociedad. El empresariado, sus opiniones, sus concepciones de mundo, su definición del bien y del mal, su modo de manipular el relato y de difundirlo, su xenofobia, su racismo, sus intenciones egoístas, sus intereses comerciales, etcétera.

La información, entonces, que es el pan de la democracia, está en mal estado. Adulterada.

Esas chicas jóvenes, lindas y cancheras de TN hablan de “vías de escape” para salir del centro cuando hay una manifestación. Como si de un servicio a la comunidad, ante una catástrofe, se tratara. Ni más ni menos que mierda ideológica.

Por la misma ley general de identificación con el protagonista del espectáculo, la situación se convierte automáticamente en una catástrofe para el receptor desprevenido y damos por descontado que necesitamos ‘vías de escape’. Las mismas vías de escape que no necesitamos, por ejemplo, cuando el ex ingeniero Blumberg organizó su concentración. Ni cuando los rentistas agrícolas hicieron un esfuerzo desmedido para agarrar eso que nosotros conocemos como cacerola y salieron a pedir por sus privilegios.

El informativo, por ejemplo, concebido desde su nacimiento como servicio social, fue la herramienta, confiable y fiel, del grueso de la ciudadanía. Así se constituyó en algo tan útil como necesario, convirtiéndose en un hecho cultural ineludible, como algo supremo, llegado para suplantar el rezo de cada día, pues a allí acudía –y acude- el ciudadano, sobre todo, el pobre con poco tiempo, el trabajador, para estar ‘avisado’, de la misma manera que otrora se aferraba al libro santo.

Se decía de alguien que era una persona muy ‘avisada’ como un piropo, y al infeliz se le decía que era un ‘desavisado’. Nadie quiere ser un infeliz, lo que también explica la comunión entre individuo e informativo. O noticiario. O noticioso.

¿De qué voy a hablar mañana con mis compañeros de trabajo, sino? ¿Cómo le voy a discutir al garca de mi cuñado en Navidad? La cosa no empieza ni termina allí.

Además de lo que dicen, del lenguaje que usan, los peinados, lo que hacen y demás usos y consumos orientadores expuestos (o rechazados) en escena… Es decir, además de establecer cierta línea de reproducción cultural, también determinan qué cosas entran en escena, cuáles no y cómo lo hacen. Así, un niño abandonado a su suerte ‘no es noticia’ para la concepción de la realidad que tienen estos señores empresarios, pero si crece y mata a alguno, sí. El niño que se muere de hambre puede llegar a ser noticia si tiene, por ejemplo, el buen tino de morirse en algún distrito de responsabilidad enemiga u opositora.

Ahora, si todo pibe que se muere de hambre fuera noticia pero la decisión sea que ello se oculte, ya sea por la conveniencia de algún cliente o por la propia, veremos mil veces un gol de Messi o las imágenes del recital de Metallica u otro show del asesinato. Y de ello hablará el grueso de la población mañana. Los medios deciden, o influyen, en cuestiones que van desde un próximo peinado hasta lo que se va a conversar en la intimidad del trabajo.

En este contexto, es natural que los responsables de condenar a la exclusión y a la pobreza a la mitad de la población, lo oculten. Con silencio o con abrumadora difusión convenientemente trastocada, da lo mismo.

Y es natural, también, que cuando estos pobres, o cualquier otra víctima del aparato monopólico, se manifiesten de alguna manera, cortando una ruta o robando una cartera, los vuelvan a someter a una nueva condena. No son novedad para nadie los múltiples réditos que le ha dejado a medios como La Nación y Clarín, por ejemplo, su silenciosa complicidad con asesinos, represores, ladrones, estafadores, traidores a la patria, enemigos del pueblo y demás delincuentes.

Ni es novedad, puntualmente, que su colaboración fue fundamental para lograr la expulsión de la mitad de la población. Ni que comercializó su mercancía con el poder interno y el externo. Un producto de exportación cuyo atributo distintivo fue la manipulación de una realidad de manera llanamente perjudicial para el pueblo. Produciéndola deliberadamente para satisfacer las pretenciones de sus clientes –o socios- quienes, casualmente, pretendieron la desindustrialización del país, el empobrecimiento, la desaparición del Estado, la manipulación de la Política y la Justicia.

