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31 enero 2011

¿En qué quedamos? II

 Todo el mundo coincide en el récord de turismo de este año, que viene superándose feria a feria, y que puede tomarse como uno de los indicios de la bonanza económica, que los fabuleros de siempre no quieren aceptar.


El Popu dice que "Esperan un febrero récord como enero".


Crónica ocupa su título principal para presentar a "El mejor enero de la historia".

Tiempo Argentino, también, señala que "El recambio turístico auspicia un febrero a pleno", aunque puede ser una opereta de éstos oficialistas.



Al que sí que no se lo puede tildar de oficialista es a El Cronista de De Narváez, que se las arregla para encontrar la vuelta crítica con los precios y la falta de billetes, pero no puede ocultar, porque sería un papelón, el "Verano a full: a pesar de los precios y la falta de billetes, no hay lugar para la segunda quincena".
Pero, si hay algo que no le importa a las viejas oligarcas, cipayas y quejumbrosas, cuando se les desata el resentimiento, es cualquier papelón.
"En la costa, el balance de enero no fue tan bueno como esperaban", cacarea en el título principal el diario que pasó de ser el de mayor prestigio profesional a ser el Susana Giménez de la prensa escrita.
Ya me los imagino a Joaquín Morales Solá, a Mariano Grondona, a Fernancito Saguier, algún Mitre y a Darío Palavecino, cantando y bailando con la música de Vilage People con que Su cantó:
"Yo sólo quiero ser/ uuuu-na mu-jer",
pero con la letra cambiada:
"Yo sólo quiero al zurdo/ deees-pare-cer"




30 enero 2011

La Nación promueve la libertad de expresión, de opiniones afines

     Pasé por La Nación punto com para ver los goles de Messi, porque hoy me había quedado sin leerlo, y me encuentro con una de sus típicas encuestas tendenciosas. Pregunta: ¿Está usted de acuerdo con la política inmigratoria de la Argentina? Ni más ni menos. No, con tal artículo o determinada medida, pregunta si el lector concuerda con toooda "la política inmigratoria de la Argentina". Todos sabemos que este tipo de preguntas, inmensas, generales y abstractas, sólo tienen malas intenciones.

     Siempre me pasa lo mismo: engrano, empiezo a discutir mentalmente y me desespera la idea de hacerlo en persona. La cabeza me estalla de ledirías y, de los escombros, siempre termino sacando una certeza superadora que, generalmente, me hace advertir el camino equivocado o me hace avergonzar. Ahora, por ejemplo, empecé a levantar presión, me dieron ganas de entrar a la redacción del diario sábana y gritar un par de cosas. Después, cuando me doy cuenta de que soy un boludo, de que estaba pensando inocentemente, como ahora con esto, me enojo mucho conmigo, me pongo colorado y agradezco no haberme metido en el coqueto edificio. Porque ensé como dos horas en lo que le diría a Saguier y a Mitre de su pregunta, de su encuesta, de la inmigración, de nuestros hermanos latinoamericanos, etc., etc., hasta decidí votar, a pesar de la pregunta pelotuda, pero, al pinchar en "Sí, estoy completamente de acuerdo", no me permitió seguir. Probé con "Desconozco la política y nada". Iba a cerrar la página y antes toqué "No" sólo por probar y ¿qué creen que pasó?...    

     Acertaron: voté que no estaba de acuerdo con las políticas inmigratorias.



    
     Pensé que los gorilas éstos nunca tienen una idea original. La manipulación de la información, la información encubierta, el populismo mediático, las encuestas falsas, en fin, el racismo y la discriminacióndo, no son inventos de esta época. Ni lo son la moral y la inmoralidad. Pero, creo que voy a tener que retractarme. Porque descubrí que La Nación inventó la Libertad de Expresión Variable (LEV). Consiste en velar por la libre opinión de todos... los que opinan como ese diario quiere. Asique, no quiero dejar de decir, aunque sea al aire, que aunque mi voto no modifique los porcentajes, sospecho que si yo no pude votar, tampoco habrán podido otros. Entonces, aunque ninguno de los lectores de La Nación me lea y aunque la presunta opinión de "la gente" opere a otra gente, esta encuesta carece de todo valor estadístico.

