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28 agosto 2011

Tres cosas hay en la vida: afectos, metal y Perón

Acaba de cumplir años, en el día que la noche extingue, la Flaca más querida y, en el mismo instante, empieza a cumplir sus tres meses mi bebucho chanchón. Había que festejar.







07 febrero 2011

Una apuesta fuerte en favor de la cultura

El jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y líder del Pro, Mauricio Macri, ha decidido ir por la presidencia y, cansado de los malos resultados que le han dado los intelectuales impopulares, como Abel Posse, el fino Palacios, etcétera, está decidido a redoblar la apuesta por la cultura nacional, aunque la oposición y todo el resto del planeta lo acusen de triste populista.descerebrado.

Luego de la apuesta a futuro que significó sumar a las filas del partido amarillo al Reutemann del siglo XXI, Orli Terranova, las genialidades políticas no cesan. La ex agente aeroportuaria y actual desnudista revisteril, María Luján Telpuk, y el cómico Miguel del Sel, son las caras nuevas encargadas de sumar a la original iniciativa del, por ahora, jefe de Gobierno porteño. La idea es que, si la letra con sangre ya no entra, con culos y boludeces va a pasar como por un tubo. Y no el del Maldonado.

Una de las iniciativas que se barajan es que el candidato santafecino, el Mi de Midachi, abandone el grupo cómico y forme con las otras dos personalidades de la cultura, un Centro de Estudios Políticos al que bautizarían MIORTE.

  






02 febrero 2011

Siempre serán

31 enero 2011

¿En qué quedamos? II

 Todo el mundo coincide en el récord de turismo de este año, que viene superándose feria a feria, y que puede tomarse como uno de los indicios de la bonanza económica, que los fabuleros de siempre no quieren aceptar.


El Popu dice que "Esperan un febrero récord como enero".


Crónica ocupa su título principal para presentar a "El mejor enero de la historia".

Tiempo Argentino, también, señala que "El recambio turístico auspicia un febrero a pleno", aunque puede ser una opereta de éstos oficialistas.



Al que sí que no se lo puede tildar de oficialista es a El Cronista de De Narváez, que se las arregla para encontrar la vuelta crítica con los precios y la falta de billetes, pero no puede ocultar, porque sería un papelón, el "Verano a full: a pesar de los precios y la falta de billetes, no hay lugar para la segunda quincena".
Pero, si hay algo que no le importa a las viejas oligarcas, cipayas y quejumbrosas, cuando se les desata el resentimiento, es cualquier papelón.
"En la costa, el balance de enero no fue tan bueno como esperaban", cacarea en el título principal el diario que pasó de ser el de mayor prestigio profesional a ser el Susana Giménez de la prensa escrita.
Ya me los imagino a Joaquín Morales Solá, a Mariano Grondona, a Fernancito Saguier, algún Mitre y a Darío Palavecino, cantando y bailando con la música de Vilage People con que Su cantó:
"Yo sólo quiero ser/ uuuu-na mu-jer",
pero con la letra cambiada:
"Yo sólo quiero al zurdo/ deees-pare-cer"




18 noviembre 2010

¿Y qué tal si yo te doy el pase?

"Festejemos,
como pelotudos,
un año más
cerca de morir".





“Mi hija,
no sé si es la segunda o la tercera,
no me interesa.
Hace terapias alternativas,
reiki, yoga, masages,
todas esas cosas para que los burgueses consigan
en 2 ó 3 años
la relajación y la armonía
que otros tienen que lograr
tomándose un moscato
en Constitución,
antes de viajar tres horas
hasta Berazategui,
para bajar y sacarse las ganas
de prender fuego todos los edificios
donde habitan los que nos enseñan a ser sumisos y tolerantes
con los psicópatas que nos mantienen
como animales
serviles
tirando del sulky
donde pasean
los hijos de puta que inventaron eso”.




“Lo único que quería
era expresar mi deseo
de libertad sexual,
porque se lo reprime mucho al sexo,
se lo esconde. Se lo esconde
para que te de más ganas.
Te lo muestran de a poco
para que lo desees.
Culo en tapas de revistas,
culo para que mires un programa,
culo para que compres tapas para empanadas,
y mostrándote esos culos
inalcanzables
te meten en la cabeza la necesidad
de tener lo que no tenés,
desear lo que no deseás
y así tenerte toda la vida
colgado de las tetas
de esa vaca puta
de la que sale toda la bosta
de esta sociedad de mierda”.


“Por hoy es todo,
prefiero no despedirme,
porque las despedidas
entre los seres humanos
me dan un poco de tristeza.

Aunque los encuentros,
también.
Porque en cada encuentro,
encuentro
cada vez más pelotudos,
que festejan encontrarse
con otros pelotudos,
en reuniones
 que son un verdadero intercambio de pelotudeces,
buscando al pelotudo
perfecto
con el cual planear un viaje a Cataratas.
A las cataratas de la caca
a la que vamos navegando
en lancha
distraídos por la mediocridad
del hermoso paisaje
del río Paraná
de la mierda”.

11 noviembre 2010

Cosa de locos (dignos, no como los locos peligrosos del Congreso)

"¿Qué quiere decir La Colifata?
Locos que quieren que todos
sean felices"


Como dicen los locos (me refiero a los publicistas que trabajaron para la bebida Aquarius de la multinacional Coca-cola), la experiencia de la radio La Colifata, motivo de orgullo del nivel del colectivo y la birome, es un ejemplo de las cosas, trascendentales, geniales y humanas, que son capaces de ser producidas por este pueblo bendito, cuando se pone a pensar en el otro y también, uno de los factores que contradicen la versión de la Patria impotente, bananera, egoísta, incapaz y retrasada de la biografía oficial privada.

El reconocimiento, sea de parte de la poderosa multinacional u obra de los publicistas, de un proyecto dirigido a un sector que podría ser marginal y que supone una inversión estatal que ceos y publicistas podrían considerar un gasto y su puesta en marcha, un esfuerzo que a ninguno convencería, más la aplicación de una teoría psiquiátrica más humana; por parte de un sector que se presume ideológicamente enfrentado, es una feliz sorpresa.  
 



No es difícil advertir la contradicción entre los "locos que quieren que todos sean felices" y una multinacional capitalista. Por más décadas de publicidades promoviendo la alegría, siempre ligada a la gaseosa, está claro quién está de cada lado. No quedan ya dudas de quiénes en el mundo quieren que todos sean felices y quiénes, que también quieren que sean felices todos... sus dueños y gerentes. Pero ello  no anula el reconocimiento, sino que lo valora. Más allá de la efectividad publicitaria del discurso políticamente correcto, que lo hayan debido reconocer como tal también es importante. 

10 noviembre 2010

Por la pacificación de la sociedad

Los que se la pasan diciendo, con mucho menos desgano que el que ponen para analizar las cosas y ordenar aquello que van a decir, que son partidarios de no voltearse a mirar atrás, que están por la pacificación, que manifiestan sonoramente su aversión por la violencia y los carácteres más bullangueros; los que entienden la paz como ausencia de conflicto, y sortean los conflictos, silenciándolos, dicen odiar la violencia, pero lo que odian es la violencia en las formas en que ellos son más débiles para resistir.

