07 mayo 2010
Una vela en su honor, compañera
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04 mayo 2010
El sabor del encuentro
No sé qué es el programa Sin Codificar, pero encontré estas tres parodias de las publicidades de Quilmes del verano y me parecieron muy simpáticas.
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Ulises Dumond
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Chiste de gallegos
Gallegos tenían que ser para ser tan ignorantes
y decir semejantes barbaridades.
Qué terrible debe ser, Dios no lo permita, vivir en un país con semejantes exponentes,
qué difícil se pondrá seguramente la convivencia democrática,
obligada a contemplar los puntos de vista de tales especímenes en el diálogo político.
Por suerte Argentina tiene un electorado privilegiado.
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Ulises Dumond
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27 abril 2010
25 abril 2010
ECF apoya a Baltazar Garzón
Otro post ilegible. De extensión antipost. Por qué tener un blog y no respetar las reglas de lectura de un blog. Por qué defender al juez Garzón, comparar las tragedias argentina y española, y analizar el comportamiento del partido judicial en 15 mil caracteres.
Bueno, porque sí, porque soy soberano al menos en esto.
Y antes de venir a criticarme a mí por qué no van a preguntarle a ese viejito de la foto por qué tiene esa tierna imagen de abuelito copado, comunista, y fragil, pero levanta el brazo como una rata nazi.

Las dos Españas y las dos Argentinas
Montones de personas salieron a la calle, manifestándose en dos grupos enfrentados por el apoyo o el rechazo a un hombre que no es Lionel Messi sino el juez Garzón, volviendo a dejar claro que las dos Españas de Antonio Machado siguen más vivas que nunca.
El juez Baltazar Garzón, más conocido acá por su intervención en casos de violaciones a los derechos humanos de ciudadanos españoles durante la dictadura militar padecida por Argentina entre el '76 y el '83. Cuando se empezó a escuchar de él, nuestro país ya había sabido juzgar a sus asesinos y aún ignoraba cómo conservar la mayoría de sus epopeyas.
Había pasado de ostentar el primer lugar de la región en llevar a los asesinos ante la Justicia a comerse, primero, los pijazos de la obediencia debida y el punto final del padre de la democracia y, después, el garchazo de los indultos y la acabada en la cara del abrazo con Rojas.
El golpe militar ocurrió con la anuencia de una parte de la ciudadanía, la complicidad de otra parte y el impulso de otra. Tres formas de connivencia que también sucedieron en el plano internacional.
Su misión, la que enunciaban públicamente, era la de terminar con la supuesta anarquía que asolaba al país, combatir al terrorismo y a la subversión, y defender a la Nación de la amenaza comunista.
Su misión, la que inspira el alma de los guerreros por esos motivos idealistas y humanistas por cuya permanencia en la Humanidad vale la pena dar la vida (la Libertad, la igualdad, etc.), era el botín que prometía la campaña. Fieles a la tradicional estirpe heroica del ejército y de otras campañas, como la del desierto, el subversivo y el salvaje se parecían tanto como los bienes de unos y las tierras de los otros.
Pero su misión real, la que no todos conocían pero sí callaban cautelosa y pérfidamente, era el cumplimiento de las órdenes (como no podía ser de otra manera, siendo soldados) del plan de acciones al que aceptaron someterse. Impuesto desde el extranjero por intereses internacionales que, a grosso modo, intervinieron una vez más en la tensión Patria-colonia. A favor de la colonia, naturalmente.
Nacionalistas contra la Nación y terroristas, la defienden
Los pretendidos nacionalistas debieron acudir al pacto cipayo para ser reestablecidos al statu quo, amando más que nunca a la bandera y menos que nunca a ese pueblo inmenso que los rechazaba y que les disputaban tanto la renta como las instancias de decisión, y que no podía ser que semejante negraje fuera la nación ni que siguiera ileso tras tamaña intentona.
Atacaron a la industria nacional, abrieron la importación, compensaron con artimañas financieras y fraudes a la administración pública a los leales perjudicados que hasta allí vivían de esa industria, continuaron la destrucción de una poderosa estructura estatal, trocaron en mendigo a un pueblo soberano obligándolo perversamente a recibir limosna de mano de quienes llevaban en sus bolsillos su dinero saqueado, glorificaron al sistema financiero, etcétera.
Y también, en esos siete años sin estado de derecho, ocuparon y organizaron las instituciones, según todas esas necesidades presentes y las futuras del poder establecido, dejándolas preparadas para el regreso de la democracia.
Los militares, suerte de testaferros del nuevo poder establecido, fueron la avanzada del ejército de los usurpadores que no lograban tomar el poder formal por la vía electoral. A la vez que eliminaban clandestinamente a quienes sabían opositores a ellos y al poder que establecerían. Y eliminaban a quienes les conocía prácticas impropias como la participación política activa o la cópula homosexual. Y organizaba sus batallones, militares o civiles, en distritos institucionales claves, como la Justicia, la Política, los medios, etc.
Batallones como el de los medios, por ejemplo, hasta el día de hoy sigue redituándolos. Del de la política tampoco se pueden quejar. Aunque puede decirse que el de la Justicia es el verdadero empleado del mes, de cada mes desde tiempos ah.
Porque la política, a pesar de la contundente eficacia real en su favor, no deja de ser un distrito, formalmente, menos seguro. Por más medios de que disponga para su apuntalamiento, nunca garantiza el cien por ciento del control, condenada como está a la práctica democrática. Paradójicamente, los reyes del pragmatismo y el exitismo, no logran descansar completamente en tan contundentes resultados.
La Justicia es otra cosa. La familia judicial, incluso más que la familia militar, es absolutamente impermeable. Controlable. Leal. Constituye una sociedad cerrada que no sufre modificaciones desde el exterior, sino que se preserva y se reproduce culturalmente en su mismo seno. Asegurando su permanencia mas también la herencia de sus compromisos.
Como a los nazis, como en Vietnam, como en España y como acá.
En España la historia, a pesar de sus diferencias fundamentales, no devino tan diferente. Atravesando la superficie, las dos Españas, como las dos Argentinas, pelean por dos concepciones de mundo diferentes, dos formas de organizarse, dos ideologías políticas.
En España como en Argentina se enfrenta un bando cuyos privilegios son amenazados con otro de pretenciones humanistas. Allá como acá es la derecha contra la izquierda. La derecha se autoproclama como el nacionalismo y es proclamada como fascismo por la izquierda. Así como la izquierda se piensa defensora de valores humanistas como la libertad, la igualdad y la justicia y es pensada como la amenaza roja.
En Argentina, el contexto internacional que propició al peronismo fue el de posguerra, la misma guerra cuyos momentos previos fueron el contexto de la España del bienio progresista.
En la Argentina, el escenario interno era el de una saliente oligarquía privilegiada y violentamente injusta que, a costa de las multitudes, se mantenía en un poder político que entonces poseía el atributo de seguridad de la Justicia de hoy, puesto que basaba su preservación en el fraude. Esa época se conoce como La década infame. Naturalmente, nada podía ofrecer el peronismo a esa oligarquía apátrida que lo había tenido todo.
En España, el actor político saliente del escenario interno era nada menos que la monarquía, dando paso al gobierno democrático de las diferentes fuerzas obreras y de izquierda (con mayoría del PSOE) que condujeron la república recién fundada.
En España como en Argentina, la derecha pierde las instancias de decisión porque su imagen estaba íntimamente ligada a los malos gobiernos anteriores y su actividad política se había ido disipando en la comodidad de los privilegios de su relación con el antiguo poder.
En España como en Argentina antes que una concepción ideológica, o una serie de principios y valores, el fundamento de la derecha está más ligado a la conservación o la recuperación de un estado anterior de las cosas, resultando tal superficialidad intelectual, paradójicamente, un núcleo de cohesión mucho más fuerte y efectivo para sortear las diferencias internas que el de los republicanos y la compleja combinación de producciones políticas de sus fuerzas componentes.
Los levantamientos anarquistas que hicieron caer al gobierno progresista en España pueden ser puestos en relación con los socialistas y comunistas que conformaron la Unión Democrática pero no lograron más que delatarse antipopulares.
En Argentina como en España 15 años antes, el gobierno popular naciente trabajó fuertemente en la consolidación de derechos y políticas humanistas muy avanzadas. Cuya destrucción fue el primer objetivo de la derecha en el poder.
En España como en la Argentina, el grueso de la derecha estaba compuesto por “aquellas clases más o menos privilegiadas hasta entonces, (burgueses, aristócratas, muchos militares, parte de la jerarquía eclesiástica,terratenientes o pequeños labradores propietarios, etc.), que tras la victoria del Frente Popular veían peligrar su posición o consideraban que la unidad de España estaba en peligro”, según la wikipedia.