     La mentira no está en la falsedad de la encuesta, de última se venden con la pregunta idiota. Ni está en la LEV, porque asumen la vergüenza cuando el lector vota y se da cuenta (no creo que confíen ciegamente en el linaje gorila de sus lectores). Tampoco mienten al develar su preocupación por la inmigración, que cada vez viene más morocha. Pero, sí miente La Nación, cuando presenta esta bobada como una Encuesta. Una encuesta es una medición (de tendencia, de opiniones o posiciones porcentuales, etc) a parir de cuyo estudio se producirá alguna cosa, un cambio, una confirmación, un saber, etc. Los resultados, como toda información, son herramienta que influye en el resto de las personas. Un grupo de personas

     La dinámica inversa se denomina publicidad. La encuesta empieza con los encuestados, se establece en el ámbito de estudio y sale por el lado del saber, cuando puede ser convertida en influencia. El trabajo entero se orienta al saber, necesario para poder decidir y actuar libremente.

     La publicidad, en cambio, tiene su puerta de entrada por el lado opuesto, el de la influencia. La publicidad es persuación. Parte de la necesidad de dominar las voluntades sin que se note, sin la fuerza y sin necesidad de enfrentar al manipulado. El publicista necesita que los sujetos compren panchos, muestra una cantidad de gente que es feliz, fuerte y sabe volar, cuando come pancho, los sujetos la ven y pueden quedar influídos si quieren ser felices, fuertes y saber volar. El acuerdo de lectura es que los sujetos permiten exageraciones, falsedades e influencias cuando están ante una publicidad. reconocen el producto, más allá de la obra publicitaria, y se consideran avisados.

     Ahora, si la publicidad dice que el producto es un pancho y, cuando la gente lo compra, adentro del paquete hay un alfajor de chocolate, la cosa es un escándalo. Una pelotudez, una traición o la ruptura del contrato. La encuesta de La Nación, como tal, promete mostrar los resultados de opinión de la gente, pero lo que muestra es un cuadro, elaborado con el fin de que los falsos resultados cohesionen a los lectores en dirección a sus intereses. Parecen Bonelli tapando su carencia de argumentos con "la gente dice otra cosa". 

     Es inmoral pergeniar el modo de coptar el libre alvedrío de los otros, atacar su libertad y proponer cualquier enemistad o poner en riesgo a la paz. Como inmoral es traicionar la buena fe o los acuerdos con los otros o faltar a los contratos, por ejemplo. En este caso, la cuestión empeora, porque no sólo reune las inmoralidades antedichas, sino que la supuesta Encuesta no es tal y sus resultados tampoco son tales, agravado nuevamente por el hecho de estar publicada en un medio informativo y no publicitario. Es decir, el diario de los Saguier no dejó inmoralidad por cometer. La sección Encuesta bien podría ser rebautizada Estafa.

    Por último, hay que decir que no todo es malo. Quienes tengan una mínima experiencia podrán leer en este tipo de operetas, las intenciones, los planes, los intereses, las concepciones, etcétera, del medio. Porque no hace falta ser muy pillo para leer "¿Está usted de acuerdo con la política inmigratoria de la Argentina?", como un neologismo de "Terminemos de recibir a estos negros de mierda de Latinoamérica". Ni hay que serlo para advertir el plan de presión en ese sentido. Ni para adivinar intereses, por ejemplo, económicos, al sintonizar con su público, y políticos, al tratar de minar la unidad latinoamericana, entre otras cosas que los pintan de cuerpo entero..

15 noviembre 2010

Pedrazza y La Nación, un sólo corazón

(El siguiente es un documento publicado hoy por la agrupación política de periodistas, La Gremial de Prensa, en solidaridad con los trabajadores que el centenario diario La Nación emplea en condiciones contractuales pauperizadas, compañeros comúnmente conocidos como tercerizados (flexibilizados, pauperizados, vulnerados...), término que recientemente adquirió cierta espantosa celebridad a causa de la misma lucha de otros tercerizados que derivó en el asesinato de Mariano Ferreyra.)



NO A LOS DESPIDOS EN COVEDISA
La Nación también terceriza trabajadores

     El diario La Nación tercerizó su sector Club de Lectores, mediante la creación de Covedisa, en paralelo a la reestructuración de administración que llevó adelante durante 2008/2009 con despidos y retiros voluntarios “obligatorios” de unos 100 trabajadores de prensa. Esta maniobra para precarizar a los trabajadores incluye también la decisión arbitraria de encuadrarlos en el gremio de comercio, cuando son en realidad trabajadores administrativos del gremio de prensa.

