13 diciembre 2007

ida


Subo

al colectivo

y digo:

-buen día

-buen día

-...

-setenta y cinco, por favor

-muy bien, cómo no

-píiii

-muchas gracias

pienso que me estaré muriendo, después de dos días sin dormir una sensibilidad extraña

acude a mí

y me pongo feliz

por cualquier idiotez,

ahora voy a empezar a

gritar de euforia y a llorar

como el Maradona drogadicto que nunca nadie quiso.

Te quiero, Diego. Escuchalo al bocón. Mirá, con Fidel Castro. Mirá, con Tinelli.

ahora se tatúa a Chávez
y nunca voy a poder cumplir mi sueño de tatuarme a Maradona,

con todos sus tatuajes

en mi tatuaje

a la vez.

El problema de sacar de setenta y cinco

es que el viaje dura poco

y rehúye cualquier estancia en un colectivo cualquiera

que dure más que esa farsa.

Una chica que se deja apoyar

no se lleva al casamiento.

No hizo falta decirle al chofer

que es mejor que un tachero

pero eso no es decir

mucho.

4 comentarios:

Aguilucho dijo...

¿toda esta prosa para decir que te apoyaste a una mina en el colectivo?

muá dijo...

como sea, está buenísimo

DEB dijo...

Yo iba a hacer un comentario sobre esas pequeñas cositas cotidianas que te reconfortan en la vida, pero el agilucho me espabiló..... aunque también podría ser...

Ulises Dumond dijo...

deb, el Aguilucho es una muestra más de que para ser fotógrafo basta con tener un dedo índice pegado a la columna vertebral.