En fin, ya no es novedad la complicidad de los grandes medios en la imposición de la condena arbitraria, aplicada sin delito ni juicio de por medio, a una parte de la comunidad. Mucho de su propio público, fue condenado a pedido a morir de hambre o a vivir de la basura. Sólo como corolario de la asociación que a los medios les garantizaba la ansiada posición de privilegio. Hasta Pedro E. Aramburu tuvo su juicio y su ejecución, un responsable. La banda mediática empresaria arrojó la piedra que asesinó a las clases bajas y escundió la mano detrás de una presunta idea política económica.

La mercancía periodística en tiempos neoliberales se concentró en ocultar la responsabilidad de sus clientes en el ataque al pueblo, muchas veces abrumando con versiones vacías sobre “crisis”, transmitidas como si se trataran de desastres naturales.

La traición de los grandes medios al pueblo y a la profesión, también consistió en producir y consolidar artificios, que fueron desde la intención de naturalizar la situación crítica hasta la minuciosa operación de ir tipificando al delito con los rasgos exactos de los expulsados.

Podríamos seguir infinitamente con ejemplos similares. Podríamos volver a reclamar la investigación y el enjuiciamiento de la responsabilidad de los civiles durante la dictadura. Pero, hay que decir que las acciones aberrantes cometidas por las empresas mediáticas, que exceden largamente su mero silencio mercenario durante la dictadura, cosas como el robo de la propiedad privada que hoy tanto fingen condenar, generalmente al amparo cobarde de la certeza de que sus dueños verdaderos nunca reclamarán ni denunciarán, siendo que estarían perfectamente asesinados. Así se robaron Papel Prensa, por ejemplo.

Con el monopolio del papel se aprovecharon de, eliminaron o compraron a la competencia. Y también se apropiaron de la distribución. Cuando consolidaron el monopolio mediático, cayeron sobre los canillitas y, con la misma vehemencia con que ahora rechazan las retenciones, los obligaron a bajar el porcentaje histórico de sus ganancias.

Demás está decir otra vez que las retenciones a las exportaciones cumplen la función de equilibrar el gran beneficio extra que esa actividad consigue a expensas de la política monetaria con la que el Gobierno consiguió volver competitiva a la industria argentina y la quita de las ganancias a los diarieros, en cambio, son una estafa que consiguen legítimar con su posición dominante, extremadamente privilegiada. A nadie se le ocurrió acusarlos de querer hacer caja. Cuando acusaban al Gobierno de querer ‘hacer caja’ con las retenciones, sabían de qué hablaban. El ladrón cree (o necesita hacer creer) que todos son de su condición.

También usufructuaron los beneficios empresariales que significan las altas tasas de desempleo y la flexibilización laboral. Es decir, sus prácticas antipopulares no terminaron nunca.

Pero la mentada expulsión ilegal de gran parte del pueblo a la que los empresarios mediáticos vendieron su alma, no sólo echó fríamente del sistema a seres humanos, traicionó a quienes podrían ser sus hermanos dejándolos desamparados, sin ingresos ni Seguridad Social, sino que evidenció, sobre todo y más que nunca, la ruptura del contrato social. Borracho de poder, un sector se cagó en el pacto de convivencia que garantiza la paz interna. Y tan conciente era de su responsabilidad apátrida se preparó para el escenario bélico previsto, naturalmente, por la lógica revancha romántica que es berretín de los vencidos.

Hay un dicho de la infancia, dirigido a acusar al primero que levanta la voz para buscar a algún culpable. “La gallina que cacarea es la que puso el huevo”. Por ejemplo, si alguien decía “uy, qué olor, quién se tiró un pedo”, con dicha frase se inculpaba al que había preguntado. Se lo castigaba por indiscreto (botón), poniendo en duda su pasión por la verdad acusándolo de alzar la voz como un montaje para disimular su desagradable falta, aunque muy inferior a la que proviene de actos de botonería o de exculpaciones propias a costa de chivos expiatorio.

Con el tiempo comprendí que fue una de las mejores enseñanzas políticas y empresariales que recibí. Paradójicamente, los medios que hoy se arrancan la pollera pidiendo seguridad, ayer les arrebataron la seguridad social a millones. No es novedosa su hipocrecía, también lloraban por los jubilados y luego los estafaron con las AFJP.