     Condiciones de trabajo precarias: falta de agua, falta de instalaciones sanitarias, lugares de trabajo oscuros, rotación permanente de personal mediante la artimaña de no permitir que los empleados superen los 2 meses 3 semanas y 4 días de prueba (correspondientes a la ley de trabajo, y no al convenio de prensa) y el impedimento del ejercicio de tener representación gremial interna (hay una sola delegada para 600 trabajadores), llevaron a un grupo de trabajadores a formar una comisión de reclamo, reconocida por el Ministerio de Trabajo.

     Como represalia la empresa despidió a estos compañeros y hoy va por otros 120. Por reincorporación inmediata, por condiciones de trabajo dignas, por libertad gremial y por el encuadre de los trabajadores en el gremio de prensa.

     La ausencia de la conducción de nuestro gremio en la defensa de los derechos de los trabajadores, del estatuto del periodista profesional y de los convenios colectivos, permitió que las empresas avancen en la precarización de los trabajadores de prensa, tercerizando tareas y convirtiendo a muchos trabajadores en proveedores cuando en verdad realizan un trabajo de convenio.

Facundo Martínez, Analía García, Flavia Vogel, Fernando Tato Dondero, Néstor Piccone.

Por LA GREMIAL de Prensa

28 septiembre 2010

Elige tu propia aventura


Mientras que otro juez-sicario se carga a la Justicia con fundamentos de peores cimientos que las nuevas construcciones de la Ciudad de Buenos Aires, y detiene la ejecución de una Ley en favor de la democracia, votada por el Congreso, de insidencia nacional y, nada menos, que el objeto de años de trabajo de miles de personas en todo el país, una norma que busca combatir la inequidad extrema en el seno de la comunidad; el título principal de Clarín de hoy es un argumento de una talentosa contundencia en favor de la Ley.  

Ya bastante poco ético suena el hecho de que un medio de comunicación utilice la misma plataforma con la que elabora su producto, reglamentos y contratos de lectura incluidos, indistintamente también para 'hacer política', como dicen ellos, en favor de sus intereses y no del de los lectores; como para que encima de ello, de menearse obcenamente como víctima y nunca como el principal interesado, además de usar su sitio principal, contractualmente comprometido a la información más importante, sumándole que acusa a la Presidenta de que "ataca" a la "Justicia", con mayúscula, y no que ataca a un funcionario, y no que opina sobre un fallo judicial, o que se manifiesta o dialoga, para que, además, la pretenda de su mismo tilingaje,  amonestando su actividad jocosamente, como quien sabe bien qué hacer en sus tiempos libres en Nueva York.

Así, sus lectores tuvieron que creer que Hugo Chávez había sido derrotado en las elecciones venezolanas.  



La Nación hace lo propio. "Tensión", "demoran el escrutinio" ¿quiénes sino, los que están en el poder? Víctor Hugo muestra algo de esto y de cómo se reproduce en toda la región, igual que lo hace La Nación, barato y vergonzoso, pero terriblemente efectivo para explicar por qué no podemos evitar que Chávez sea imagen y semejanza del bananero, el pibe de jogging y gorrita el prototipo del chorro, el político sinónimo de corrupto como el empresario de exitoso, el pobre vago, borracho, peligroso, negro, y los mensajeros todos motochorros.
Todos chorros, menos ellos que se robaron papel prensa, por ejemplo.
Todos corruptos, menos ellos que sólo le robaron la plata a los jubilados.
En fin.




17 febrero 2010

El monopolio ideológico, peor que el mediático, conserva privilegios aliado a intereses extranjeros y a acomodados, gorilas e ignorantes nacionales

(Este es otro post, fruto de la extensión de la respuesta al comentario que luce a continuación, escrito en la publicación, inmediatamente anterior.
"Anónimo:
Esta gente no tiene ni una pizca de bondad y aquellas personas que aun los defienden es porque son muy ciegos o en su afan de creer en algo, lo hacen por cualquier persona
Infelices!!!
Saludos!
10:20 AM")



Mirá, último anónimo (10.20 AM), de los comentarios del post anterior, quizás te puedas bajar del caballo miserable de los medios y puedas pensar por vos mismo.