También allá como acá, el sector popular contenía a los demócratas constitucionales, los nacionalistas periféricos y los revolucionarios. Éste era un apoyo fundamentalmente urbano y secular, aunque también rural en regiones como Cataluña, Valencia, País Vasco, Asturias y Andalucía.
Familia judicial 2010
Tanto España como Argentina llegaron al 2010, y ambas lo hicieron con los que sobrevivieron, allá, a la guerra civil, y acá, a la dictadura. Allá, sin el millón de caídos en los 30 años que pasaron entre guerra y franquismo, y acá, sin los 30 mil desaparecidos durante los 7 años de la última dictadura y el resto de los asesinados desde el golpe del ’55, en la Plaza de Mayo, durante la resistencia, la lucha armada, etc.
Allá como acá, en contextos diferentes pero por motivos similares, se quemaron iglesias. Pero allá los atentados contra los curas eran cosa de revolucionarios y acá, cosa de la derecha y los militares. Porque allá, la Iglesia era un actor político muy importante, el factor de poder que sostuvo monarquías y acrecentó privilegios. Acá tocó la camada de curas llamados “del tercer mundo”, más amigos de los pobres que de la jerarquía eclesiástica, de cuya actividad relacionada con la teoría de la liberación proveyeron de importantes cuadros a las filas de la causa popular.
Allá como acá el desencadenante fue un golpe de Estado, pero las simetrías de allá hicieron derivar en una guerra civil y las asimetrías de acá, lo hicieron en forma de genocidio o terrorismo de estado. Mientras acá los militares pudieron abolir de inmediato la vida intitucional sin temor a la ínfima minoría armada, allá el gobierno republicano no declaró el estado de guerra hasta casi su final (para mantener el control civil de todas las instituciones), y el gobierno de Franco, en cambio, no levantó la declaración hasta varios años después de terminada (para garantizar su control militar).
Allá como acá, la realidad estaba íntimamente ligada al contexto mundial. La cantidad de voluntarios mundiales que combatieron en las filas republicanas, por ejemplo, dan cuenta de ello.
Mientras España prologaba la guerra mundial entre fascismo y liberalismo, autoritarismo y estado de derecho, Argentina sufría su asuelo con la excusa de la presunta guerra fría que en el mundo se llevaba adelante.
Tanto allá como acá, la ficción de las derechas se construyó con el diseño inicial de un clima de inseguridad social, apuntalado por disturbios callejeros, atentados y confusión mediática; y se consolidó con el fantasma de la amenaza roja. Con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) constituída en el mal, le relacionan a todas las izquierdas y son acusadas de antinacionalistas mientras, acá por ejemplo, quienes servían a los intereses foráneos era la misma derecha. Mientras el aparato ficcional de las derechas acusaba a las izquierdas por sus supuestas pretenciones de querer implantar en ambos países costumbres de una idiosincracia ajena, fueron ellos mismos quienes impusieron por la fuerza su voluntad sobre la del pueblo. Fueron ellos el verdadero fantasma que, acá, se cargó la idiosincrática cultura laboral del pueblo, o el constitutivo espíritu revolucionario, participativo y comprometido, combatiendo su costumbre soberana y minando su fraternidad.
Tanto allá como acá, los atributos diabólicos que la ficción de la derecha otorgaba a la amenaza roja coincidía exactamente con las prácticas de la derecha. Es decir, comprenden exactamente cuáles son las cosas que están bien y mal, acá y allá.
Por ello pusieron tanto empeño en reforzar el batallón judicial que en España como en Argentina les cubriría la salida. Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles en todo el mundo, en España y en Argentina.
Cuando Baltazar Garzón se declaró competente en la causa que investigará los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil española y los primeros años del franquismo, fue acusado de prevaricato. El batallón judicial español, cono el argentino con las derogadas leyes de obediencia debida y punto final, se había asegurado con leyes de amnistía que se impidiera revisar los delitos cometidos por la derecha española, con un espíritu contrario al que se ha comprometido la Justicia mundial.
El prevaricato es el delito que comete una autoridad, un funcionario o un juez "a sabiendas” cuando dicta “una resolución injusta ". El partido judicial español, como el argentino, suelen no reparar en la coherencia ni en la justicia ni en la ética de sus acciones. Por ello los ibéricos pueden considerar sin titubeos que existe prevaricato, una resolución injusta, cuando el juez Garzón acepta investigar delitos a la humanidad, pero no logra ver ni un indicio de injusticia en la resolución que lo impide.
Por todo esto es que El Club del Fernet no se sonroja por su insignificancia y apoya a Garzón. Para que los pueblos tengan en la Justicia las garantías de que serán respetados, en sus libertades, en sus derechos, en su seguridad, en la distribución de bienes, en sus posibilidades de desarrollo, en sus individualidades, sus consensos y disensos. En Fin. El contrato que una comunidad decide honrar al constituir una república, el estado de derecho con que es beneficiado quien acepta entregar parte de su absoluta libertad al control estatal, no pueden ser víctimas de la injusticia política como sucede con la distribución de los accesos al sector productivo o al mercado de consumo, porque toda inequidad es madre de la violencia, la separación, la enemistad, el delito y demás crisis humanas.
Sólo las garantías de equidad permiten la comunión del pueblo.
Garzón fue diputado por el PSOE 62 años después de aquella elección histórica de ese partido. Antes, había perseguido al narcotráfico. Después, volvió a la Audiencia Nacional, investigó el llamado terrorismo de Estado, haciendo caer al mismísimo ministro del Interior del PSOE, José Barrionuevo Peña, relacionado con los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), en la llamada "guerra sucia" contra el terrorismo. Incluso colaborando con la derrota del PSOE en las elecciones de 1996.
Más tarde pidió el arresto de Agusto Pinochet, manifestó su anhelo de investigar la participación de Henry Kissinger en las dictaduras latinoamericanas e inició los procesamientos de militares argentinos que terminaron con la condena a 640 años de prisión para el represor Alfredo Scilingo.
También le apuntó a Silvio Berlusconi, investigó al banco BBVA, uno de los barrotes de nuestro corralito, por lavado de dinero en sus sucursales del esterior, nada menos que en el año 2001. Criticó duramente al gobierno de Estados Unidos por Guantánamo, fue un activo militante contra la guerra de Irak de 2003, y ordenó el arresto de Osama bin Laden, jefe de la red terrorista Al Qaeda.
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21 abril 2010
Hijos de puta
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19 abril 2010
DDHH y los no tan humanos
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13 abril 2010
Stallman y q la sigan chupando
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04 abril 2010
¡Lolechone, lolechone!
Me llamó la atención cómo pasa seguido esto en Pascuas. No sé si tiene que ver con la mentira. El caso emblemático, el la casa está en orden, Felices Pascuas del Padre de la democracia, cuando debió decir entregué nuestros culos como cordero de Dios, al sacrificio.
Oí en la radio que Reutemann nunca se había lanzado a la presidencia y me causó gracias lo buen traductor que sería Daniel Germano: "El no dijo ni que va a ser o que no va a ser". Es la definición política exacta del sojero Carlos Alberto Reutemann.
Pero después quise ver los diarios y me encontré con el título exactamente visto desde la otra mitad del vaso. A pesar de que consignan en su bajada la frase "no abandonó lo que nunca empezó", ellos titulan con la desmentida de que se haya bajado de la carrera presidencial.
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02 abril 2010
Que la sigan chupandoggrrggrrooggrrooooggrroooo
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01 abril 2010
A dos voces no tiene que desaparecer
Si el programa A dos voces lo hiciera: Chiche Gellblung y Ricardo Kirchbaum, Se llamaría: A dos Moishes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Alejandro y Agustín Rossi, Se llamaría: A dos Rossis.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Ricardo Fort, Se llamaría: A dos Rolex.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Rodrigo Se llamaría: A dos roces.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, Se llamaría: A dos Arroces.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Juance y Pergolini, Se llamaría: A dos poses.
Si el programa A dos voces lo hiciera: CQC, Se llamaría: A dos conses.
Si el programa A dos voces lo hiciera: la policía de Duhalde, Se llamaría: A dos pone.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Ernestina Herrera, Se llamaría: A dos roben.
Si el programa A dos voces lo hiciera: un menemista desde Miami, Se llamaría: De a dos compren.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, Se llamaría: A dos borces.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Lasie y Toby, Se llamaría: A dos ropes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Jesica Sirio y Luciana Salazar, Se llamaría: A dos rollers.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Mariano Closs y Santa Claus, Se llamaría: A dos closes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: la oligarquía de viejas de derecha, Se llamaría: -¡Apold, voces!