Quienes son pacifistas desde su sillón, disfrazados de políticamente correctos, no sólo ejercen una violencia superior, sino que además la redirigen. Los que proponen lo más campantes dejar de mirar atrás como un maestro ético respaldado por el valor de la reconciliación, cuando atrás están las víctimas de las peores injusticias: a) No es un pacifista inocente sino un encubridor hijo de puta, b) No invita a la reconciliación, más bien propone a las víctimas que soporten una prolongación de la injusticia y de la violencia que ya padecían. Pero, además, nunca remite el pedido pacificador a los victimarios, ni les pide que dejen atrás sus viejos enconos que hasta hoy no les permite soltar los secretos. Rara forma de reconciliación concibe el que la piensa cosa de un sólo lado, más parecida a un perdón que a una reconciliación y, c) Tampoco está en contra de la violencia, como dijimos, sino que persigue una causa selectiva. Así como rehúye de la violencia de quienes piden justicia y de la de sus verdugos, también detestan la de los piqueteros y sindicalistas, por ejemplo, pero no la de la autoridad y la de la gente seria. No es políticamente correcto alguien así. Es un retardado ignorante o un perverso hijo de puta. Y eso es lo que no quieren ver los que piden clemencia o hacen distinciones con gente como Mirtha Legrand, que son perversos hijos de puta detrás de su actuación. Y el mensaje que su personaje contrabandea es nocivo. Para la paz, para la democracia y para los seres humanos. 





09 noviembre 2010

Del maldito espíritu confrontativo

Encontré esta enrevista cortita a Luca Prodan
y me pareció interesante
para pensar en rasgos de otras épocas
y colores originales.
Para pensar en el espíritu confrontativo
pero leal
de otros tiempos.
Ver que la cagada no está en la confrontación
en las diferencias
o en las separaciones.
Sino que
la cagada
está en no admitirla
no admitir confrontación
ni tensión
ni puesta en discusión.
La cagada es
no aceptar que somos distintos
con
gustos, ideas, opiniones y pasiones
diferentes,
con
ritmos, carácteres, estilos y sensibilidades
disímiles,
con
talentos, atributos, virtudes y cualidades
disparejas.
Con
defectos, debilidades, flaquezas, temores, sufrimientos, imposibilidades, fobias, lamentos, 
y
fortunas, intereses, preferencias, costumbres, historias, recuerdos, memoria,
emociones,
pulsiones,
bienestar,
malestar,
dolores,
posibilidades,
herramientas,
funciones,
sanciones y penitencias,
amistades y contiendas,
ídolos,
referentes,
y mierdas.
Todo diferente.
Y
hasta
quizás,
también diferente,
el relato 
oficial
y quienes
se lo han
contado.
   





La vida por no confrontar

¿Reflexionar no será confrontar con uno mismo? ¿No estaré siendo un salvaje kirchnerista K, de estilo confrontativo? ¿Se me -¡Dios mío!- notará? ¿Me desterrarán del circuito de moda?

Ahora pregunto en serio: ¿sería justo, por culpa de este amanecido rechazo por la confrontación, perderse algunas piezas fundamentales para el rompecabeza de la concepción de arte de Luca Prodan, o de cualquier otro artista,  porque antes criticó a Soda Estéreo y a Virus? ¿Por su estilo confrontativo?

Alguna vez, quizás muchas otras más, se vivió en un país en el que la valentía de asumir la tensión no restaba imagen positiva, desprestigio o rechazo. Muy por el contrario, el rock fue rock en tanto que puso en escena el gesto rockero por excelencia, el de asumir una postura. Como la política. Sólo así el rock fue ícono cultural que logró estatura para confrontar con la política.

La propuesta de la no confrontación, no su repetición idiota, sólo puede ser idea de quién sabe que es más débil. O, que es más débil su razón. Y entonces no le conviene. Pero no conozco a nadie que resigne su supervivencia, mucho menos entre los grupos empresarios corporativos que diseñaron la estrategia de la no confrontación.

Lo que no les conviene no es la confrontación, eso, sépanlo, nunca lo van a abandonar. Dirigen el discurso contra la confrontación, sin embargo, porque lo que no quieren es que la contienda se lleve a cabo sobre el escenario, ante el público. Se manifiestan en contra de la confrontación cuando lo que quieren, en realidad, es correrla de la escena pública. Sin erratas. Aunque en ello los apoyo. Porque podrá ser vil decir una cosa por otra, y más cuando se trata de los especialistas de la comunicación-pilares fundamentales de la democracia-agentes de la verdad, pero, en honor a la verdad, más despreciable y cínico luciría la inscripción "Donde dijimos la ruina del mundo es a causa de la confrontación, debió decir la ruina del grupo será a causa de que la confrontación se vuelva de dominio público". Las erratas son herramientas contemplativas del público y sería una especie de burla que justamente quienes pretenden demonizarlas con el sólo objetivo de que quede vedada a la ciudadanía, puede traicionarnos a todos, estafarnos o perjudicarnos, guarecidos en la privacidad de sus cloacas o en el control del relato desconcertante, pero no puede burlarse de todos porque el orgullo es un sentimiento que únicamente es posible en el ámbito público, no se daña ni se repara el orgullo en la intimidad, y la humillación no se olvida.


El espantoso mundo (obsceno y violento)
en que todos confrontan al aire

Entonces, decía, la intención verdadera al combatir públicamente la confrontación es la de velarla y vedarla, apropiándosela. Y con ella, a la instancias de discusión. Donde se reparten derechos, obligaciones, deberes, garantías, esfuerzos, beneficios, bienes y compromisos.

No les conviene la práctica confrontativa en tanto que práctica política, primero, para que no se vuelva una costumbre extendida, y segundo porque, por un lado, el relato de un round en vivo no deja margen para ser manipulado y, por el otro, porque la fuerza que tienen no es televisable: primeros planos de descoloridas tretas legales, antiguas historias de coimas y sobornos; presiones, coerciones y coacciones fuera de foco, vetustas épicas de injusticias y privilegios... nada, todo basura, ni siquiera da para material blanco y negro, que pueda rellenar los sábados del canal Volver sin poner un peso.

Los reyes de la imagen y el contenido y la tecnología y la calidad y los contenidos, en fin, los reyes del relato, en gran medida canonizados por el apoyo de su dominio y su excelencia de la estética, saben por eso mismo que sus pelafustanerías no son televisables. Están condenados a padecer un gran pixel de tiniebla, son los príncipes de las tinieblas, y es en las tinieblas en donde son poderosos y, arrastrando las almas de a una, separadas, cercenadas, vulnerables, a sus oscuros reinos es como prefieren confrontar.

Es la historia infinita del ejército del mal. Los señores de las tinieblas son débiles en la luz. Sea el Diablo, Valdemort o Magnetto. Su poderosa inteligencia, su fuerza privilegiada, su entrenada insensibilidad o el talento innato para el mal, no son tan eficaces fuera del reino de las tinieblas. Por eso en todas sus historias, las tramas de sus múltiples embates siempre dieron cuenta de los mismos dos procedimientos: el rapto para el cautiverio en las tinieblas y la alianza con infiltrados reclutas del mundo de la luz. Así, dominarán la lucha en la oscuridad tenebrosa de un juzgado corrompido, fogonerán en la claridad artificial de adoctrinadas producciones culturales, al tiempo que atacarán por el otro flanco, en la iluminada palestra popular, con el cuerpo de las temibles viejas conchudas, sin mezquinar ni una descarga en su sangrienta balacera a repetición, en el nombre de grandes causas, como la paz, o detrás de banderas inmensas de bondad, que logran tapar sus motivaciones, odios, recelos, rencores, desprecios, discriminaciones, etcétera.