Y no le digo miserable al caballo de los medios sólo por insultar al azar o degradarlos a los fines de mi momentánea conveniencia. Ni sólo por sus contenidos, que por años soportamos gracias a la zanahoria del programa o el par de programas que eventualmente valieron la pena, haciendo que radio o televisión también valieran la pena. O los hallazgos en la gráfica.

Tampoco me refiero a la miseria del caballo que usted monta sólo por la posición social dominante de la que se aprovechan. Siendo los medios la única fuente de instrucción, información y orientación a la que accede la gran mayoría. A tal punto los empresarios mediáticos se saben productores de una mercancía con consumidores cautivos, que ‘público’ y ‘mercado’ dejaron de ser lo mismo.

Más allá de que no sería adecuado hablar de mercado si no hay competencia, ahora, el mercado para ellos es el sector interesado en que, de tal o cual forma, se lo beneficie con la mercancía. Naturalmente, el sector que puede pagar de algún modo. Y el público pasó de ser el mercado de los medios a conformar parte de la mercancía.

La nueva mercancía ya no es la producción periodística, el fruto de una investigación o el servicio periodístico, sino que pasó a estar constituída por la relación y la calidad que los medios garantizan con sus lectores. El mercado que sostiene a las empresas mediáticas paga por la garantía y la efectividad del acto de lectura que cada empresa ostenta, además de por la adecuada manipulación de los contenidos.

El consumidor mediático sigue siendo, cómo no, a quien apunta la estrategia empresarial, pero ya no lo conquista porque dependa de su preferencia y su dinero para subsistir, sino que depende de él como un valor agregado del producto final. El público (cuantitativa y cualitativamente) es hoy el factor fundamental que determina la cotización del producto mediático. No su calidad o determinado atributo profesional del periodismo. Se ha convertido en la misma herramienta empresaria para la conquista del nuevo mercado, ora urgido de publicitar sus propios productos, ora necesitados de determinadas versiones o contenidos convenientes.

Por eso es que, aunque no te la cobren, ni la televisión abierta ni los diarios de distribución graciosa, son gratuitos.

Por eso, también, a los empresarios de los medios les importa un huevo, no digo la moralidad ni el compromiso profesional, que lógicamente en la inteligencia de que el medio ha cambiado su mercado, la profesión ha cambiado y ya no se debe a sus lectores sino a quien paga. En general, el poder económico y, a veces, los poderes políticos.

Pero, decía, no le digo miserable al caballo al que usted está subido sólo por esto, también por la operación anti liberal (en el sentido real de la palabra, y en el político también) que consiste en constituirse en el monopolio ideológico en que se han convertido, un montruo mucho más grande y opresivo que los monopolios empresariales. Aunque de ellos deriven.

También es miserable porque, en esa concentración salvaje, opera como una realidad indiscutible la versión muy parcial de una ínfima minoría de la sociedad. El empresariado, sus opiniones, sus concepciones de mundo, su definición del bien y del mal, su modo de manipular el relato y de difundirlo, su xenofobia, su racismo, sus intenciones egoístas, sus intereses comerciales, etcétera.

La información, entonces, que es el pan de la democracia, está en mal estado. Adulterada.

Esas chicas jóvenes, lindas y cancheras de TN hablan de “vías de escape” para salir del centro cuando hay una manifestación. Como si de un servicio a la comunidad, ante una catástrofe, se tratara. Ni más ni menos que mierda ideológica.

Por la misma ley general de identificación con el protagonista del espectáculo, la situación se convierte automáticamente en una catástrofe para el receptor desprevenido y damos por descontado que necesitamos ‘vías de escape’. Las mismas vías de escape que no necesitamos, por ejemplo, cuando el ex ingeniero Blumberg organizó su concentración. Ni cuando los rentistas agrícolas hicieron un esfuerzo desmedido para agarrar eso que nosotros conocemos como cacerola y salieron a pedir por sus privilegios.

El informativo, por ejemplo, concebido desde su nacimiento como servicio social, fue la herramienta, confiable y fiel, del grueso de la ciudadanía. Así se constituyó en algo tan útil como necesario, convirtiéndose en un hecho cultural ineludible, como algo supremo, llegado para suplantar el rezo de cada día, pues a allí acudía –y acude- el ciudadano, sobre todo, el pobre con poco tiempo, el trabajador, para estar ‘avisado’, de la misma manera que otrora se aferraba al libro santo.

Se decía de alguien que era una persona muy ‘avisada’ como un piropo, y al infeliz se le decía que era un ‘desavisado’. Nadie quiere ser un infeliz, lo que también explica la comunión entre individuo e informativo. O noticiario. O noticioso.