Si el programa A dos voces lo hiciera: María Eugenia Estenssoro y Patricia Bullrich, Se llamaría: A dos bofes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Silvana Giudice y el diputado Thomas, Se llamaría: A dos cómplices.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Lanata y Asís, Se llamaría: A dos Jorges.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Martín Sabattella y Victoria Donda, Se llamaría: A dos progres.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Rial y Crónica, Se llamaría: A dos morgues.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Oscar González Oro y Luis D’Elía, Se llamaría: A dos grones.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Maya y Pistachón Zig-Zag, Se llamaría: A dos polen.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Ben Gimm y Fabio Moli, Se llamaría: A dos moles.
Si el programa A dos voces lo hiciera: un par de nostálgicos del transporte público, Se llamaría: A dos troles.
Si el programa A dos Voces lo hiciera: @jorgelinanet y @dariogallo, Se llamaría: A dos trolles.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el equipo de márketing de Inseguridad, esta semana Se llamaría: A dos nicoles.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Blatter y Guardiola, Se llamaría: A dos Joseps.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el Ministerio de Espacio público de la Ciudad de Buenos Aires, Se llamaría: A dos Botes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el equipo de Carburando, Se llamaría: A dos bornes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el hijo de Pappo, Se llamaría: A do borne.
Si el programa A dos voces lo hubiera hecho Daniel Hadad y Marcelo Longobardi, Se habría llamado: A dos sobres.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Gabriel Rolón y Juan Carlos Kusnetzoff Se llamaría: A dos cómoques.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el intendente de San Isidro y el ex ministro de cultura macrista, Se llamaría: A dos Posses, claro.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Luis Abelardo Patti y Miguel Etchecolatz, Se llamaría: A dos veinte.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Cacho Castaña y Leo Matteoli Se llamaría: A dos holters.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Aníbal Ibarra y Alberto Fernández, Se llamaría: A dos losers.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Martín Ciccioli o Gastón Pauls, Se llamaría: A dos pobres.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Mauricio Macri o Federico Pinedo, se llamaría: ¡A los pobres!
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22 marzo 2010
MM & MM
Minutouno.com publicó, una semana después, o casi dos, la nota que Matías "revelación" Martin le hizo a Mauricio "farabute" Macri, en la que el primero demostró que puede ser un muy buen periodista y, el segundo, que no va a dejar de ser un garca pelotudo.
Cosas raras. Entre las extrañas características que distinguieron este trabajo periodístico, pueden contarse:
1. La repregunta. Matías Martin no sólo utilizó esa herramienta con una gran habilidad sino que lo hizo en una entrevista con el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, que hasta aquí era el empresario/millonario/político/funcionario más afortunado en estas lides. (Indefinida e independientemente de que ello se hubiera debido a la realidad impotente que atraviesa actualmente el periodismo, a la monopolización ideológica de medios e instancias de poder, o a una dedicada inversión con la que el excelente gerenciador hijo de Franco pudiera haber comprado cuestionarios más favorables).
2. Lucidez. Sea que justo ese día no fumó o que justo lo hizo un minuto antes, Matías debería seguir haciendo lo que hizo, porque logró, en escena, hacer gala de una lucidez y una rapidez, prácticamente desconocida, no sólo en la trayectoria del periodista, también me refiero a los últimos 10 (diez) años del oficio. Con CQC y, arriesgo de nuevo, los nteros actuales de Duro de Domar. ¿Qué pasa con la lucidez en el periodismo? (Me animo a pensar que Macri le dio la nota sin comprarla porque prejuzgó que el joven, clase-media alta, fumón, buen jugador de fútbol, de hábitos nocturnos y escenarios gateriles, no podía traerle problemas. Y arriesgo que Matías le adivinó la jugada, y esto también es cosa de la lucidez.)
3. Taxista no tan facho. Otra rareza la constituyó la aparición casual de uno de los 10 taxistas no macristas de la Ciudad. "Volvé a Boca, acá no la pegás, hermano", le salió decir al conductor profesional, ya afuera de su auto. Antes, cuando estaba sentado, agitaba furioso el pulgar hacia abajo, pegado al parabrisa.
4. Cipayos nuestros de cada día. La entrevista arrancó, a decir de minutouno, en uno de esos micros "de doble piso sin techo que suelen dar vueltas por el centro porteño, y nos recuerdan que en definitiva también somos parte del primer mundo". Olvidó decir la nota que esos micros son para turistas, y no para los del Perú justamente. Volviendo. Macri no necesitó, como Aníbal Ibarra, que le mandaran gente a felicitarlo. No pierde tiempo en boludeces. Se ahorró el proselitismo antiguo y arregló con el chofer del micro para instalar la necesidad de la también privatizada poda del arbolado público. Y así puedan, esos micros tan paquetes, dar vueltas por el centro porteño, y nos recuerden que en definitiva también somos parte del primer mundo".
5. Agenda. Continuaron en el despacho de Macri y dio la impresión de que Martin le tironeó la agenda con virtuosismo periodístico. Uno nunca sabe quién salió beneficiado, pero se supo que en la agenda oficial del jefe de Gobierno de la última semana había 3 (tres) reuniones con Fernando Niembro. Es sólo un detalle, pero la semana siguiente, Niembro comentó partido de la copa Libertadores y sólo se dedicó a hablar mal de Román y a escandalizarse, junto con la nena Closs, por el tatuaje que asomaba por el brazo del árbitro brasileño. La semana en que Macri rompe con el colorado del tatuaje, a éstos dos les agarran los recatos.
6.Periodismo. ¿Minutouno se enteró dos semanas después del asunto? Algún mal pensado dirá que hubo negociaciones que demoraron la nota. Y que no resultaron. Y eso también es parte del estado del periodismo actual. Lo más raro, igual, fue haber visto buen periodismo. Da gusto llevarse alguna vez una buena sorpresa. Lo único, que por más que se aplique, uno no siempre sabe bien del otro, ¡¿De Qué Lado estás?!
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Nos pusimos clásicos
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08 marzo 2010
Luche y vuelve
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01 marzo 2010
Top 10 Notas más boludas y habituales del periodismo argentino
Ránking de las 10 notas boludas que salen todas las semanas del año, de todos los años.
1- Atrapan al número 1 de ETA.
2- Descubren propiedades en el vino que lo hacen beneficioso para el corazón.
3- Un representante 'justiciero' del mundo animal se hace famoso porque mata a una persona (Lobo Marino, Orca, Mantarraya, Fritzl, Policía bonaerense, etc.)
4- Internet, cada vez más, es fuente preferida de consulta de noticias, contra diarios y radios.
5- Caletamiento global.
6- Atrapan al Capo de la mafia Calabresa/Napolitana/Siciliana -nunca Milanesa-.
7- Decomisan droga - El flagelo de la droga.
8- Recaída del Burrito Ortega.
9- Inseguridad.
10- Explota una bomba de ETA.
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Un gremio de los trabajadores
LA GREMIAL DE PRENSA
A todos los trabajadores de prensa de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, afiliados o no a la UTPBA, que se sientan convocados por este documento, los invitamos a participar de la Asamblea fundacional de una nueva agrupación del gremio.
QUEREMOS A LA UTPBA
Los trabajadores de prensa de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano necesitamos que la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) recupere el rol que le dio origen: dirigir la defensa de los intereses de los trabajadores de nuestro gremio. Sólo con un accionar decidido y la participación democrática, aceptando la diversidad y pluralidad de ideas, podemos cambiar la actual situación. Para recuperar la historia
La UTPBA nació en 1986 de la síntesis de dos gremios que estaban separados pordiferencias político-ideológicas: la Asociación de Periodistas (Apba) y elSindicato de Prensa de Buenos Aires. Desde 1984, las asambleas y plenarios dedelegados fueron el mecanismo para encontrar la unidad entre ambasorganizaciones.
Recién se salía de una larga intervención militar, durante la cual el rol deagrupaciones como el Frente de Trabajadores de Prensa, la Coprepren, laScalabrini Ortiz, el MNP o la Azul y Blanca, más compañeros independientes,mantuvieron la llama del trabajo gremial. En sus primeros años la UTPBA heredóese trabajo y organizó al sindicato con cuerpos de delegados, asambleas yplenarios, desarrolló una intensa campaña de afiliación, recuperó compañeros quehabían estado presos, exiliados o ajenos a la tarea de prensa, recuperó la obrasocial y el derecho a la salud de sus trabajadores, que incluyó áreas paralelascomo la compra de un excepcional predio para esparcimiento y recreación enMoreno; desplegó una inclaudicable lucha por los derechos humanos junto a otrosgremios y organizaciones humanitarias, se articuló con otros espacios de tareasindical nacional, regional e internacional, etc.