No son jueces sino parte, pero han asaltado a la Justicia, han creado la ilusión de que ocupan su lugar, operando sobre ella y sobre la dirección adecuada del sentido común. De la misma manera se corren de su lugar de parte de la sociedad con intereses apelando a estupideces como la subjetividad o la independencia.

Son fiscales que van escribiendo el código al ritmo en que se manifiestan sus intereses. Tipifican los delitos con los rasgos de sus enemigos. Concientes de haber roto el pacto social y haber robado la seguridad social a millones de argentinos, diseña los carteles de “buscado” con su caras, alarma sobre su presencia, o la presencia de sus hijos, que crecieron con frío, mal comidos y sin escuela, en gran parte gracias a ellos. Grita seguridad, pide “para la gente” y no hace más que asustarlos y convecerlos a todos de ir contra sus propias víctimas. De odiar a sus enemigos. Y al mismo tiempo pone una empresa de seguridad cuyos servicios luego vende a asustados de buenos ingresos.

Hace falta que cite la cantidad de barbaridades que difunden como certezas del sentido común.

No sé si llega a darse cuenta de lo monstruoso de la cuestión, Anónimo de las 10.20. Entran en el negocio de los seguros, los promocionan o los encarecen con una nueva ‘asistencia’, pongámosle, cobertura por granizo, y después alarman con que caen piedras a la primera nube que aparece. Lo mismo hacen con sus exportaciones de soja.

También es importante que, en su lugar de neobiblia, ceden a la comunidad una tabla de valores artificial. Esa es la tabla que usted y yo adoptamos la mayoría de las veces. La tabla que, si bien se fija, no es más que la del enemigo. Y usted que creía que el síndrome de Estocolmo era algo lejano.

Esa codificación de las cosas, del bien y del mal, de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, esa voz que conciente a Uribe y se burla de Chávez, o que es benévola con Mauricio Macri pero rechaza a Evo Morales, es la misma que le construyó el caballo por el que usted se cree superior a los demás y, por ello, es tan miserable hasta entre los equinos.

Pensar, del latín pensāre, alude tanto a pesar, como a calcular, como a pensar. Entonces, refiere a pensar como una actividad necesariamente ligada a datos concretos y necesarios, cuya efectividad se deteriorará en la medida en que esos datos no sean ni concretos ni verdaderos.

La primera acepción contemplada por la Real Academia es “Imaginar, considerar o discurrir”. La segunda, “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen”. Y la tercera es “Intentar o formar ánimo de hacer algo”.

Por eso le digo que trate de pensar sin el caballo de los medios, porque ¿qué elementos va a considerar para reflexionar? ¿Qué elementos va a examinar para formar sus dictámenes? ¿Con cuánta seguridad va a hacer algo (opinar en un blog, por ejemplo) cuyo ánimo fue formado en base a los elementos que le ha cedidó ¡quién!?

Usted dice “Esta gente no tiene ni una pizca de bondad” y para ello se basa en una nota ridícula de la que ya le hablo.

Tenía un montón de argumentos (y notas) con las que podía haber puesto en duda la bondad de “esta gente”, su argumento estúpido lo delata. Si tuviera convicciones hubiera dedicado esfuerzo a buscarlas. O a explicar con qué balanza pesa la bondad, que desequilibra tanto para el lado de una nota menor, un posible enriquecimiento ilícito, en comparación con la generación de trabajo, con la distribución en favor de los jubilados o de los trabajadores, con la política antirrepresiva o con la justicia independiente de la calidad de la Corte Suprema que tenemos.

La nota que justifica su mala opinión sobre la bondad de “esta gente”, es un compendio de evasivas, casi no tiene ninguna afirmación. Tiene que decir que el secretario renunciante incrementó 7 veces su patrimonio desde que está en el gobierno porque es un papelón subrayar la suma o decir que el ahorro de las 300 lucas llevó unos 7 años.