¿De qué voy a hablar mañana con mis compañeros de trabajo, sino? ¿Cómo le voy a discutir al garca de mi cuñado en Navidad? La cosa no empieza ni termina allí.

Además de lo que dicen, del lenguaje que usan, los peinados, lo que hacen y demás usos y consumos orientadores expuestos (o rechazados) en escena… Es decir, además de establecer cierta línea de reproducción cultural, también determinan qué cosas entran en escena, cuáles no y cómo lo hacen. Así, un niño abandonado a su suerte ‘no es noticia’ para la concepción de la realidad que tienen estos señores empresarios, pero si crece y mata a alguno, sí. El niño que se muere de hambre puede llegar a ser noticia si tiene, por ejemplo, el buen tino de morirse en algún distrito de responsabilidad enemiga u opositora.

Ahora, si todo pibe que se muere de hambre fuera noticia pero la decisión sea que ello se oculte, ya sea por la conveniencia de algún cliente o por la propia, veremos mil veces un gol de Messi o las imágenes del recital de Metallica u otro show del asesinato. Y de ello hablará el grueso de la población mañana. Los medios deciden, o influyen, en cuestiones que van desde un próximo peinado hasta lo que se va a conversar en la intimidad del trabajo.

En este contexto, es natural que los responsables de condenar a la exclusión y a la pobreza a la mitad de la población, lo oculten. Con silencio o con abrumadora difusión convenientemente trastocada, da lo mismo.

Y es natural, también, que cuando estos pobres, o cualquier otra víctima del aparato monopólico, se manifiesten de alguna manera, cortando una ruta o robando una cartera, los vuelvan a someter a una nueva condena. No son novedad para nadie los múltiples réditos que le ha dejado a medios como La Nación y Clarín, por ejemplo, su silenciosa complicidad con asesinos, represores, ladrones, estafadores, traidores a la patria, enemigos del pueblo y demás delincuentes.

Ni es novedad, puntualmente, que su colaboración fue fundamental para lograr la expulsión de la mitad de la población. Ni que comercializó su mercancía con el poder interno y el externo. Un producto de exportación cuyo atributo distintivo fue la manipulación de una realidad de manera llanamente perjudicial para el pueblo. Produciéndola deliberadamente para satisfacer las pretenciones de sus clientes –o socios- quienes, casualmente, pretendieron la desindustrialización del país, el empobrecimiento, la desaparición del Estado, la manipulación de la Política y la Justicia.

En fin, ya no es novedad la complicidad de los grandes medios en la imposición de la condena arbitraria, aplicada sin delito ni juicio de por medio, a una parte de la comunidad. Mucho de su propio público, fue condenado a pedido a morir de hambre o a vivir de la basura. Sólo como corolario de la asociación que a los medios les garantizaba la ansiada posición de privilegio. Hasta Pedro E. Aramburu tuvo su juicio y su ejecución, un responsable. La banda mediática empresaria arrojó la piedra que asesinó a las clases bajas y escundió la mano detrás de una presunta idea política económica.

La mercancía periodística en tiempos neoliberales se concentró en ocultar la responsabilidad de sus clientes en el ataque al pueblo, muchas veces abrumando con versiones vacías sobre “crisis”, transmitidas como si se trataran de desastres naturales.

La traición de los grandes medios al pueblo y a la profesión, también consistió en producir y consolidar artificios, que fueron desde la intención de naturalizar la situación crítica hasta la minuciosa operación de ir tipificando al delito con los rasgos exactos de los expulsados.

Podríamos seguir infinitamente con ejemplos similares. Podríamos volver a reclamar la investigación y el enjuiciamiento de la responsabilidad de los civiles durante la dictadura. Pero, hay que decir que las acciones aberrantes cometidas por las empresas mediáticas, que exceden largamente su mero silencio mercenario durante la dictadura, cosas como el robo de la propiedad privada que hoy tanto fingen condenar, generalmente al amparo cobarde de la certeza de que sus dueños verdaderos nunca reclamarán ni denunciarán, siendo que estarían perfectamente asesinados. Así se robaron Papel Prensa, por ejemplo.