LA GREMIAL
Hoy queremos recuperar esas funciones, enfatizar la labor gremial y decapacitación que debe tener un sindicato sin que nadie se enquiste allí ni sesienta dueño de una organización por naturaleza colectiva, respetando a susbases y a sus representantes los delegados, acompañando a los compañeros queenfrentan negociaciones o conflictos en sus empresas, peleando por mejoressalarios y condiciones laborales, afiliando a nuevos trabajadores, haciéndolosparte de este proceso, capacitándolos. Recuperando a todos los compañeros quehicieron y hacen el gremio. A los que desde el lugar que les toque siguendefendiendo los intereses de los trabajadores.26 años es mucho tiempo.Creemos que hace muchos años la actual conducción, cuyos principales dirigentesson los mismos desde hace veintiseis años, se enclaustró y se alejó de esasdirectrices y que la UTPBA necesita estar a tono con el mapa gremial actual, sinsuponer esto que quienes simpatizan todavía con la conducción no tengan cabidaen una experiencia renovadora como la que planteamos.La concentración cuasi monopólica de los medios, la aparición de diversas formasde trabajo precario y en negro, así como el nacimiento de medios alternativos-Pymes, comunitarios, cooperativos- , requieren de un modelo sindical queatienda las múltiples demandas que surgen de los trabajadores. Este modelo no espatrimonio de ningún sector determinado sino de los trabajadores en su conjunto.Con la bandera de la unidadAnte esta situación, los trabajadores de prensa necesitamos avanzar en puntos deacuerdo que nos permitan:
1- Enfrentar a las empresas con la fuerza que da la unidad.
2- Lograr el respeto del estatuto del periodista profesional, del empleadoadministrativo y de sus respectivos convenios.
3- Avanzar desde las paritarias en el reconocimiento económico a una laborprofesional que se multiplica en horas y tareas colaterales.
4- Lograr el respeto que merece nuestra actividad profesional, impidiendo que nosconviertan en rehenes de las empresas de comunicación, que impulsan un modeloeconómico, social, cultural y comunicacional atado sólo al interésmercantilista, que hace de la noticia un espectáculo y del espectáculo una noticia.
5- Recuperar nuestra Obra Social y espacios solidarios para garantizar que lasalud y la seguridad social de los trabajadores de prensa y sus familias noestén sometidos a la incertidumbre de un sistema destinado solo alenriquecimiento de las empresas privadas que lo controlan.
6- Articular las luchas de los trabajadores de Buenos Aires con la de loscompañeros de todo el país, sean de Fatpren o Fetracom, aportando a la unidad de la clase trabajadora que se organiza en las centrales nacionales CGT y CTA.
7-Organizar y capacitar a los trabajadores de prensa para afrontar la permanenteintroducción de nuevas tecnologías, impidiendo que la imposición por parte delas empresas se convierta en una forma de precarización y depreciación de latarea profesional.
8-Sumar el esfuerzo de los trabajadores de prensa argentinos a los colegas latinoamericanos por la construcción de una verdadera Patria Grande. Con los delegados a la cabeza.
Por lo tanto proponemos:
*Convocar a todos los compañeros delegados y trabajadores de prensa que participen de estos principios a fundar una agrupación que reconozca la diversidad ideológica y política que convive en el seno de nuestra UTPBA, buscando alcanzar la mayor representatividad en la base de las empresas periodísticas, integrando también a los trabajadores/as que llevan adelante sustareas desde las nuevas formas de producción comunicacional.
*Reconocer a la UTPBA como única entidad del gremio de prensa en el área de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
*Desde la participación y la convocatoria amplia y plural nos proponemos avanzaren una política de organización sindical que impulse los principios que nosconvocan y que no encuentra expresión en la actual conducción del gremio.
*Reconocer a las agrupaciones Naranja, Violeta y el Colectivo de Trabajadores de Prensa, así como los trabajadores y delegados independientes, como parte integrante de la militancia de nuestro gremio.
*Recrear los ámbitos de participación propios de los trabajadores mediante foros, plenarios de delegados y asambleas en los que desde la diversidad construyamos las coincidencias y la unidad que el gremio necesita para su fortalecimiento. La situación de los trabajadores de prensa y de la clase trabajadora en general requiere de gremios fortalecidos por la participación activa de sus integrantes.
Trabajadores y sociedad
La aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que derogó lade Radiodifusión de la dictadura militar se enmarca en la disputa por la libertad de expresión y el derecho a la información de todos los ciudadanos.Para lograr que además se convierta en una herramienta válida para la defensa delos intereses de los trabajadores requiere de la activa participación delgremio.
Los nuevos actores que se incorporarán al mapa de medios así como las nuevasseñales que se multiplicarán con el sistema de digitalización terrestre obligana los trabajadores de prensa y de la comunicación audiovisual a anticiparorganizadamente la convergencia tecnológica.Todos juntos, capacitándonos, debemos evitar que por imperio de las nuevastecnologías comunicacionales se violen las incumbencias laborales, se precaricela tarea de los periodistas-trabajadores de prensa o desnaturalice el Estatutodel Periodista y de empleados administrativos de empresas periodísticasExperiencias como la Coalición por una Radiodifusión Democrática deben contarcon la participación organizada de los trabajadores de prensa en la conformación de un nuevo sistema de medios, que garantice el libre ejercicio de la profesión.
El martes 2 de marzo a las 20 hs.Nos encontramos TODOS enTeatro del Pueblo: Av. Roque Sáenz Peña 943, CABA
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17 febrero 2010
El monopolio ideológico, peor que el mediático, conserva privilegios aliado a intereses extranjeros y a acomodados, gorilas e ignorantes nacionales
10:20 AM")

Mirá, último anónimo (10.20 AM), de los comentarios del post anterior, quizás te puedas bajar del caballo miserable de los medios y puedas pensar por vos mismo.
Y no le digo miserable al caballo de los medios sólo por insultar al azar o degradarlos a los fines de mi momentánea conveniencia. Ni sólo por sus contenidos, que por años soportamos gracias a la zanahoria del programa o el par de programas que eventualmente valieron la pena, haciendo que radio o televisión también valieran la pena. O los hallazgos en la gráfica.
Tampoco me refiero a la miseria del caballo que usted monta sólo por la posición social dominante de la que se aprovechan. Siendo los medios la única fuente de instrucción, información y orientación a la que accede la gran mayoría. A tal punto los empresarios mediáticos se saben productores de una mercancía con consumidores cautivos, que ‘público’ y ‘mercado’ dejaron de ser lo mismo.
Más allá de que no sería adecuado hablar de mercado si no hay competencia, ahora, el mercado para ellos es el sector interesado en que, de tal o cual forma, se lo beneficie con la mercancía. Naturalmente, el sector que puede pagar de algún modo. Y el público pasó de ser el mercado de los medios a conformar parte de la mercancía.
La nueva mercancía ya no es la producción periodística, el fruto de una investigación o el servicio periodístico, sino que pasó a estar constituída por la relación y la calidad que los medios garantizan con sus lectores. El mercado que sostiene a las empresas mediáticas paga por la garantía y la efectividad del acto de lectura que cada empresa ostenta, además de por la adecuada manipulación de los contenidos.
El consumidor mediático sigue siendo, cómo no, a quien apunta la estrategia empresarial, pero ya no lo conquista porque dependa de su preferencia y su dinero para subsistir, sino que depende de él como un valor agregado del producto final. El público (cuantitativa y cualitativamente) es hoy el factor fundamental que determina la cotización del producto mediático. No su calidad o determinado atributo profesional del periodismo. Se ha convertido en la misma herramienta empresaria para la conquista del nuevo mercado, ora urgido de publicitar sus propios productos, ora necesitados de determinadas versiones o contenidos convenientes.
Por eso es que, aunque no te la cobren, ni la televisión abierta ni los diarios de distribución graciosa, son gratuitos.
Por eso, también, a los empresarios de los medios les importa un huevo, no digo la moralidad ni el compromiso profesional, que lógicamente en la inteligencia de que el medio ha cambiado su mercado, la profesión ha cambiado y ya no se debe a sus lectores sino a quien paga. En general, el poder económico y, a veces, los poderes políticos.
Pero, decía, no le digo miserable al caballo al que usted está subido sólo por esto, también por la operación anti liberal (en el sentido real de la palabra, y en el político también) que consiste en constituirse en el monopolio ideológico en que se han convertido, un montruo mucho más grande y opresivo que los monopolios empresariales. Aunque de ellos deriven.