Historia de una confrontación anunciada

Soy de la época en que un padre -o cualquier sujeto mayor o de jerarquía superior- estaba eximido de dar cualquier explicación, de fundamentar una postura o de tomarse algún trabajo dialéctico para dirimir la confrontación que fuera. "No le vaya a contestar a su tata", era la premisa sagrada, "no sea mal educado", "no falte el respeto a los mayores", etc. Pobres padres venidos de costumbres autoritarias peores, en las que ni hablar sin permiso era posible, y la discusión era una afrenta, una falta grave de educación y de moral, indiferentemente del contenido del diálogo, el sólo hecho de contestarle a esos padres era un ataque y una herida al orgullo, sin embargo, era una relación culturalmente  más contemporánea, o sea, más comprensible. Cuando ellos fueron los padres, arribaron cargando bártulos con autopromesas de ser mejores, más abiertos, más comprensivos, cajas y cajas de errores que no cometer, junto a los bultos de valores, principios, límites y demás concepciones, que volaron por el aire en cuanto el burrito de la vida se desbocó, aguijoneado por la espuela de la globalización y el progreso. Soy de la época de los padres que fueron mejores, pero hubiesen querido ser mejores aún. De cuando la realidad atropeyó planes y certezas, cuando se usaba mucho el dicho de "el hombre propone y Dios dispone" y las espaldas se arqueaban por el peso de la bolsa inmensa de contradicciones: que un hombre de bien, que no dejes que nadie te pase por encima, que los derechos de uno empiezan donde terminan los demás, que el respeto a la autoridad, que la inteligencia, la astucia, la humildad, el amor propio, el qué dirán...

Mi padre era de la época en que a los padres no se los contradecía ni se les discutía. Esos preceptos ligados al respeto, a la autoridad, a su función en el cuadro institucional familiar, forjaba la organización familiar cohesionada por el jefe de familia, por encima de padecimientos, miserias, guerras, ignorancia y demás debilidades que pudieran atentar contra su imagen y contra la buena familia. Pero también, padres e hijos eran más cercanos temporal y culturalmente. Podían entenderse hasta sin hablar. Podían compartir gustos, costumbres y hasta la vida. Cualquier práctica cultural de los núcleos (sociales, en este caso) deriva inevitablemente proyectado al todo. Mi padre era de la época en que la democracia era bastante poco posible.

Yo, en cambio, soy de la época en que la opresión llegó accidentalmente de la mano de la confusión. La confusión del progreso, la de la medicina, la de los bancos, la de los nuevos consumos, nuevas velocidades, distintos caminos; la confusión de las novedades tecnológicas, de la velocidad, de las máquinas, las drogas, la proliferación de ideas y de instituciones y de nuevos valores y de otros contratos y de la mar en coche.
Las buenas intenciones de los padres que habían sido paridos en los revolucionarios 60's y 70's, no fueron truncadas por el nuevo estatus, las responsabilidades o por las concepciones de la adultez, sino que chocaron de frente con el andamiaje resultante de esas revoluciones, inmenso e inabarcable, en cuya monstruosidad reencarnaron aquellos miedos viejos. Los cortes etarios, las separaciones generacionales tajantes, las distancias culturales y de consumos y de objetivos, incluso novedosas amenazas, flamantes expresiones y sitios inauditos, por citar algunos factores que despedazaron su fortuna en experiencia, y los volvieron inseguros, conservadores y reaccionarios. De todas formas, lograron mejorar. Y admitir paulatinamente las opiniones de los demás, incluso la de los menores, dependientes, inferiores y tutoriados. La misma distancia generacional que se incrementaba, forzaba a consolidar una relación más sana de intercambio e interacción, por la misma necesidad de aprender de esos otros cosas del nuevo mundo. Y fue una época en la que la democracia se hizo más posible, casualmente.       

Hoy nadie, o casi nadie, descarta el diálogo con sus hijos por cuestiones de honor, orgullo o pleitesías aristocráticas. Ni se pesan ya las veces que uno y otro contendiente tuvo razón, algo que de manera totalmente irreflexiva jugaba un rol importante, también. "Vos siempre querés tenés razón", "¿quién sos, el dueño de la verdad?". Ya no se dan órdenes a los niños, sino que se les piden favores. Ni se les imponen cosas sin las debidas explicaciones. Estoy tentado de decir que hoy, la democracia, tiene más posibilidades. Pero temo que, como a la generación anterior, alguna sorpresa trunque las razones de mi optimismo. Como la campaña antidemocrática en contra del estilo confrontativo.


En conclución, por espíritu confrontativo

En fin, todo sólo para reivindicar el valor de la honestidad y la lealtad, de la confrontación como un modo más de relación entre humanos iguales, además de uno de intervención, participación, colaboración y compromiso. La soberanía no es decidir cuándo me baño o qué comprar o dónde comer, la soberanía es el respeto a la propia individualidad, el compromiso con la propia libertad y demás derechos humanos, la obligada militancia por un mundo mejor, por el bien del mundo y por el bien que al mundo le hace la democracia y la militancia, como su práctica básica. Que no es el voto, como muchos creen. O el libre alvedrío doméstico.

La confrontación, en este marco, debe ser una práctica objeto de un orgullo mayor al de campeonatos mundiales de fútbol o premios nóbeles. Todo esto, sólo para recordar que quienes están detrás de la sanata  que le apunta a la confrontación y sus perdigones alcanzan a los Kirchner y a la política y a la ciudadanía, son los príncipes del mal que, agazapados en sus señoríos de las tinieblas, intentan dañarnos una vez más. Los loros repetidores reclutados por el mal, no son necesariamente malos pero constituyen el ejército del mal.  El diablo siempre se las arregla para encontrarle la vuelta a los débiles y conseguir que le obedezcan. El diablo sabe de miedos, prejuicios, odios, discriminaciones, envidias, miserias e ignorancias. El hombre común que se convierte en un estúpido repetidor de bobadas, como un buen soldado, es un pobre tipo subordinado a lo inconfesable de sus motivaciones y que es tomado por el ardor de esas pasiones secretas, que calma cada vez que repite la sanata. El funcional repetidor, inconciente y autoperjudicial, es un ser que se contenta con rascarse el codo cuando le pica la mano.  

28 septiembre 2010

Elige tu propia aventura


Mientras que otro juez-sicario se carga a la Justicia con fundamentos de peores cimientos que las nuevas construcciones de la Ciudad de Buenos Aires, y detiene la ejecución de una Ley en favor de la democracia, votada por el Congreso, de insidencia nacional y, nada menos, que el objeto de años de trabajo de miles de personas en todo el país, una norma que busca combatir la inequidad extrema en el seno de la comunidad; el título principal de Clarín de hoy es un argumento de una talentosa contundencia en favor de la Ley.  

Ya bastante poco ético suena el hecho de que un medio de comunicación utilice la misma plataforma con la que elabora su producto, reglamentos y contratos de lectura incluidos, indistintamente también para 'hacer política', como dicen ellos, en favor de sus intereses y no del de los lectores; como para que encima de ello, de menearse obcenamente como víctima y nunca como el principal interesado, además de usar su sitio principal, contractualmente comprometido a la información más importante, sumándole que acusa a la Presidenta de que "ataca" a la "Justicia", con mayúscula, y no que ataca a un funcionario, y no que opina sobre un fallo judicial, o que se manifiesta o dialoga, para que, además, la pretenda de su mismo tilingaje,  amonestando su actividad jocosamente, como quien sabe bien qué hacer en sus tiempos libres en Nueva York.

Así, sus lectores tuvieron que creer que Hugo Chávez había sido derrotado en las elecciones venezolanas.  