Con el monopolio del papel se aprovecharon de, eliminaron o compraron a la competencia. Y también se apropiaron de la distribución. Cuando consolidaron el monopolio mediático, cayeron sobre los canillitas y, con la misma vehemencia con que ahora rechazan las retenciones, los obligaron a bajar el porcentaje histórico de sus ganancias.

Demás está decir otra vez que las retenciones a las exportaciones cumplen la función de equilibrar el gran beneficio extra que esa actividad consigue a expensas de la política monetaria con la que el Gobierno consiguió volver competitiva a la industria argentina y la quita de las ganancias a los diarieros, en cambio, son una estafa que consiguen legítimar con su posición dominante, extremadamente privilegiada. A nadie se le ocurrió acusarlos de querer hacer caja. Cuando acusaban al Gobierno de querer ‘hacer caja’ con las retenciones, sabían de qué hablaban. El ladrón cree (o necesita hacer creer) que todos son de su condición.

También usufructuaron los beneficios empresariales que significan las altas tasas de desempleo y la flexibilización laboral. Es decir, sus prácticas antipopulares no terminaron nunca.

Pero la mentada expulsión ilegal de gran parte del pueblo a la que los empresarios mediáticos vendieron su alma, no sólo echó fríamente del sistema a seres humanos, traicionó a quienes podrían ser sus hermanos dejándolos desamparados, sin ingresos ni Seguridad Social, sino que evidenció, sobre todo y más que nunca, la ruptura del contrato social. Borracho de poder, un sector se cagó en el pacto de convivencia que garantiza la paz interna. Y tan conciente era de su responsabilidad apátrida se preparó para el escenario bélico previsto, naturalmente, por la lógica revancha romántica que es berretín de los vencidos.

Hay un dicho de la infancia, dirigido a acusar al primero que levanta la voz para buscar a algún culpable. “La gallina que cacarea es la que puso el huevo”. Por ejemplo, si alguien decía “uy, qué olor, quién se tiró un pedo”, con dicha frase se inculpaba al que había preguntado. Se lo castigaba por indiscreto (botón), poniendo en duda su pasión por la verdad acusándolo de alzar la voz como un montaje para disimular su desagradable falta, aunque muy inferior a la que proviene de actos de botonería o de exculpaciones propias a costa de chivos expiatorio.

Con el tiempo comprendí que fue una de las mejores enseñanzas políticas y empresariales que recibí. Paradójicamente, los medios que hoy se arrancan la pollera pidiendo seguridad, ayer les arrebataron la seguridad social a millones. No es novedosa su hipocrecía, también lloraban por los jubilados y luego los estafaron con las AFJP.

No son jueces sino parte, pero han asaltado a la Justicia, han creado la ilusión de que ocupan su lugar, operando sobre ella y sobre la dirección adecuada del sentido común. De la misma manera se corren de su lugar de parte de la sociedad con intereses apelando a estupideces como la subjetividad o la independencia.

Son fiscales que van escribiendo el código al ritmo en que se manifiestan sus intereses. Tipifican los delitos con los rasgos de sus enemigos. Concientes de haber roto el pacto social y haber robado la seguridad social a millones de argentinos, diseña los carteles de “buscado” con su caras, alarma sobre su presencia, o la presencia de sus hijos, que crecieron con frío, mal comidos y sin escuela, en gran parte gracias a ellos. Grita seguridad, pide “para la gente” y no hace más que asustarlos y convecerlos a todos de ir contra sus propias víctimas. De odiar a sus enemigos. Y al mismo tiempo pone una empresa de seguridad cuyos servicios luego vende a asustados de buenos ingresos.

Hace falta que cite la cantidad de barbaridades que difunden como certezas del sentido común.

No sé si llega a darse cuenta de lo monstruoso de la cuestión, Anónimo de las 10.20. Entran en el negocio de los seguros, los promocionan o los encarecen con una nueva ‘asistencia’, pongámosle, cobertura por granizo, y después alarman con que caen piedras a la primera nube que aparece. Lo mismo hacen con sus exportaciones de soja.

También es importante que, en su lugar de neobiblia, ceden a la comunidad una tabla de valores artificial. Esa es la tabla que usted y yo adoptamos la mayoría de las veces. La tabla que, si bien se fija, no es más que la del enemigo. Y usted que creía que el síndrome de Estocolmo era algo lejano.

Esa codificación de las cosas, del bien y del mal, de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, esa voz que conciente a Uribe y se burla de Chávez, o que es benévola con Mauricio Macri pero rechaza a Evo Morales, es la misma que le construyó el caballo por el que usted se cree superior a los demás y, por ello, es tan miserable hasta entre los equinos.