También es miserable porque, en esa concentración salvaje, opera como una realidad indiscutible la versión muy parcial de una ínfima minoría de la sociedad. El empresariado, sus opiniones, sus concepciones de mundo, su definición del bien y del mal, su modo de manipular el relato y de difundirlo, su xenofobia, su racismo, sus intenciones egoístas, sus intereses comerciales, etcétera.
La información, entonces, que es el pan de la democracia, está en mal estado. Adulterada.
Esas chicas jóvenes, lindas y cancheras de TN hablan de “vías de escape” para salir del centro cuando hay una manifestación. Como si de un servicio a la comunidad, ante una catástrofe, se tratara. Ni más ni menos que mierda ideológica.
Por la misma ley general de identificación con el protagonista del espectáculo, la situación se convierte automáticamente en una catástrofe para el receptor desprevenido y damos por descontado que necesitamos ‘vías de escape’. Las mismas vías de escape que no necesitamos, por ejemplo, cuando el ex ingeniero Blumberg organizó su concentración. Ni cuando los rentistas agrícolas hicieron un esfuerzo desmedido para agarrar eso que nosotros conocemos como cacerola y salieron a pedir por sus privilegios.
El informativo, por ejemplo, concebido desde su nacimiento como servicio social, fue la herramienta, confiable y fiel, del grueso de la ciudadanía. Así se constituyó en algo tan útil como necesario, convirtiéndose en un hecho cultural ineludible, como algo supremo, llegado para suplantar el rezo de cada día, pues a allí acudía –y acude- el ciudadano, sobre todo, el pobre con poco tiempo, el trabajador, para estar ‘avisado’, de la misma manera que otrora se aferraba al libro santo.
Se decía de alguien que era una persona muy ‘avisada’ como un piropo, y al infeliz se le decía que era un ‘desavisado’. Nadie quiere ser un infeliz, lo que también explica la comunión entre individuo e informativo. O noticiario. O noticioso.
¿De qué voy a hablar mañana con mis compañeros de trabajo, sino? ¿Cómo le voy a discutir al garca de mi cuñado en Navidad? La cosa no empieza ni termina allí.
Además de lo que dicen, del lenguaje que usan, los peinados, lo que hacen y demás usos y consumos orientadores expuestos (o rechazados) en escena… Es decir, además de establecer cierta línea de reproducción cultural, también determinan qué cosas entran en escena, cuáles no y cómo lo hacen. Así, un niño abandonado a su suerte ‘no es noticia’ para la concepción de la realidad que tienen estos señores empresarios, pero si crece y mata a alguno, sí. El niño que se muere de hambre puede llegar a ser noticia si tiene, por ejemplo, el buen tino de morirse en algún distrito de responsabilidad enemiga u opositora.
Ahora, si todo pibe que se muere de hambre fuera noticia pero la decisión sea que ello se oculte, ya sea por la conveniencia de algún cliente o por la propia, veremos mil veces un gol de Messi o las imágenes del recital de Metallica u otro show del asesinato. Y de ello hablará el grueso de la población mañana. Los medios deciden, o influyen, en cuestiones que van desde un próximo peinado hasta lo que se va a conversar en la intimidad del trabajo.
En este contexto, es natural que los responsables de condenar a la exclusión y a la pobreza a la mitad de la población, lo oculten. Con silencio o con abrumadora difusión convenientemente trastocada, da lo mismo.
Y es natural, también, que cuando estos pobres, o cualquier otra víctima del aparato monopólico, se manifiesten de alguna manera, cortando una ruta o robando una cartera, los vuelvan a someter a una nueva condena. No son novedad para nadie los múltiples réditos que le ha dejado a medios como La Nación y Clarín, por ejemplo, su silenciosa complicidad con asesinos, represores, ladrones, estafadores, traidores a la patria, enemigos del pueblo y demás delincuentes.
Ni es novedad, puntualmente, que su colaboración fue fundamental para lograr la expulsión de la mitad de la población. Ni que comercializó su mercancía con el poder interno y el externo. Un producto de exportación cuyo atributo distintivo fue la manipulación de una realidad de manera llanamente perjudicial para el pueblo. Produciéndola deliberadamente para satisfacer las pretenciones de sus clientes –o socios- quienes, casualmente, pretendieron la desindustrialización del país, el empobrecimiento, la desaparición del Estado, la manipulación de la Política y la Justicia.
En fin, ya no es novedad la complicidad de los grandes medios en la imposición de la condena arbitraria, aplicada sin delito ni juicio de por medio, a una parte de la comunidad. Mucho de su propio público, fue condenado a pedido a morir de hambre o a vivir de la basura. Sólo como corolario de la asociación que a los medios les garantizaba la ansiada posición de privilegio. Hasta Pedro E. Aramburu tuvo su juicio y su ejecución, un responsable. La banda mediática empresaria arrojó la piedra que asesinó a las clases bajas y escundió la mano detrás de una presunta idea política económica.
La mercancía periodística en tiempos neoliberales se concentró en ocultar la responsabilidad de sus clientes en el ataque al pueblo, muchas veces abrumando con versiones vacías sobre “crisis”, transmitidas como si se trataran de desastres naturales.
La traición de los grandes medios al pueblo y a la profesión, también consistió en producir y consolidar artificios, que fueron desde la intención de naturalizar la situación crítica hasta la minuciosa operación de ir tipificando al delito con los rasgos exactos de los expulsados.
Podríamos seguir infinitamente con ejemplos similares. Podríamos volver a reclamar la investigación y el enjuiciamiento de la responsabilidad de los civiles durante la dictadura. Pero, hay que decir que las acciones aberrantes cometidas por las empresas mediáticas, que exceden largamente su mero silencio mercenario durante la dictadura, cosas como el robo de la propiedad privada que hoy tanto fingen condenar, generalmente al amparo cobarde de la certeza de que sus dueños verdaderos nunca reclamarán ni denunciarán, siendo que estarían perfectamente asesinados. Así se robaron Papel Prensa, por ejemplo.
Con el monopolio del papel se aprovecharon de, eliminaron o compraron a la competencia. Y también se apropiaron de la distribución. Cuando consolidaron el monopolio mediático, cayeron sobre los canillitas y, con la misma vehemencia con que ahora rechazan las retenciones, los obligaron a bajar el porcentaje histórico de sus ganancias.
Demás está decir otra vez que las retenciones a las exportaciones cumplen la función de equilibrar el gran beneficio extra que esa actividad consigue a expensas de la política monetaria con la que el Gobierno consiguió volver competitiva a la industria argentina y la quita de las ganancias a los diarieros, en cambio, son una estafa que consiguen legítimar con su posición dominante, extremadamente privilegiada. A nadie se le ocurrió acusarlos de querer hacer caja. Cuando acusaban al Gobierno de querer ‘hacer caja’ con las retenciones, sabían de qué hablaban. El ladrón cree (o necesita hacer creer) que todos son de su condición.
También usufructuaron los beneficios empresariales que significan las altas tasas de desempleo y la flexibilización laboral. Es decir, sus prácticas antipopulares no terminaron nunca.
Pero la mentada expulsión ilegal de gran parte del pueblo a la que los empresarios mediáticos vendieron su alma, no sólo echó fríamente del sistema a seres humanos, traicionó a quienes podrían ser sus hermanos dejándolos desamparados, sin ingresos ni Seguridad Social, sino que evidenció, sobre todo y más que nunca, la ruptura del contrato social. Borracho de poder, un sector se cagó en el pacto de convivencia que garantiza la paz interna. Y tan conciente era de su responsabilidad apátrida se preparó para el escenario bélico previsto, naturalmente, por la lógica revancha romántica que es berretín de los vencidos.
Hay un dicho de la infancia, dirigido a acusar al primero que levanta la voz para buscar a algún culpable. “La gallina que cacarea es la que puso el huevo”. Por ejemplo, si alguien decía “uy, qué olor, quién se tiró un pedo”, con dicha frase se inculpaba al que había preguntado. Se lo castigaba por indiscreto (botón), poniendo en duda su pasión por la verdad acusándolo de alzar la voz como un montaje para disimular su desagradable falta, aunque muy inferior a la que proviene de actos de botonería o de exculpaciones propias a costa de chivos expiatorio.
Con el tiempo comprendí que fue una de las mejores enseñanzas políticas y empresariales que recibí. Paradójicamente, los medios que hoy se arrancan la pollera pidiendo seguridad, ayer les arrebataron la seguridad social a millones. No es novedosa su hipocrecía, también lloraban por los jubilados y luego los estafaron con las AFJP.
No son jueces sino parte, pero han asaltado a la Justicia, han creado la ilusión de que ocupan su lugar, operando sobre ella y sobre la dirección adecuada del sentido común. De la misma manera se corren de su lugar de parte de la sociedad con intereses apelando a estupideces como la subjetividad o la independencia.