La Nación hace lo propio. "Tensión", "demoran el escrutinio" ¿quiénes sino, los que están en el poder? Víctor Hugo muestra algo de esto y de cómo se reproduce en toda la región, igual que lo hace La Nación, barato y vergonzoso, pero terriblemente efectivo para explicar por qué no podemos evitar que Chávez sea imagen y semejanza del bananero, el pibe de jogging y gorrita el prototipo del chorro, el político sinónimo de corrupto como el empresario de exitoso, el pobre vago, borracho, peligroso, negro, y los mensajeros todos motochorros.
Todos chorros, menos ellos que se robaron papel prensa, por ejemplo.
Todos corruptos, menos ellos que sólo le robaron la plata a los jubilados.
En fin.




15 junio 2010

Todo está guardado o bien adentro

Este post está dedicado al Doc9. Iba a responder a su comentario del post anterior. Le iba a decir que esa frase suya, en la que asegura no querer que salga campeón Argentina, sino que prefiere que "salga campeón Maradona", por más que comparta con fervor ese sentimiento suyo, no me gusta demasiado.

Le iba a contar que ello se debe a la inmediata asociación mental de dicha oración con uno de los recuerdos tristes de la vida. De esos -pocos- que no pertenecen al ámbito íntimo pero que se corresponden igualmente con sucesos que provocan un dolor similar, como si lo fueran.

Hechos públicos o populares, formalmente ajenos aunque, por alguna razón, se han colado entre los sentimientos propios, forman parte del mapa personal de afectos e, incluso, suelen llegar a constituir importantes íconos simbólicos, bienes culturales, a partir de los que puede explicarse perfectamente una completa concepción de mundo. Personas o acontecimientos que, aun inconcientemente, ganan un lugar privilegiado en la realidad de un extraño determinado.

¿Se entiende a lo que intento referirme? Hay una fórmula con que puede comprobarse la posesión de dicho estatus. Piense un segundo, ¿son muchos quienes, siempre que se lo permita la edad, han olvidado dónde o con quién estaban cuando murió el Negro Olmedo?
¿Algún viejo militante no recuerda el instante en que se enteró del Golpe?
¿Y del Mundial '86? ¿Muy pocos son, los capaces de evocar el escenario en el que vio a la Selección salir campeón del mundo? ¿Y cuando Maradona le hizo el gol a los ingleses?

¿Dónde estaba usted cuando se enteró de que el Diego se quedaba afuera del Mundial de los EE.UU.? Pasaron 16 años. Yo era más joven y estaba en la casa de mi amigo O, con el que compartí el jardín de infantes, la escuela pública primaria y, después, la secundaria. La que, en el '94 ya hacía algunos años que habíamos terminado.

No me acuerdo cuándo dejamos de vernos, de ir a jugar a la pelota o al Sega, de ir juntos todos los sábados a los boliches o ver cualquier partido con pizza y cerveza. Pero me acuerdo de ese día perfectamente, puedo ver claramente en mi memoria quiénes estábamos frente al televisor, dónde estaba sentado cada uno y quién se apoyaba en la mesa y quién no.

Decía, entonces, que le iba a decir al Doc9 que su frase me recordaba a Dolina, diciendo más o menos lo mismo, pero con una boina horrible, horas después de ese hecho. El video de abajo. Pero ahora se me ocurre que esas cosas también sirven, porque todo el mundo compara este campeonato con el del '86, que el 1er. gol fue a los 6 minutos, que el traje es gris como el que usó Bilardo, pero también están ahora sobrevolándonos los mismos buitres que hace 16 años se lanzaban sobre el cadáver delicioso de la estrella más grande.

Ahí está Blatter. No está Havelange, pero está Pelé. Y Beckenbauer. Y Platiní. Y no se si ahora sigue sin gustarme la frase, después de haberme dejado la idea o la ilusón de que, al final, el círculo era más grande de lo que parecía y, tal vez, tenía que cerrar ahora, con esta historia, cuando están todos los buitres de siempre y todos los mercenarios de siempre, de los que Pasman es sólo el bufón, todos en fila, y a punto de tenerla de una vez por todas adentro.


12 junio 2010

Con el Diego, a morir

Listo, la historia del campeón mundial de fútbol 2010 larga en unas horas. Estoy a pleno, contento+nervioso=ansioso. Encima, tengo que trabajar. Por suerte, con el partido como material.

Estoy y quiero estar fanatizado con la Selección de Diego.

Por un lado, el fanatismo, en tanto que pasión desmedida, implica una cierta pérdida de raciocinio. En mi caso personal, ello consiste, por ejemplo, en el olvido militante de cosas como la ausencia de Román, la cama al querido Coco, la presencia de Bilardo en el equipo técnico, el joggo feíto de las eliminatorias, La Noche del Diez, las declaraciones en contra de jugar en La Paz de algunos de sus jugadores, el abrazo con Menem, o con Pelé, en fin.

Por otro lado, en su vieja concepción, el fanatismo denota a los protectores (o guardianes) del templo, derivación del cruce entre fanatismo y religión. Y ese es el aspecto que ayuda a completar el sentido. Sin el cuál, el fanatismo no puede ser comprendido.

Se dice que a Diego se lo ama o se lo odia. Se dice que es 'controvertido', que sus declaraciones son 'controvertidas', que es un 'bocón', impresentable, o una vergüenza internacional. Se ponen en duda sus modales, sus derechos, sus opiniones y su conducta, entre otras muchas cosas. Como villero. O negro de mierda.

Parece cosa extraña, a simple vista, semejante aversión hacia a una de las personas que, sin dudas, más alegrías proporcionó al pueblo argentino. O que alguien pueda avergonzarse por el 'qué dirá' el mundo de sí mismo por culpa de Maradona. Cuando, si el mundo tiene algo que decir de algo que se llama Argentina, en gran proporción se le debe al Diego.

Parecerá cosa extraña, pero no lo es. La historia nacional está atestada de ejemplos del rechazo popular a instancias y personalidades más benefactoras, rechazo cuya virulencia es directamente proporcional a las condiciones de felicidad generadas.

No obstante la cantidad de ejemplos, no hay explicación científica para tal comportamiento. Sí hay mayor o menor acuerdo en una suma de aspectos que, en su conjunto, seguramente, sean un cuadro más certero del estado de situación. A la vez que conviene no olvidarse de la insidencia de factores de poder, influencia mediática, conveniencia política, intereses empresariales, etc.

Hay que sacar los odios menores fundamentados en diferencias estético-futbolísticas o en enemistades de hinchadas. Paradójicamente, la envergadura del odio es inversamente proporcional a la consistencia de sus fundamentos.

El odio y el desprecio que despliegan algunos -pocos, pero de gran capacidad de bochinche mediático- contra Maradona, tienen orígen de clase, son de tipo discriminattorio. En él se combina, desde una especie de resentimiento hacia la suerte de ese villero de mierda que terminó en estrella millonaria, hasta la pesadilla de que la "anarquía imperante" en el mundo derive en un país -o en un universo- cuya lógica interna termine de degenerar todos sus valores, donde la "gente de bien", "decente" o "trabajadora" pierda privilegios a mano de un sector evidentemente inferior, promoviendo un país de negros vagos. El país bananero que siempre temimos ser.

Un amigo me contó hoy, justamente, la siguiente charla, mantenida con el chofer -oyente de Ari Paluch- de la combi que lo trae a la Capital desde el oeste del Conurbano, luego de que el conductor manifestara su deseo de una derrota temprana para la Selección:

Pasajero: -Che, xxxx, ¿querés que el lunes te traiga de regalo la camiseta de Nigeria o directamente la de Brasil?
Chofer: -No me vas a decir que pensás que vamos a llegar a algún lado con este impresentable
P: -¿El mejor jugador del mundo de todos los tiempos, decís?
Ch: -Dejame... Para mí, si Maradona hubiese nacido mudo hubiese sido lo más grande del mundo
P: -Y si vos hubieses nacido mudo, serías piloto de aviones.