Calculo. Si hace 15 años que trabaja para ”esta gente” y hace siete había juntado sólo 50 mil, quiere decir que estuvo 8 años para ello. ¿Eso le parece descabellado? ¿No tienen derecho por negros? ¿Le parece un espanto que en nada menos que 7 años, trabajando directamente para el equipo de Presidencia, haya logrado juntar unos 300 mil dólares? ¿De qué me habla? Así y todo este secretario se haya privilegiado de su posición para conseguir terrenos baratos o buenos precios para construirse su caserón, ¿a usted eso le parece un espanto, y uno superior al de los negociados del diario que cita? ¿Usted sabe lo que gastaba Menem en peluquería, por no hablar de ingresos extra por la liquidación de la mayoría de nuestros bienes y la entrega de nuestros derechos?

No estoy seguro de si todo esto se debe a que usted es una víctima de los medios, si es por su iresponsabilidad para pensar, por militancia barata o porque, en realidad, no es la mayor o menor bondad lo que le molesta de esta gente.

De todos modos, le pido me disculpe, no puedo pensar bien del todo de usted, cuando inmediatamente su argumento se concentra en subestimar a los demás, despreciar a los que piensan distinto: “y aquellas personas que aun los defienden es porque son muy ciegos o en su afan de creer en algo, lo hacen por cualquier persona.Infelices!!!”.

Siempre fue patrimonio de ignorantes, dictadores, resentidos y de aquellos en cuya conciencia pesa la intanquilidad de alguna falta moral grave, eso de despreciar al otro como todo argumento.

Es natural, entonces, que piense y piense y no me de cuenta de cuál es la manera de hacerlo bien de usted, de otra forma más que justificándolo como un lisiado por la opresión de los medios. Por la operación que los medios, aunque compartan, venden también a sus clientes como mercancía, y a buen precio? Todas las demás hipótesis no hablan bien de usted.

Porque, me pregunto, sino, usted qué será.

¿Un ignorante que no conoce cuáles son las políticas más humanas, inclusivas y justas, y que no sabe de economía ni de política ni de historia? ¿De una ignorancia tal para sopesar la bondad de los demás que ni se le pasa por la cabeza preguntarse por la bondad de los Saguier y los Mitre, de cuya empresa, La Nación, se sirve para opinar aquí?

¿Será un resentido que no puede concebir que un tipo que no sabe abrocharse el saco, por más que esté detrás de una de las mejores políticas de los últimos tiempos, sea el que se lleva los laureles?

¿Será un dictador usted, y tiene miedo?

O ¿qué culpa inconfesable pesará en su conciencia, para no poder decir la verdad de por qué los odia realmente? Desde la culpa romántica de haberse rendido-vendido antes de tiempo, hasta la conveniencia económica, egoísta e injusta, pasando por culpas miserables del nivel del racismo, la discriminación o la xenofobia, se me ocurrieron decenas de posibilidades.

Por eso me gustan un poco los mensajes anónimos, porque su anonimato convierte mis prejuicios en hipótesis.

Me interesa, entonces, únicamente la hipótesis más positiva que paradójicamente es la de que usted es una víctima de los medios. Y no peca de soberbio, sino que está confundido. Y en ese caso es que le pido que se baje del caballo de los medios como fuente de información virgen.

Hay otra acepción para “pensar”, siempre según la RAE, no TN ni La Nación, que es “Echar pienso a los animales”. El pienso es el “alimento seco que se da al ganado”. Su pensar se parece más a este que al otro. Da su carne por unos restos de pastos secos, o de soja, o de quién mierda puede saber qué ni a quién responden. Pero viene a acusar a la gente que percibe aciertos en este gobierno, como feligreses desesperados y oligofrénicos que necesitan creer en algo y lo mismo hubieran defendido el kirchnerismo como hubieran entrado a una iglesia evangelista.


Mi percepción es que es justamente al revés la cosa. Algunos ejemplos de la obra que se defiende aquí lucen en el presente escrito. Verá que no es en vanalidades del tipo del atuendo presidencial, supuestas tendencias crispatorias o del de modos campechanos propios de negros de mierda que se asientan nuestros análisis.