Son fiscales que van escribiendo el código al ritmo en que se manifiestan sus intereses. Tipifican los delitos con los rasgos de sus enemigos. Concientes de haber roto el pacto social y haber robado la seguridad social a millones de argentinos, diseña los carteles de “buscado” con su caras, alarma sobre su presencia, o la presencia de sus hijos, que crecieron con frío, mal comidos y sin escuela, en gran parte gracias a ellos. Grita seguridad, pide “para la gente” y no hace más que asustarlos y convecerlos a todos de ir contra sus propias víctimas. De odiar a sus enemigos. Y al mismo tiempo pone una empresa de seguridad cuyos servicios luego vende a asustados de buenos ingresos.
Hace falta que cite la cantidad de barbaridades que difunden como certezas del sentido común.
No sé si llega a darse cuenta de lo monstruoso de la cuestión, Anónimo de las 10.20. Entran en el negocio de los seguros, los promocionan o los encarecen con una nueva ‘asistencia’, pongámosle, cobertura por granizo, y después alarman con que caen piedras a la primera nube que aparece. Lo mismo hacen con sus exportaciones de soja.
También es importante que, en su lugar de neobiblia, ceden a la comunidad una tabla de valores artificial. Esa es la tabla que usted y yo adoptamos la mayoría de las veces. La tabla que, si bien se fija, no es más que la del enemigo. Y usted que creía que el síndrome de Estocolmo era algo lejano.
Esa codificación de las cosas, del bien y del mal, de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, esa voz que conciente a Uribe y se burla de Chávez, o que es benévola con Mauricio Macri pero rechaza a Evo Morales, es la misma que le construyó el caballo por el que usted se cree superior a los demás y, por ello, es tan miserable hasta entre los equinos.
Pensar, del latín pensāre, alude tanto a pesar, como a calcular, como a pensar. Entonces, refiere a pensar como una actividad necesariamente ligada a datos concretos y necesarios, cuya efectividad se deteriorará en la medida en que esos datos no sean ni concretos ni verdaderos.
La primera acepción contemplada por la Real Academia es “Imaginar, considerar o discurrir”. La segunda, “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen”. Y la tercera es “Intentar o formar ánimo de hacer algo”.
Por eso le digo que trate de pensar sin el caballo de los medios, porque ¿qué elementos va a considerar para reflexionar? ¿Qué elementos va a examinar para formar sus dictámenes? ¿Con cuánta seguridad va a hacer algo (opinar en un blog, por ejemplo) cuyo ánimo fue formado en base a los elementos que le ha cedidó ¡quién!?
Usted dice “Esta gente no tiene ni una pizca de bondad” y para ello se basa en una nota ridícula de la que ya le hablo.
Tenía un montón de argumentos (y notas) con las que podía haber puesto en duda la bondad de “esta gente”, su argumento estúpido lo delata. Si tuviera convicciones hubiera dedicado esfuerzo a buscarlas. O a explicar con qué balanza pesa la bondad, que desequilibra tanto para el lado de una nota menor, un posible enriquecimiento ilícito, en comparación con la generación de trabajo, con la distribución en favor de los jubilados o de los trabajadores, con la política antirrepresiva o con la justicia independiente de la calidad de la Corte Suprema que tenemos.
La nota que justifica su mala opinión sobre la bondad de “esta gente”, es un compendio de evasivas, casi no tiene ninguna afirmación. Tiene que decir que el secretario renunciante incrementó 7 veces su patrimonio desde que está en el gobierno porque es un papelón subrayar la suma o decir que el ahorro de las 300 lucas llevó unos 7 años.
Calculo. Si hace 15 años que trabaja para ”esta gente” y hace siete había juntado sólo 50 mil, quiere decir que estuvo 8 años para ello. ¿Eso le parece descabellado? ¿No tienen derecho por negros? ¿Le parece un espanto que en nada menos que 7 años, trabajando directamente para el equipo de Presidencia, haya logrado juntar unos 300 mil dólares? ¿De qué me habla? Así y todo este secretario se haya privilegiado de su posición para conseguir terrenos baratos o buenos precios para construirse su caserón, ¿a usted eso le parece un espanto, y uno superior al de los negociados del diario que cita? ¿Usted sabe lo que gastaba Menem en peluquería, por no hablar de ingresos extra por la liquidación de la mayoría de nuestros bienes y la entrega de nuestros derechos?
No estoy seguro de si todo esto se debe a que usted es una víctima de los medios, si es por su iresponsabilidad para pensar, por militancia barata o porque, en realidad, no es la mayor o menor bondad lo que le molesta de esta gente.
De todos modos, le pido me disculpe, no puedo pensar bien del todo de usted, cuando inmediatamente su argumento se concentra en subestimar a los demás, despreciar a los que piensan distinto: “y aquellas personas que aun los defienden es porque son muy ciegos o en su afan de creer en algo, lo hacen por cualquier persona.Infelices!!!”.
Siempre fue patrimonio de ignorantes, dictadores, resentidos y de aquellos en cuya conciencia pesa la intanquilidad de alguna falta moral grave, eso de despreciar al otro como todo argumento.
Es natural, entonces, que piense y piense y no me de cuenta de cuál es la manera de hacerlo bien de usted, de otra forma más que justificándolo como un lisiado por la opresión de los medios. Por la operación que los medios, aunque compartan, venden también a sus clientes como mercancía, y a buen precio? Todas las demás hipótesis no hablan bien de usted.
Porque, me pregunto, sino, usted qué será.
¿Un ignorante que no conoce cuáles son las políticas más humanas, inclusivas y justas, y que no sabe de economía ni de política ni de historia? ¿De una ignorancia tal para sopesar la bondad de los demás que ni se le pasa por la cabeza preguntarse por la bondad de los Saguier y los Mitre, de cuya empresa, La Nación, se sirve para opinar aquí?
¿Será un resentido que no puede concebir que un tipo que no sabe abrocharse el saco, por más que esté detrás de una de las mejores políticas de los últimos tiempos, sea el que se lleva los laureles?
¿Será un dictador usted, y tiene miedo?
O ¿qué culpa inconfesable pesará en su conciencia, para no poder decir la verdad de por qué los odia realmente? Desde la culpa romántica de haberse rendido-vendido antes de tiempo, hasta la conveniencia económica, egoísta e injusta, pasando por culpas miserables del nivel del racismo, la discriminación o la xenofobia, se me ocurrieron decenas de posibilidades.
Por eso me gustan un poco los mensajes anónimos, porque su anonimato convierte mis prejuicios en hipótesis.
Me interesa, entonces, únicamente la hipótesis más positiva que paradójicamente es la de que usted es una víctima de los medios. Y no peca de soberbio, sino que está confundido. Y en ese caso es que le pido que se baje del caballo de los medios como fuente de información virgen.
Hay otra acepción para “pensar”, siempre según la RAE, no TN ni La Nación, que es “Echar pienso a los animales”. El pienso es el “alimento seco que se da al ganado”. Su pensar se parece más a este que al otro. Da su carne por unos restos de pastos secos, o de soja, o de quién mierda puede saber qué ni a quién responden. Pero viene a acusar a la gente que percibe aciertos en este gobierno, como feligreses desesperados y oligofrénicos que necesitan creer en algo y lo mismo hubieran defendido el kirchnerismo como hubieran entrado a una iglesia evangelista.
Mi percepción es que es justamente al revés la cosa. Algunos ejemplos de la obra que se defiende aquí lucen en el presente escrito. Verá que no es en vanalidades del tipo del atuendo presidencial, supuestas tendencias crispatorias o del de modos campechanos propios de negros de mierda que se asientan nuestros análisis.
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28 enero 2010
¿Es la Walger o no es la Walger?
La frase tan infeliz apuntada por la escritora, intelectual y periodista de presunta filiación de izquierda, Silvyna Walger, en una nota del diario La Nación y, con triste mal gusto, un 27 de enero. Hoy.
La nota se titula El club de la buena onda kirchnerista y pertenece al género opinión. Con la irresponsable crudeza de la frase que cito, Walger dedica 4.309 caracteres a destrozar la iniciativa del programa del canal público apuntada a revertir el escenario mediático del caos general que presuntamente asuela al país.
La Operación Crispación, que Walger oculta, se trata del pacto corporativo de los empresarios más poderosos del país, cuya columna vertebral son los propietarios millonarios de los medios y su fin es desestabilizante.
Para atacar al club de la buena onda kirchnerista y al programa que produce Diego Gvirtz, la ‘intelectual’ decide volver a enredar la madeja informativa que, con apenas una o dos voces disidentes, empezó a aflojar la trama del relato oficial que el sector privado que se atrinchera en los medios tan ajustada tenía.