Todos saben de qué les hablo. Todos escuchamos, más de una vez, que "quién se cree que es este tipo", "quién es Maradona para criticar al Papa" o variantes como "se cree que porque jugaba bien a la pelota, puede...". O expresiones como "qué injusto es que a un jugador de fútbol gane tanto y un maestro tan poco". Más cercanos sonarán los ejemplos de las frases que disfrazan de pretención educativa a los fundamentos, a raíz de su "que la sigan chupando".

Son todos disfraces, para no reconocer -o reconocerse, incluso- las verdaderas motivaciones racistas de su odio. Disfraces de "en nombre de la Nación", "de Dios" o "de la moral". Entiendo el doble atributo del acto de opresión, que a la vez que cumple con los fines inmediatos de la represión concreta, tiene la capacidad de reproducirse. Lo que explica la multiplicación tanto de actos represivos como del lenguaje del represor.

Es impresentable, entonces, para quienes pretenden presentarlo. Se condenan sus placeres. Se ataca directamente su modo y su autoridad para opinar, de la misma forma en que sienten vedada su propia opinión, y aplicándole el tamiz canónico de su propio opresor. En fin, atacan su soberanía. Y ahí, sí, ya aparece un templo que custodiar. Un argumento completo para mi fanatismo.

¡¡Vamos, Argentina, carajo!!
Dale campeooo, dale campeóo



22 mayo 2010

La noche me sirve de sábana

"...como decía mi abuela
así fue la baraja
en casa del pobre
hasta el que es feto
trabaja
Por eso es barrio eterno
también universal
y el que se mete con mi barrio
me cae mal..."


04 mayo 2010

El sabor del encuentro

No sé qué es el programa Sin Codificar, pero encontré estas tres parodias de las publicidades de Quilmes del verano y me parecieron muy simpáticas.





Chiste de gallegos

Gallegos tenían que ser para ser tan ignorantes

y decir semejantes barbaridades.

Qué terrible debe ser, Dios no lo permita, vivir en un país con semejantes exponentes,

qué difícil se pondrá seguramente la convivencia democrática,

obligada a contemplar los puntos de vista de tales especímenes en el diálogo político.

Por suerte Argentina tiene un electorado privilegiado.




22 marzo 2010

Nos pusimos clásicos



Damas Gratis.



Arqueros sin manos.



Adrián Stoppelman y Ale Sanz

27 enero 2010

Golden Sepoy

Desde que empezó la Operación Redrado (Asociación ilícita con fines de lucro cuyos máximos exponentes conspirativos, además del EX -lero lero- presidente del BCRA, Martín Pérez Redrado, serían el Grupo Clarín el, consagrado traidor histórico, vicepresidente Julio Cobos y el bicentenario Partido Judicial, entre otros) que venía orando delante del televisor para que alguno desempolvara el video promocional con que el Golden Boy -Golden Sepoy- ofrecía sus servicios en el exterior (sobre todo en EE.UU., un país en serio).
6-7-8 lo hizo y, a pesar de que no me gusta demasiado repetir material de ese programa, con el que cuya productora ya se ahorra algunos sueldos usándolo también para hacer TV Registrada, decidí publicarlo. Por un lado, porque está todo bien con el programa. Me parece bueno y, más que eso, necesario. Quizás por ello, porque me gustaría ver dos programas en lugar de uno, y por la necesidad de trabajo que hay, es que me quejo y trato de no subirlo. Y por otro lado, porque el video lo pinta de cuerpo entero. A él y a los de su estirpe. A quienes cualquier jetón angloparlante le pinta con témpera el culo de color amarillo y ellos se creen que son de oro. Y lo repiten. Y se enorgullecen. Y pretenden ser como Warren Buffet y le copian la casa a Tinelli.
Ahora, el señor Pérez sigue jodiendo. Amenaza y luego se desdice. Trata de culpar a la periodista que publicó su intimidación. Presiona al mismo Congreso de la Nación con no presentarse ante la Comisión que trata su destitución, a menos que antes se lo restituya a su cargo. En fin. Se siente poderoso, pues tiene el respaldo del monopolio más grande y el culo cubierto por los jueces de siempre, los que, de tan acostumbrados a juzgar, han olvidado que aún deben algunas cuantas explicaciones a la sociedad, aunque más no sea, sobre el desempeño de ese sector del '76 a esta parte. ¿Por qué, si la complicidad de buena parte del Poder Judicial con la última dictadura no es novedad para nadie, nunca se ha hecho una investigación en ese sentido, ni una autocrítica siquiera?
Recomiendo que no se lo pierdan, sobre todo, a partir de los 4' 45''.


21 enero 2010

Deben ser lo' gorila, deben ser

Hace un tiempo que, cada vez que recibo un correo electrónico masivo con alguna información o denuncia, me dedico a confirmar los datos. No es que me interese, en la mayoría de los casos, es que Internet, que desde su acceso en adelante se organiza en torno a los privilegios de siempre, es un medio. De comunicación, de producción, de conocimiento, etc. Y, sabemos, ocupar los medios, compartirlos, distribuirlos, pelear por su masificación, por la democratización de esa herramienta, es una obligación de todos. Un derecho que debe ser consolidado en la práctica.

Un tiempo fue para unos pocos, entre ricos y hackers. Hoy, a pesar de su popularización con la incorporación del grueso de la clase media, sigue siendo más o menos lo mismo. No hace falta describir la ideología dominante en la red, entonces. Por lo tanto, no se puede desconocer ni su importancia ni su poder.

De hecho, ciertos políticos con anclaje en esa partecita de la sociedad, minoritaria pero pujante a fuerza de billetera, usan la red para sus campañas, convocatorias u operaciones. Todos recibimos correos convocando a un cacerolazo o supimos cómo los ladrones supuestamente marcan las casas que van a robar. Hasta recibimos ofertas e invitaciones a recitales. Señal de su importancia, si el ámbito comercial le puso el ojo encima. Y señal de humo sobre la que es necesario intervenir.

La trayectoria inversa de un correo masivo es muy empinada. Quien lo manda, nuestro conocido, quien nos tiene en su agenda de contactos, nunca sabe nada. Apenas podemos conseguir algún dato de quién se lo mandó y así sucesivamente. Pero así descubrí que el 99% de las supuestas denuncias son falsas. Diría el 100%, pero una sola vez me pasó que algunos datos eran ciertos y los otros, falsos, una operación más.

A principios del año pasado los medios desplegaban el capítulo "Dengue" de su novela "Todo es un desastre con este Gobierno". En ese contexto, un mail masivo denunciaba que había habido un caso de un enfermo en San Isidro, al que le ocultaban su enfermedad y no atendían correctamente. Tras unos 20 llamados, llegué a hablar con la persona con dengue, que confirmó ello pero negó todo lo demás. Me dijo que lo atendieron perfectamente. Ese fue el único dato certero, no el correo entero, ese dato, de todos los que llegan a diario.

Alguno dirá que es una pelotudez la intervención militante en la Internet. Yo pienso que con la mayoría de los medios vedados, hay que aprovechar una herramienta que permite intervenir gracias a un costo necesario de la globalización. Y pienso que si ellos, los poderosos y los ricos, la usan, debe ser que sirve. Nunca dan puntada sin hilo.

Todo esto para presentar otro post largo, con ninguna novedad, sólo la confirmación de que gorilas hay en todas partes. Las disculpas correspondientes y, para descansar la vista, les dejo el video en el que se ve bailar a Cobos, Morales, Iglesias y Duhalde.