Acá, en El Club del Fernet se chicanea, se utiliza lenguaje soez, se elige un idiosincrático estilo burlón de debate, pero no se desprecia al otro ni se lo maltrata sin argumentos. Es lo más justo que podemos ofrecer. Y una muestra de la dedicación que puede llegar a otorgársele a un pasajero ñato cualquiera como usted, que estaba aburrido y, como los demás le importan un carajo, se decidió a exponer su resentimiento.

25 junio 2009

Los días más felices siempre fueron peronistas

Sólo porque me gusta verlo bajando el cuadro, verlo con Chávez, con Hebe, con Evo... Compañero.

18 octubre 2008

Felíz día de la Madre

"Que (Néstor) Kirchner festeje el día de la Lealtad

es como que Schoklender festeje el Día de la Madre"

(Hilda chiche Duhalde)
Que esta hija de un camión de putas fachas
siempre aproveche para llevarse puesto "un zurdo", como dice,
ya me está rompiendo las pelotas.
¿De qué tenés miedo, chiche?
¿De que alguien festeje el día que vos no podés,
encima, también por facha?
Hasta que la historia juzgue la exacta responsabilidad de esta señora
en el asesinato de Kosteki y Santillán,
sería bueno que cierre ese orto burócrata del espacio, ¿no?
Respetá al tipo que de movida tuvo la dignidad de pagar sus deudas,
y las de los marinos que tanto te gustan
chiche facho.
Por lo menos,
como dijo un personaje tan funesto como talentoso,
"Schoklender encontró en Hebe a una madre sustituta",
Chiche,
vos no vas a encontrar dignidad
ni...
no, mejor no te lo digo
que tengas lo que te merezcas.
Para todas las demás mujeres,
esas que se les caen los párpados
sobre los ojos dilatados de amor,
a las que sufren dolores ajenos
y hasta no lloran
por aliviar,
a las madres que aman a sus hijos
más que a sí mismas
y que a todo lo amable, necesitable y seguro
del Universo,
Feliz Día.

23 julio 2008

Unidad Básica (la hora de la pastilla)




Don Abreu -Parece que se fué el Alberto, nomás


Don Palermo -parece


DA -y nombraron a Massa


DP -pero no es Salvador, es Sergio Tomás. Hay un extraño virus de esta dirigencia, o será un atributo, que cada personaje rechazado termina siendo lamentado a la luz de sus sucesores.


DA -¿No le gusta el hombre de Tigre?


DP -Qué se yo, algunos duhaldistas le salieron buenos a éstos, pero el último sub-40 no tuvo suerte


DA -Bueno, el que se va traía prontuario también


DP -Por eso no se lo quería al principio, pero a éstos chicos pareciera que, o se los comen crudos o les sueltan la mano con facilidad... ¿qué sigue? ¿Juan Martín del Potro Secretario de Deportes?


DA -Dicen que después de que armara las listas de legisladores de la Capital hubo otros que no lo quisieron...


DP -Ya no importan padres putativos, ahora. ¿Sabe usted con qué lana va a tejer la gobernabilidad este muchachito nuevo que le dice "chicos" a los periodistas?


DA -Quizás con las viejas relaciones institucionales entre el ANSeS y los Gobernadores y municipios...


DP -Puede que sea, pero, no es lo que se dice la imagen del que va a profundizar la opción por los pobres...


DA -Lo que pasa es que si se va De Vido, como correspondería, allí va a nombrar a Hebe y su gente de construcción, entonces este Massa es para equilibrar...


DP -ah... bueno, vuelvo a mi habitación que se hace la hora de la pastilla...


DA -sí, yo también, a ver si me pasa como ayer que se me pasó y aluciné que la UCR todavía existía y llamaba a conferencia de prensa, de tres, claro, y pedían el alejamiento de más funcionarios...


DP -No, te preocupes, debe haber sido algo astrológico, como una comunicación con el más allá, yo también oí muertos, creí escuchar que Cobos salió a apoyar la designación de Massa y recordó a Alberto.


DA -No, pero eso que te pasó a vos es porque te lo confundís, te agarra un dèja vú con la tardía, inútil y amistosa despedida de Balbín al general...