La fórmula elegida fue la vieja, la de agitar la sábana para asustar con fantasmas. El escrito no tiene ni un sólo dato nuevo y casi ni un gramo de la virtud de la agudeza intelectual que se le atribuye.
“La economía no va demasiado bien”, es la crítica más profunda que hace y no explica. Lo demás se reduce a rescatar el mismo plan de acción en marcha. El de la peor derecha, herida de muerte porque la desafiaron a ganar 5 pesos menos y no logra dar el golpe aleccionador. Entonces, empieza de nuevo. En la primera línea afirma “La pareja presidencial está enojada”. Así empieza. A pelo. A partir de allí desata una lluvia de canchereadas sobradoras e ironías burlescas.
Desde los superhéroes del Palacio de la Justicia hasta el Súperagente 86 se pelean en mi cabeza para repetir la muletilla que coronó incontables desenlaces definidos a favor de los buenos: “Si tan sólo usaras tus poderes para el bien, en lugar de para el mal…”
Es que su habilidad literaria consigue un tono que logra hacerle sentir al lector –a mí- que es un pobre pelotudo si no coincide con su opinión.
Desde ese pedestal es que usa la burla para negar, para reírse como Tinelli de los infelices que creen en las versiones que, por ejemplo, le asignan alguna intención desestabilizadora al CEO de Clarín, Héctor Magnetto, al vicepresidente Julio César Cleto Cobos, al EX presidente del BCRA, Martín Redrado, o a los “sufridos escribas” del diario Clarín.
Se mofa con la misma gracia del estatus de “epítome de la oligarquía” asignado “al campo” de manera tan caprichosa. Critica la desición de la Presidenta de no viajar a China, la carga con la frase infantil –apotegma, dice ella- de "el que se va a Sevilla perdió su silla" e insinúa, con el lamento de una pérdida irreparable, que se ha perdido una oportunidad que “al país justamente le convenía”.
No podía dejar de leer la obra magistral. No lograba hacer coincidir mis vagas referencias sobre esta colega y lo que estaba leyendo. Quería hacer archivo, pero no dejaba de saltar de un artificio a otro.
Para Walger es el Poder Ejecutivo el que tiene “ganas de abandonar todo” y no el poder concentrado, reagrupado desde el ’76, cuando la dictadura por la que se exilió, y llega a pedirle al Gobierno que “deje de amenazar con su desaparición”.
¿Walger no es la narigona, de pasado militante en la izquierda moderada, que está con Chiche en la radio?
¿No es la misma que había escrito un libro sobre Menem? ¿Cuál era, El jefe? ¿Pizza con champagne? No puede ser la misma intelectual que ahora propone clausurar la mayor discusión política de las últimas décadas, asegurando que “todo sería más fácil si aceptaran una terapia tipo de pareja pero con Cobos, Redrado y Magnetto como contrincantes”. No puede ser la misma, ni intelectual ni de izquierda.
Aquella no podría sin síndrome de Estocolmo ser autora de una obra conceptual, de fondo y forma menemista. Si aquella era del palo de Ulanovsky. Y hasta escribió en Mayoría, donde Rodolfo Walsh publicó sus notas sobre los fusilados de José León Suárez.
Que se arrogue la voz de todos “sus compatriotas”, vaya y pase, pero mirá si alguien así va a ningunear lo hecho -la batalla, ríe ella- en derechos humanos. “A esta altura pocos son los que ignoran la instrumentación política que el matrimonio ha hecho de la tragedia”, explica su miseria. Y confirma que no puede ser aquella.
Para más pruebas, aquella tenía fama de aguda polemista y ello implica la capacidad de mantener la coherencia. Mirá si va a ser la misma que ahora arranca un párrafo criticando al programa 6-7-8 por sus “descalificaciones” a colegas, según sus consideraciones, para permitirse hacer exactamente lo despreciado: “El problema más grave de 6, 7, 8 es que sus integrantes son más "pseudoperiodistas" que periodistas. No leen el diario, tal vez ojeen El Argentino y se limitan a repetir lo que sus jefes les ordenan”. Describe a Orlando Barone como “un setentón al que nunca le importaron demasiado los desaparecidos”. “Carla Czudnowsky es una experta en sexualidad, supuestamente puesta ahí para el toque de sentido común. Pero como le cuesta encadenar conceptos, María Julia Oliván se ve obligada sistemáticamente a cortarla. En cuando a Sandra Russo parece ser la comisaría política…”.
Por más nariz que la apuntale, no hay cara que no se caiga de vergüenza si primero se define de izquierda y después se asocia a Mirtha Legrand para manifestar su desinterés por otro golpe de estado en Latinoamérica. Honduras, que está lleno de negros y además tiene una bandera tan fea…
Leo para comprobar mi hipótesis de la existencia de dos Walger. “Dueña de una obra amplísima, abarcando los múltiples géneros de la palabra y con ella movilizando la reflexión: la opinión, la investigación, Sylvina Walger pone el sello de su fertilidad en cada territorio comunicacional e incorpora un nuevo lente para entender la argentinidad”, dice el escrito preparado para nombrarla “personalidad destacada de la cultura” de la ciuadad de Buenos Aires.
Suplico a los cielos que la que escribe en La Nación no sea la misma portadora del “nuevo lente para entender la argentinidad”, y sigo buscando.
No puedo menos que desesperarme cuando encuentro una nota del 2004, del finado Emilio Corbiére, titulada metafóricamente “CAMPAÑA GUSANA CONTRA CUBA DE VARIOS "INTELECTUALES" DE ESTE PAÍS, ENTRE ELLAS LA PERIODISTA SILVINA WALGER”.
En la nota, el extinto especialista en masonería, la señala como parte de una operación del Opus Dei contra Cuba. Después la voy a encontrar también criticando a los de Carta Abierta. Poniendo en duda su ética y atribuyendo a una suma inexistente la dirección de las opiniones de semejantes intelectuales.
Y ya que ella usó el dicho del que se fue a Sevilla, yo uso el de que El ladrón cree que todos son de su condición. Porque es ella la que cobra por vender opiniones como mercancía. Eso, ya que a la señora le gustan las soluciones de diván, se llama proyectar.
Entonces vale preguntarse cuánto de proyección hay en su frase “6, 7, 8 es un programa del que Goebbels se hubiera enorgullecido”.
Joseph Goebbels, propagandista más importante del nazismo, amigo y autor de la mayoría de los discursos de Adolf Hitler, mientras unos 6 millones de judíos eran asesinados, espanto cuyo fin hoy se conmemora en todo el mundo. Goebbels negaba la diversidad con actos como la quema de libros y el control absoluto de la prensa. Lo que se parece mucho más al desempeño del diario en el que Walger escribe y cuyos intereses defiende, que al programa 6-7-8.
La misma Walger confirma la diversidad del programa al citar un furcio de Barone, que discutía con la legisladora opositora Victoria Donda.
Entonces, empiezo a entender, la Walger fue siempre una mentira detrás de un cierto talento literario. Es la Jorge Asís de las mujeres. Sus valores de izquierda siguen sin aparecer mientras termino el último párrafo de la nota: “…el ex presidente Néstor Kirchner coronó la noche de su visita con un "ésta es una batalla por el amor" y, sin embargo, apenas superó los 2 puntos de rating”.
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27 enero 2010
Golden Sepoy
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26 enero 2010
Soplar para dispersar el humo
Foto. Gianni LunadayEl siguiente post empezó, en realidad, como respuesta al comentario que 486 había dejado en la publicación anterior.
Tengo la certeza de que hay una gente encargada de inventar las ficciones más increíbles para conseguir, si no partidarios o adeptos o correligionarios, al menos, una nutrida manga de pelotudos que, sin interés ni noción alguna, ofician de promotores ad honorem de impensables intereses y operetas.
En la inteligencia de que a la carrera de ningún político le conviene que se le arme un escándalo -real o inventado- y de que pocos dejan pasar la oportunidad de poner su cara al frente de una decisión o solución, siempre que no requiera demasiado esfuerzo ni moleste intereses reales, ante cualquier reclamo instalado, ideólogos y operadores llevan a cabo la tarea de sembrar versiones de cuya suerte resulta la concreción de cierto 'capricho' o privilegio a su favor.
Así, por ejemplo, me repito, una máquina de boletos blindada ahora protege los otrora desprotegidos dedos de colectiveros. (En serio, impusieron las máquinas que protegen sus monedas con el argumento de la seguridad... ¡del chofer! Las noticias, por esa época, reiteraban constantemente noticias con casos de falanges mutiladas y otros espantos.)