Hoy me llegó el siguiente mail:

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QUIERES CAMBIAR DE TRABAJO, BUENO:

Este estudio está lleno de verdad ¡y ojo! también hay que tomar en cuenta a:
1.- Los Franeleros.
2.- Los "Sacudidores"
3.- Los Limpiaparabrisas
4.- Los "viene - viene" del súper que te "ayudan" a estacionar.

LA HIPOCRESÍA DE LA HUMANIDAD RECURRENTE EN MEXICO

LEANLO ESTA SUPER INTERESANTE EL SIGUIENTE DATO.
A MI SE ME QUITARON LAS GANAS DE SEGUIR AYUDANDO...
¡PARA QUE ESTUDIAR!!!!!
ALGUNA VEZ ESCUCHE, SI NO QUIERES QUE HAYA GENTE PIDIENDO DINERO EN LAS ESQUINAS NO LES DES DINERO NI SIQUIERA UN PESO; POR FAVOR AYUDA A MEXICO, HAGAMOS GENTE PRODUCTIVA, NO DEPENDIENTE.! ADEMAS SON MUY MOLESTOS....Y HASTA SE ENOJAN.

LIMOSNERO VS. PROFESIONISTA EN MÉXICO.
El siguiente, es el levantamiento de datos realizado por un estudiante en Práctica de Ingeniería:

Un semáforo cambia de estado, en promedio, cada 30 segundos (treinta segundos en rojo, treinta segundos en Verde). Por lo tanto, por cada minuto, un limosnero tiene 30 segundos de tiempo útil para lograr recibir un mínimo de $2.00 MXN.
Con este esquema, en 1 hora de trabajo el limosnero habrá recaudado: (60 minutos x $2.00/minuto) = $120.00/hora. Si el limosnero trabaja 8 horas por día, descansando Los domingos, DA un promedio de 25 días 'trabajados' por mes, lo que deja un ingreso de:(25 días / mes x 8 horas / día x $120.00/hora) = $24,000 al mes. ¿Será que ésta es una cuenta absurda...?Ahora bien $2.00 o $3.00 y a Los mas generosos Los he visto Dar hasta $5.00 (seguro creen ser mejores personas, mas bondadosas que Las q Dan 1 peso). Sin embargo, vamos a ser conservadores y asumir que en realidad el limosnero sólo recauda la mitad de la cuenta inicial, o sea: $60.00/hora.
Haciendo nuevamente Las cuentas tendremos un valor final de $12,000.00/mes. Esto equivale al salario promedio bruto de un supervisor de Ingeniería, que se desempeña en una empresa de mediano porte; trabajando 48 horas nominales por semana, y aún teniendo que ir Los domingos a resolver Los problemas de mantenimiento y otros....Amén de Las horas extras no remuneradas... De esta forma, cuando el limosnero recibe $5.00 (que no es raro), puede descansar tranquilo debajo de un árbol por Los próximos 9 cambios de luz del semáforo, y sin ningún jefe que lo joda, sin tener que redactar sus objetivos, sin evaluaciones, etc...

Pero hasta aquí todo es teoría... ahora vamos al mundo real:
Con estos datos en mano, fui a entrevistar a una mujer que pide limosnas y que siempre va a cambiar Las monedas en una tienda de barrio (a Los bodegueros les encanta el sencillo). Le pregunté cuánto recibía de limosna por día; ¿Saben lo que me respondió...? Pues la cuenta inicial estuvo bastante aproximada: ¡¡¡Un promedio de $400.00 a $450.00 diarios!!!
Con esto nos queda un ingreso mensual de: (25 días / mes x $400.00/día) $10,000/mes o de: (25 días / mes x $450.00/día) = $11,225.00/mes, lo que en promedio DA: ¡¡¡$10,625.00 /mes!!!
Y peor aún: Ella me dijo que jamás llega a trabajar ni si quiera 8 horas diarias... ni tampoco los 6 días a la semana...
MORALEJA: ¿Es mejor ser limosnero que trabajar como Ingeniero? (O CUALQUIER OTRO PROFESIONISTA EN MÉXICO)... pedir limosna es mas lucrativo.
Ahhhh... ¡y no pagan impuestoooooos: ni ISPT, IMSS, ni rentas de 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª, 8ª, 9ª,.....categoría!....ni han tenido que estudiar, practicar 'X' años, Entonces: ¿Tienes $1.00 que me regales?

QUE LAS EMPRESAS PAGAN MENOS QUE LO QUE PERCIBEN LOS LIMOSNEROS????