DP -¿vos decís? ¿dejavuses oligarcas? qué locura, vamos a por la medicina.
DA -vamos

07 diciembre 2007

¿Venís siempre a ser edecana acá?*




Che, la edecán -edecana- por el Ejército, María Isabel Panza, ¿Está buena o yo estoy loco?
Me la imagino con Cristina y...
Ojalá sea como el mayor Alberte.
¿Sigue la banda esa, Panza?
* traducción para Deb, una de las formas típicas de encarar una aventura amorosa, "venís siempre a bailar acá", traducción: "estás para partirte". "Vamos a tomar un café", traducción, "me decidí, te parto".

30 noviembre 2007

Peronismo




A Kirchner se le durmió "La Mona"

El cantante cuartetero Carlos «La Mona» Jiménez se emborrachó luego de brindar un recital en el estadio Luna Park, por lo que se quedó dormido y no concurrió hoy a una visita protocolar agendada con el presidente Néstor Kirchner. Así lo informó Juana Delseri, esposa y manager del artista, quien relató la peculiar situación vivida en la noche del miércoles tras el show despedida de Buenos Aires.
«La Mona» Jiménez tuvo una semana intensa en Buenos Aires, que incluyó conferencias de prensa, fotos, invitaciones y un cierre espectacular con el recital en el Luna Park. «Cuando terminó el show, se acercó un señor que dijo ser de protocolo del Presidente, que nos invitaba para hoy a la mañana (por ayer) a reunirnos con Kirchner en la Casa Rosada», explicó.
«Yo pensé que era una joda para (Marcelo) Tinelli y guardé la tarjeta sin darle bolilla», agregó la mujer sobre ese particular momento.
Delseri narró que después del show salieron a disfrutar de la noche porteña y, luego de varios brindis, terminaron cenando en un restorán de Barrio Norte.
«Nos fuimos de caravana, brindis de acá, brindis de allá y a la 'Monita' lo traje más contento que perro con dos colas, con un buen 'pedito' y con el saco cruzado», describió. Esa fue la razón por la que «La Mona» no concurrió al convite -del que sí participó el gobernador electo de Córdoba, Juan Schiaretti-en la Casa Rosada y dejó plantado al mismísimo presidente de la Nación.

09 noviembre 2007

30 octubre 2007

Epa




Hacete el boludo con la excusa de que la mano esa no siente.

19 octubre 2007

Tres policías asesinados


Che, qué raras versiones que hay respecto del triple crimen de los policías. Primero que se robaron todo, después que no se llevaron nada. Que conocían el lugar. Que los acuchillaron y que no hay signos de resistencia. Sumado a que no son cortes profundos -con intenciones de matar- se supone que fueron hechos después de haberles disparado. Con qué sentido. Allí hay un mensaje.


Otro son los cuatro tiros por la espalda que recibió l que intentó escaparse después de tirotearse. Acá parece que dos policías y dos presidiarios salieron de noche sabiendo que se iban a encontrar a dos pinches cualquieras a cuyos cuerpos, incluso, pensaban hacerle más daño. Apareció el tercero y un tiroteo los alarmó a escaparse y, en lugar de volverse caminando en la madrugada, como pensaban, lo hicieron con la camioneta policial. Antes, cuatro tiros en la espalda, al rededor de otro punto cardíaco en el centro.



Mientras extrañamos a Sdrech, hay que preguntarse porqué cambiaron tanto las versiones. Quién les dijo a unos una cosa y a otros otra cosa. Hay que seguir el rastro de la fruta podrida. No sirven de nada las hipótesis. Es un mensaje, del, pongamoslé, Servicio Penitenciario Federal, o de los policías exonerados, o de quien sea; de la punta del ovillo se llega al centro. Alguien está tirando o está pidiendo que difunda una cosa y después otra.



Además, es alguien que conoce. Quizás, porque no se lo puede descartar, mantuvieron una charla antes con Ricardo Torres Barbosa y Alejandro Batalaro, de unos veintipico. Y después los soprendieron de un cuetazo a cada uno. Quizás simplemente entraron, dispararon los especiaistas en disparos y trabajos sucios y después entraron los secuaces tumberos, que se vieron interrumpidos por el fuego del tercer policía, el sargento Pedro Díaz de unos cuarenta y pico. Presumo que tumberos por el sólo filo que dicen que tenía el arma blanca. (Con lo cual, entonces, también hay que dudar de las versiones de que los cortes son superficiales, si pudieron determinar que era de un sólo filo. Pero sigamos c0n este mapa, para fijarlo o para aburrirnos y que aparezca otro.) Es más, si mis cálculos no me fallan, hay que buscar en los negocios más económicos o accesibles del lugar, que allí compraron el arma blanca. En el boliche más cerquita.