Así, también, el pueblo puede creer de sí mismo que es absolutamente justo y de buen corazón pero, ni le hace ruido su doble complicidad. Primero, aceptando que el Estado que compone condene a una mitad de la sociedad al destierro del sistema productivo y, después, convertidos ya en piqueteros, cartoneros, limosneros, limpiadores de parabrisa o chorros, vuelve a rematarlos en la nuca con las armas que le ceden estos señores. Así, dan por descontadas certezas sobre el otro como que son vagos, son violentos, que se tapan la cara, que "y yo qué culpa tengo", se preguntan por "los derechos humanos de la gente común", etcétera.
Escuché barbaridades de todos los colores y todos los talles, para justificar, impulsar o rechazar argumentos, con posturas más que reñidas con la ética y la moral.
Sabrá usted, 486, que para Clarín, un pelado de merca hasta la manija que disparaba a mansalva sobre unos chicos, significó que "la crisis causó dos nuevas muertes".
Quizás no sepa que cuando se iba a renovar la Corte Suprema la versión contraria más extendida, en boca de comisarios de la bonaerense y dirigentes radicales de zona norte, por lo menos, era que Eugenio Zaffaroni era incompatible para el cargo por su condición de gay. Y que cierta vez había perdonado a un abusador de menores alegando que el niño, al tener los ojos vendados, pudo creer que lo que lamía en el abuso era un dedo. Yo escuché semejante cosa, nadie me lo contó.
Si logró pasar ello, ¿cómo no van a prender discursos más elaborados, es decir, aquellos en favor de cuya instalación hay dinero disponible, respaldo mediático y privilegiados colaboradores con intereses creados?
Los desaparecidos siguen paseando por México y Europa. Las cosas en manos del Estado dan pérdida (y por sólo volverse privadas procuran ganancias). La política es sucia. Los pobres son vagos y flojos. Con los militares estábamos mejor. A la universidad se va a estudiar y no a hacer política. La homosexualidad es un pecado porque Dios hizo al hombre para que se procreara. Hay que pagar la deuda externa porque hay que honrar los compromisos. No te afilies al sindicato que es una mafia y encima te van a tildar de revoltoso o ¡problemático!
Cómo no se va a haber sostenido en el tiempo la certeza de que todo presidente latinoamericano -o africano o árabe- es bananero. O la explicación que despeja toda duda cuando un pobre chilla, si entendemos tácitamente los sucesos apenas alguien lo señala como un negro de mierda...
Pero, si hasta buenos compañeros, luchadores y con cierta conciencia, acceden a mandar a sus hijos a la escuela privada con el argumento, también prestado, de que a la escuela pública los chicos sólo van a comer e, infaliblemente, se producirá una discriminación al revés con su hijo de clase media, rechazado al convertirse en "el rico" de la clase.
La enfermedad mental del hombre común (cansado, lleno de miedos, apremiado, ocupado, confundido, convertido en un pobre ignorante a medida que suma horas de vuelo frente al televisor o retiene los temas de público conocimiento pezcados al vuelo para tener de qué hablar al otro día, etc. etc.), no le oculta la realidad, ni el bien ni el mal. Al contrario, sabiendo que por historia y sentido de supervivencia los síntomas siempre se manifiestan contra el más débil y, sabiendo también que sólo la culpa no les permite desatarse salvajemente contra ellos como cuando eran niños crueles, apenas les cede un argumento a modo de bálsamo para la culpa. El paciente mejora de inmediato. Al rato nomás ya se le despierta el saludable apetito de sangre, la responsabilidad militante del ciudadano de bien, la pasión nacionalista inefable o, incluso, hasta la caradúrica exigencia, paradójica, de Justicia. La que no es otra cosa que la necesidad de venganza aleccionadora de la propiedad privada.
Los mismos que están dispuestos a mantener a sus hijos hasta los 40 años, en su mayoría, aún viviendo en su misma casa, son los mismos que reclaman la imputabilidad penal de otros niños con vehemencia de patriotas.
Alguien corrompido, cipayo, de funesta ideología, controvertida trayectoria y dudosa calidad moral, como Alfonso Prat Gay, termina siendo preferido por muchos a causa de que su parálisis facial y su tenue voz nasal lo vuelven ficticiamente mejor que alguien cuya razón y sentido de justicia le quitaron el miedo a confrontar. Entonces grita. Entonces es negro. Entonces, patotero. Autoritario. Prepotente. Aunque sea el otro el que conspira contra la patria, contra sus hijos, sus jubilados, su felicidad... pero habla bajito y tiene ojos claros, no puede ser malo.
O la versión de un Duhalde estadista (el mismo que disuade una manifestación con una policía asesina, mantiene relaciones con Uribe, propone la vuelta de los militares a la intervención interna, promueve a un nazi como Posse para la cartera de Educación, etc.).
Hasta aquí, todo lo dicho supone buenas intenciones, equívocos, confusiones, errores... nunca las presume como coartadas para ocultar la vileza de espíritu. Hablo de gente casi sin intereses y no de la minoría de poderosos que pergeñan el mal desde las instancias de decisión que ocupan.
No hablo de Magnetto, cuando una de sus empresas, Clarín, publica una nota sobre la nueva crisis en Venezuela. Magnetto no firma. Hablo del profesional que omite datos fundamentales en su trabajo. Que dice que Chávez cerró otro canal opositor pero calla el accionar delictivo que lo produjo. O con el que la empresa opositora lo buscó.
El periodista que dice "... estudiantes que se manifestaban por la muerte de dos compañeros, ocurrida ayer en la ciudad de Mérida mientras se manifestaban contra el cierre de la televisora por cable Radio Caracas Televisión Internacional", sencillamente miente. Traiciona. Se pasa por el culo el contrato con el lector. Es como un almacenero que te vende mercadería vencida. Porque los fallecidos no se manifestaban "contra el cierre" sino que lo hacían, desarmados, pacífica y mayoritariamente, en defensa del proyecto oficial. Y cayeron en el momento en que se cruzaron con los del movimiento 13 de marzo, grupo de choque opositor y minoritario, que llevó a cabo los incendios y los destrozos por la ciudad. "...salieron disparos desde las inmediaciones de las Residencias Las Marias ubicadas en el mismo sector donde se encontraban los violentos manifestantes", asegura esta nota.
Ojo, estoy en contra de culpar a alguien cuya subsistencia y la de los suyos depende de la obsecuencia con que logre satisfacer a las basuras empresarias que se han apropiado de los medios de producción que organizan a la sociedad y deciden su distribución. No sé hasta qué punto se los puede responsabilizar, aún cuando uno los ve actuar, y con terrible pedantería y de manera absolutamente contraria a la que uno elige y eligió toda la vida. Opuesta a la solidaridad, al compañerismo, al entero compromiso y respeto con los demás. Idiferentes al clima de alegría al que es menester contribuir.
Aun cuando uno los ve tan campantes y acomodados y privilegiados y bien pagados y bien considerados, en el aparente camino del egoísmo, en la senda contraria a la elegida por uno, y que tantos problemas nos ha causado y tantas oportunidades nos ha negado y tantos disgustos nos ha causado, que nos ha obligado a pasar varias necesidades y perder muchísimo tiempo y hasta, a veces, nos ha convidado con algunos ricos gases sasonados con crocantes palos de goma...
Aún así, prefiero no culpar al funcional rehén del capital, prefiero entender que cualquier ciudadano de bien privilegiará con buen tino la tranquilidad y la seguridad de los suyos, incluso a pesar de sí mismo. Y su sanidad mental lo obligará a buscar justificaciones. Pero, igualmente, debo señalarlo, porque ni deja de intrigarme la actitud de esa gente ni el modo en que comenzaron a transitar esa senda ni la manera en que conviven con ello, pero además, es necesario decirlo porque es el modo de sincerarse, de intervenir y de escuchar los argumentos que, quién sabe, pueden convencernos alguna vez.
Amigo, hay que dar pelea con alegría para revertir esta situación. A pesar de querer empezar a los tiros. Hay que incinerarse en la búsqueda, incendiarse en el escenario, poner el cuerpo y nunca dejarse agarrar. Y a propósito, 486, en el horóscopo que mejor conozco, el de los sueños que en la quiniela se corresponden con los números, el 86 es el humo. Y me parece que la cosa pasa por ahí, por que todos soplemos un poco para tratar de dispersar la nube espesa que han sabido formar y los ha amparado y con la que han asfixiado a muchos y han tapado la luz durante años.

Foto. Gianni Lunaday.
Publicadas por
Ulises Dumond
a la/s
9:55:00 p.m.
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Etiquetas: Alfonso Prat-Gay, Clarín, Eduardo Duhalde, Gianni Lunaday, gorilas, Héctor Magnetto, periodismo
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