POR LA UNIÓN DE LOS PROFESIONISTAS EN MÉXICO ENVIALO PARA QUE CREEMOS CONCIENCIA!!!
ya es hora ¿no creen?
Si creen en ésto y se dan cuenta no habría tantos limosneros en la calle, el país no esta mal porque este en crisis, es porque la gente que no quiere hacer nada por salir adelante, NO CONTRIBUYAS A LA FLOJERA.
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Nunca contesto mails masivos, pero esta barbaridad con olor feo, me generó furia y me la tuve que descargar: El subject fue "Limosneros vs. gorilas en méxico".
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Buenas.
En general no leo y, por supuesto, tampoco contesto correos electrónicos masivos. Pero este me indignó. Entonces, quiero dejarles mi opinión y contarles una pequeña historia. Sobre todo a Ana Yazmin y ojalá pueda hacérsela llegar a su amigo el ingeniero que, presuntamente, dirigió la investigación de tan profundo contenido humano. Para quien tenga poco tiempo, puede saltear lo señalado como Paréntesis.
No sé si todas las personas de la lista son mexicanas, yo soy argentino y quizás se me escapen algunos datos para entender el correo con pretenciones de inteligente de aquí abajo. Pero no creo que la realidad mexicana sea muy diferente de la argentina, al fin y al cabo, aunque muchos no quieran, toda Latinoamérica es una misma patria grande.
Habrá algunas diferencias, por supuesto, pero no mayores a las que puede haber entre las provincias de mi país. Apenas dialectos.
Un ejemplo: acá se usa el término "gorila" para referir -en política, sobre todo- al sujeto de tendencias ideológicas impopulares, a los de derecha, a los fascistas (fachos, popularmente), a los de izquierda no peronista, a los reaccionarios, conspiradores, cipayos (lo que ustedes llaman malinche, porque toda política antipopular es necesariamente anti nacional porque los votos, por ahora, se siguen contando por cantidad y, entonces, los gorilas no podrían pelear contra el pueblo mayoritario sin ayuda externa), etc.
Paréntesis.
De hecho, el término nació para señalar a los "antiperonistas" (básicamente, la clase alta, la oligarquía, buena parte de los militares y algo de la clase media). Los antiperonistas eran quienes se oponían al gobierno de Juan Domingo Perón y, sobre todo, al Movimiento Nacional Justiialista.
Durante ese período, Argentina incorporó al trabajo a una gran masa de trabajadores, impulsó su unión, desarrolló la industria nacional, propulsó la organización de sindicatos, redujo la brecha entre los que más ganaban y los que menos, etc.
Desde la llegada de Perón al Gobierno, en el '45, la Embajada de EE.UU. se puso descaradamente al frente de la oposición con la activa y pertinaz actuación del embajador Spruille Braden, que hasta llegó a encarnar una operación para que los distintos partidos -de derecha e izquierda- se unieran y presentaran un candidato único. Perón obtuvo el 56% de los votos y los gorilas la tuvieron que seguir chupando por 10 años más.
En 1955, año en que se acuñó el término, apenas unos meses antes de que un golpe de estado bombardeara al pueblo en la Plaza de Mayo, consiguiera la renuncia de Perón y gobernara de facto al país. Los mismos que lo acusaban de antidemocrático no pudieron convencer al pueblo con sus patrañas para desplazar a Perón en un marco democrático y dieron un golpe armado.
Entre las patrañas, Braden justificaba la intervención de EE.UU. en la política interna con la excusa de la neutralidad mantenida por Argentina durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial. La mentira era evidente puesto que Perón llega a la presidencia en 1946 y es funcionario del gobierno desde 1943. La guerra había empezado en 1939 y los políticos conservadores que sostuvieron la neutralidad durante esos primeros 4 años fueron los primeros socios de la banda de los gorilas. EEUU y los gorilas autóctonos compartían otros odios, empezando por las políticas industriales y sociales impulsadas por el peronismo.
Fin del paréntesis.
El ecrito del supuesto ingeniero anuncia que va a tratar sobre "La hipocrecía de la humanidad recurrente en México". Y la verdad que es una de las pocas cosas ciertas que dice. Siempre y cuando se esté refiriendo a sí mismo. El profesional asegura: "Alguna vez escuché, si no quieres que haya gente pidiendo dinero en las esquinas no les des dinero, ni siquiera un peso; por favor ayuda a México, hagamos gente productiva, no dependiente". Y agrega:"Además son muy molestos... y hasta se enojan."
Cuando hablamos de un 'profesional', estamos hablando de alguien con privilegios. Que tuvo los medios para poder estudiar, incluyendo alimentación, vivienda y tiempo, no sólo dinero.
Lamentablemente, ello no garantiza ni la educación ciudadana, ni la política, ni la moral. Porque el ingeniero, muy hábil para hacer unas cuentitas y muy jactancioso de sus estudios, sin embargo, olvida cosas como que la Constitución mexicana grantiza los derechos básicos a toda la población, olvida que la Carta Magna ordena al Poder Ejecutivo que ello se cumpla y, por lo tanto, el Gobierno que genera pobreza es culpable de traición a la patria.
Dicho sea de paso, el índice de pobreza en México sobrepasa a la mitad de la población. En 2009 alcanzó casi a 60 millones de personas. Como ciudadano, el señor ingeniero debiera saber que es responsable de ello y de no cumplir o hacer cumplir el contrato social para que esos 60 millones de mexicanos tengan una situación al menos digna. De todos modos, no se entiende cuál es el punto de la queja del profesional. O de los profesionalistas, en caso de que alguno más piense así. ¿Les molesta que un pobre gane tanto? ¿Que gane más que ustedes? ¿Que no haya pasado por el suplicio de estudiar, dedicado a la jarana de la miseria? ¿Les molesta que no paguen impuestos? ¿Que no trabajen 8 horas, que sean pobres, que sean molestos o que se enojen? Su pedido "hagamos gente productiva, no dependiente" es de tal imbecilidad en este contexto que más que un ingeniero parece un profesional de la estupidez. Aunque es una estupidez menor al lado de afirmaciones como que la crisis del país no se debe a las especulaciones financieras y malos gobiernos, sino a que "la gente no quiere hacer nada por salir adelante"... Un reverendo pelotudo, el ingeniero. O un hijo de puta. Hasta suplica: "no contribuyas a la flojera". O sea, el escrito del ingeniero culpa al pueblo y no a las especulaciones y estafas de los grandes financistas y poderes económicos.
No me decido si pensar que el ingeniero es pura ignorancia y no conoce la realidad, si en realidad no es un ingeniero, sino una operación política, o si el tipo es un terrible gorila, como llamamos acá a los ciudadanos soretes y egoístas.
Hay elementos para creer esto último. Porque puede desconocer todos los datos anteriormente señalados, puede no saber de responsabilidad ciudadana y contratos sociales, puede tener malas influencias y ser también un ignorante respecto de los intereses de los medios de comunicación, pero apuntar a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad para explicar el mal de todos, es cosa de gorilas. La promoción del fin de un acto noble y solidario ("ayudar", dice), respaldada moralmente en el abstracto bien de la patria, es otra treta propia de gorilas. Como es de gorilas reclamar privilegios sólo porque uno estudió. Pareciera que la afectación de clase del ingeniero (y la de Ana) no les permite darse cuenta que están rechazando a un hermano por ser "muy molesto". "Y hasta se enojan", cacarea el presunto ingeniero, convencido de que los pobres no tienen derechos, ni a ganar dinero ni a enojarse. Es de muy gorila, aparte de antigua, esa pretención del buen salvaje.
"Alguna vez escuché, si no quieres que haya gente pidiendo dinero en las esquinas no les des dinero", escuchó una vez el ingeniero o Ana. Lástima que no escucharon que si no quieren que haya gente pidiendo, debían luchar por la redistribución y en contra de la injusticia. Porque así dirían cosas mejores.
Aunque no sé si lograrían ser mejores personas, el mal está muy arraigado, llegan a decir "hagamos gente productiva". Es decir, no sólo dicen que 'ayudan', olvidando (u ocultando) que la sociedad está en deuda con los desplazados del sistema productivo, en cuyo caso comprenderían que su 'ayuda' no es más que el pago de una deuda, sino que inconcientemente sostienen que la gente se hace. Y eso, como dice Gabo Ferro, "es lengua de explotador". O, como digo yo, es cosa de gorilas.
Desconozco el índice de computadoras por persona en México y el de acceso a Internet, pero presumo que, igual que acá, esos millonarios limosneros no tienen posibilidades de responder por 'mail' a estas barbaridades.
Aparte de su hipocrecía, anunciada al principio, la segunda verdad del escrito es el reclamo a las empresas que pagan menos que lo gana un limosnero. Así y todo, se olvida rápido y la vuelve a emprender contra los limosneros.
Pido disculpas por la extensión y el lenguaje soez, por momentos, pero, como el ingeniero llama a los profesionistas a crear conciencia, quise aportar algo. Los profesionistas bien harían en no estar enfrentados con los limosneros. Ni con nadie. La pelea está en otro lado y las divisiones internas, se sabe, sólo sirve para que reinen otros. Fraude incluído.
Saludos
Viva méxico, cabrones
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18 diciembre 2009

Pa'l lado de los tomates

Este es un espacio que cree en la belleza, y que la concibe como una construcción y que, en tanto tal, un hecho político. También por ello, es algo inevitablemente dinámico. Que, a su vez, en su dinámica, resignifica constantemente sus atributos, sus valores, sus combinaciones, etc., y a veces, también, los conserva, refuerza, reafirma...

Así como este verano no vamos a ver a ninguna chica con una maya enteriza y con pierna, al estilo Mar del Plata de los '40, pero tampoco vamos a ver a ninguna con la maya By Deep de Patricia Sarán. Es evidente que no es algo relacionado estrictamente con la belleza, puesto que si en la época del destape nos volvíamos locos por el culo de Sarán, con el elástico poco más que a la altura de las costillas, no es que ahora hayamos hecho un curso de perfeccionamiento en recepción de belleza o en apreciación de culos. Y así, el resto de las cosas.

Antaño, a ningún equipo de fútbol, por ejemplo, se le ocurría pensar en un esquema defensivo. Era un deshonor, una vergüenza, era estar cagado... al nivel de rajar cuando había piñas. Era hasta peor que pegarle a una mina.

En el barrio donde nací y me crié había varios equipos. El más famoso, antes de que yo naciera sobre todo, era Oro y Plata. Después nací yo, aprendí a jugar, me llamaron del Resto de... y el Resto fue el más famoso, pero esa es otra historia.