Ahora esperemos más datos.

Yapa: Cuál de los asesores de López Murphy fue el que le tiró que Kirchner había culpado a la oposición.

La última, eh: Cuando el superintendente de Investigaciones Especiales de la Policía bonaerense dice que no hay dos bandos, que la policía está unida ¿hay que creerle? Supongamos que le creemos... ¿qué tenemos que creer cuando dice "estamos trabajando muy duro. Estamos consiguiendo los testimonios necesarios". aia.

18 octubre 2007

22 junio 2007

En qué quedamos




Para los que dicen que entre fachos no hay matices.

13 junio 2007

Ambito es Derecho y Humano

En la contratapa de su edición de hoy, el diario Ambito Financiero se preocupa por los Derechos humanos que no importan y hasta supone que hay derechos humanos que son "ajenos a las ideologías".

Por supuesto, el reclamo, aunque más no sea en parte, es válido. Es un flagelo el tráfico de personas y lo es también el trabajo infantil.

Pero en el reclamo acusa al Gobierno de que los Derechos Humanos que a este diario le interesan no son una preocupación oficial por la ajenidad de lo ideológico de estos derechos.

No parece que la muestra de ignorancia sea propia de las mentes brillantes de este pasquín tan gracioso que fundó el finado Julio Ramos. Más parece que los muchachos de Ambito Financiero se están haciendo los pelotudos y están disimulando que estos reclamos sean tan ideológicos como los que pudieran preocupar al Gobierno, pero también que otros que el Gobierno olvida.

Otra muestra de lo ideológico de estos DD.HH. es que durante los gobiernos a los que el matutino de Paseo Colón era adepto, tampoco a ellos le preocupaban esos derechos.

Incluso, podría agregarse que los motivos de estos dos derechos que obedientemente Ambito recoge de sendos informes del Departamento de Estado de los Estados Unidos o de la excelentísima ONU, quizás tengan sus causas en la desesperación económica de espíritus menos pasivos que los de, por ejemplo, los cartoneros a los que ni basura les quieren dar.

Demás está decir que la política que desembocó en semejante desastre fue defendida y promovida desde las páginas de este medio al que tan caros dice que le son los benditos Derechos Humanos. Política que permite que se configure este mapa funesto en el que policías, ladrones, pobres, millonarios, ex ricos y casi la totalidad de los empresarios de este magnífico país, se comporten con la audacia alocada y la ausencia de principios absolutos de cualquier criminal que te asesina por unos pesos.

Con la certeza de estar siendo tomado por pelotudo, entonces, me dan ganas de preguntarle a García y al staff completo de Ambito Financiero, ¿por qué no me la chupan, cagatintas?

Por cierto, no hace falta volver a aclarar que el cuestionamiento, en Bocas limpias, es más que justo, y este gobierno debería mover el orto de una vez, en lugar de la lengua. ¿No lo cree así, señor Kirchner?

18 mayo 2007

Piedras en el camino

Cómo es eso. ¿Inauguraron la Piedra de Tandil?

¿No es una locura? Aparte, ya que subían la piedra hasta allá -¿esta también pesa 300 toneladas como la que se cayó en 1912?- ¿no podrían haber subido, también, un motorcito para que se moviera? ¿Todo a medio pelo?
¿Y el turismo va a ir obnubilado a ver una piedra que alguien puso en un lugar? ¿Eso no es lo mismo que, si un día se secaran las cataratas, venga alguien y ponga una canilla para el turismo? ¿O una sábana simulando agua? Si se derriten los hielos ¿No podríamos conseguir rolito para la época turística? Si se extinguen las ballenas de Puerto Madryn, ¿no podríamos poner a nadar a unos muñecos?
Los chorizos en Tandil ¿no son mucho mejores que las piedras?

¿Estamos locos?

Bueno, por lo menos si sabemos dónde tenemos la piedra, por ahí nos va mejor.