En Oro y Plata jugaban, en su juventud, mi viejo, tres de mis tíos y varios de los vecinos que constituyeron el mapa barrial de mi infancia, cuando no eran ni mi viejo, ni su hermano, mi tío, ni sus amigos de la infancia, los esposos de las hermanas de mi mamá. Algún día me explayaré en el tema, porque me gusta. Y porque es muy rico en muchos sentidos. Ahora, a donde iba, porque más de uno ya se imaginará el contexto en que debía desde jugar hasta mirar los partidos, es a que no fue nada difícil, porque era cosa de todos los domingos, notar la molestia moral indefectiblemente rubricada con la puteada, cada vez que un jugador, cualquiera sea, hacía un simple e inocente pase atrás. "Va para atrás", "es un cagón", "así no vamos a ningún lado", "daaa, andá pa' delante"...

Ninguno de ellos jamás se definió como menottista, bilardista, o algo parecido. A pesar de que uno jugó bastante en la Primera A, suplente de Labruna, y otro se la pasa hablando maravillas de Carlos Bilardo, a pesar de ser hincha de Independiente, ninguno tuvo nunca una filiación ideológica en ese sentido. La única identificación era con los colores de su equipo. A lo sumo, ideológico era el berretín de uno de ellos que no podía dejar de repetir cada vez que Pelé había sido mejor que Maradona, cosa que siempre percibí como un gesto mitad generacional y mitad gorila. Pero esa también es otra historia. Una sola cosa logré reconocerle a Bilardo en toda mi vida, contraria a una posición del menottismo, que es su pregón de que a jugar al fútbol se aprende. Todo lo demás, sólo me indicó el lado incorrecto.

Algo pasó entre esa generación y la nuestra. Algo pasó para que no nos moleste un pase atrás, ni nos moleste salir a jugar sin win izquierdo, con un defensor por el lugar del 8 y otro, por el del 10. Algo pasó para que el potrero no sea más que información genética a ser manipulada en Europa, o para que los jugadores intratables se extinguieran del planeta fútbol argentino como dinosaurios. Para que proliferen jugadores a los que se les fomenta, por encima de todas las cosas, la humildad. Y esta, no queriendo referir otra cosa que sumisión y actitud servil.

Messi fracasa en la Selección porque no tiene a Xavi y Iniesta. Riquelme y Verón, por ejemplo. Di María como carrilero se cansa y se aburre tanto que suele desaparecer de los partidos. Y de 10 se pierde. Si hay seis número 6 en la cancha, los del fondo van a estar esperando el relevo de los que se le puedan ir a los defensores de la mitad de la cancha y no con la cabeza puesta en la salida rápida. Si Tévez tiene que ir a buscar la pelota a la mitad de la cancha y llevarla hasta arriba, en el área no va a tener aire ni para una gambeta ni para un pase justo. Lo mismo Agüero, al que la magia se le va a la mierda y a los centrales contrarios se les hace más fácil que jugar contra una escuelita municipal. Pero este tampoco es el tema.

El tema es que a pesar de soler creernos los mejores del mundo hemos entregado la soberanía futbolística, al igual que todas las demás producciones, al poder central de turno. Jugamos con sus sistemas. Y pasamos de la vergüenza de un pase atrás, aún jugando con cinco en ataque, a la vergüenza de atacar. O la vergüenza de hacerlo de un modo desmedido, o diferente del canónico. De la moda. Que, como el sol, siempre va de este a oeste y de norte a sur.

Cada tanto aparece un Angelito Cappa, un Juan Ramón Carrasco, un Coco Basile del '94 que, obligado o no, puso a cinco arriba y parecía invencible... pero, lo normal es que los jugadores, como tomates, se hagan de la riqueza natural del suelo que es el potrero y todos más o menos iguales, a gusto del consumidor, cuyos mejores exponentes serán de exportación y se pagará en euros.

Sabe el que leyó este blog que gustamos de los negros bocones, porque llevan sus certezas con prepotencia, con orgullo y con valentía. Porque se exponen, se incineran y se vuelven a levantar. Porque llevan el mensaje de soberanía en el modo de pararse, de mostrar el pecho o levantar la cabeza. Nadie en El Club del Fernet se deja confundir con valoraciones de sistemas o estirpes ajenas. Nunca preferimos un Beckham a un Garrafa Sánchez, ni a un Ballack antes que a un Román o la altura a la habilidad, o a la imagen del sacrificio de Mascherano antes del toque del gol a Servia y Montenegro. Nadie en este blog hubiera sacado a Riquelme del partido con Alemania ni hubiera seguido jugando el mundial de EE.UU. tras la salida de Maradona.

Sabe el que tiene algunos años del tiempo que hace que los tomates no tienen el gusto que tenían. Y la tele no puede traernos esas rojas y brillantes bayas, las más ricas y jugosas que se exportan, exclusivamente, como trae el fútbol de las estrellas nuestras cuando pasean sus bellezas por allá. Aunque uno no se hace tanto hincha del Inter o del Manchester City como de los goles y el protagonismo de los jugadores argentinos. Con el mismo berretín que goza al enterarse de que los tomates argentinos hubieran sido elegidos los mejores del mundo. O de Europa. Aunque no los vaya a probar nunca ni se dedique a la producción de tomates. Y aunque se rasque con refunfuños como "eso se lo llevan todo de acá, nosotros comemos comida de segunda", o "es una injusticia que un futbolista gane tanto". No pocas veces, en su versión extendida: "es injusto que un futbolista, que lo único que hace es correr atrás de una pelotita, gane una millonada, y un maestro se muera de hambre". De todos modos, muchos nos alegramos como idiotas cuando a cualquier argentino, así sea un tomate, le va bien. A la vieja conchuda, al empresario garca, al gerente nazi, al mecánico y al estudiante, es casi la única cosa que los une. No la política, no los consumos, ni la ideología, ni la religión, ni la defensa integral de la Patria ni la de la Industria Nacional siquiera, ni la ley, ni la justicia, ni la libertad... pero, bastará que alguien cuente lo maravilloso que creen en Europa que es tal argentino, y faltará poco para que todos los especímenes enemigos de esta sociedad nos tendamos en un abrazo emocionado de orgullo.

Todo esto, al pedo, para sostener el ánimo libre y soberano que nos caracteriza, incluso contra todas las posibilidades de ser leído hasta este punto, sólo para decir lo de siempre, que me gusta tanto el culo de Pato Sarán y su bombacha tan alta, como el de los calzones que usan ahora. Y me gustaría mucho más el diseño nacional para el culo argentino. Yo quiero decir que hay que tener personalidad y para ello es necesario pensarse y, entonces, mirarse, escucharse, entenderse, no ir hacia atrás para que no se enoje nadie, sino mirar atrás para entender, cosas como la vergüenza que le daba a tu abuelo ir para atrás con la pelota, o vaguear, robar, corromperse, pedir prestado o abusar de otro, por ejemplo. Todo para decir que Juan Román Riquelme es el mejor jugador del mundo y que Maradona es el mejor jugador de todos los tiempos y que tengo el sueño de que dirija la mejor Selección Nacional de la historia, y que quiero que Estudiantes de La Plata mañana salga campeón porque nuestra idea futbolística está más cerca de Verón que de Messi y nuestra otras ideas están con un equipo que jugó el campeonato local, como tomates de nuestro mejor potrero, pero que pudimos comer acá. Todo esto para decir que mirá lo que hace Di María si le abrís los espacios para que corra para adelante y no lo tenés corriendo al defensor contrario. Para decir que hay que terminar con la mentira estratégica de la fealdad, y encima ajena, porque hasta es muchísimo más aburrida que morir tratando la belleza nuestra.