Pensar, del latín pensāre, alude tanto a pesar, como a calcular, como a pensar. Entonces, refiere a pensar como una actividad necesariamente ligada a datos concretos y necesarios, cuya efectividad se deteriorará en la medida en que esos datos no sean ni concretos ni verdaderos.

La primera acepción contemplada por la Real Academia es “Imaginar, considerar o discurrir”. La segunda, “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen”. Y la tercera es “Intentar o formar ánimo de hacer algo”.

Por eso le digo que trate de pensar sin el caballo de los medios, porque ¿qué elementos va a considerar para reflexionar? ¿Qué elementos va a examinar para formar sus dictámenes? ¿Con cuánta seguridad va a hacer algo (opinar en un blog, por ejemplo) cuyo ánimo fue formado en base a los elementos que le ha cedidó ¡quién!?

Usted dice “Esta gente no tiene ni una pizca de bondad” y para ello se basa en una nota ridícula de la que ya le hablo.

Tenía un montón de argumentos (y notas) con las que podía haber puesto en duda la bondad de “esta gente”, su argumento estúpido lo delata. Si tuviera convicciones hubiera dedicado esfuerzo a buscarlas. O a explicar con qué balanza pesa la bondad, que desequilibra tanto para el lado de una nota menor, un posible enriquecimiento ilícito, en comparación con la generación de trabajo, con la distribución en favor de los jubilados o de los trabajadores, con la política antirrepresiva o con la justicia independiente de la calidad de la Corte Suprema que tenemos.

La nota que justifica su mala opinión sobre la bondad de “esta gente”, es un compendio de evasivas, casi no tiene ninguna afirmación. Tiene que decir que el secretario renunciante incrementó 7 veces su patrimonio desde que está en el gobierno porque es un papelón subrayar la suma o decir que el ahorro de las 300 lucas llevó unos 7 años.

Calculo. Si hace 15 años que trabaja para ”esta gente” y hace siete había juntado sólo 50 mil, quiere decir que estuvo 8 años para ello. ¿Eso le parece descabellado? ¿No tienen derecho por negros? ¿Le parece un espanto que en nada menos que 7 años, trabajando directamente para el equipo de Presidencia, haya logrado juntar unos 300 mil dólares? ¿De qué me habla? Así y todo este secretario se haya privilegiado de su posición para conseguir terrenos baratos o buenos precios para construirse su caserón, ¿a usted eso le parece un espanto, y uno superior al de los negociados del diario que cita? ¿Usted sabe lo que gastaba Menem en peluquería, por no hablar de ingresos extra por la liquidación de la mayoría de nuestros bienes y la entrega de nuestros derechos?

No estoy seguro de si todo esto se debe a que usted es una víctima de los medios, si es por su iresponsabilidad para pensar, por militancia barata o porque, en realidad, no es la mayor o menor bondad lo que le molesta de esta gente.

De todos modos, le pido me disculpe, no puedo pensar bien del todo de usted, cuando inmediatamente su argumento se concentra en subestimar a los demás, despreciar a los que piensan distinto: “y aquellas personas que aun los defienden es porque son muy ciegos o en su afan de creer en algo, lo hacen por cualquier persona.Infelices!!!”.

Siempre fue patrimonio de ignorantes, dictadores, resentidos y de aquellos en cuya conciencia pesa la intanquilidad de alguna falta moral grave, eso de despreciar al otro como todo argumento.

Es natural, entonces, que piense y piense y no me de cuenta de cuál es la manera de hacerlo bien de usted, de otra forma más que justificándolo como un lisiado por la opresión de los medios. Por la operación que los medios, aunque compartan, venden también a sus clientes como mercancía, y a buen precio? Todas las demás hipótesis no hablan bien de usted.

Porque, me pregunto, sino, usted qué será.

¿Un ignorante que no conoce cuáles son las políticas más humanas, inclusivas y justas, y que no sabe de economía ni de política ni de historia? ¿De una ignorancia tal para sopesar la bondad de los demás que ni se le pasa por la cabeza preguntarse por la bondad de los Saguier y los Mitre, de cuya empresa, La Nación, se sirve para opinar aquí?

¿Será un resentido que no puede concebir que un tipo que no sabe abrocharse el saco, por más que esté detrás de una de las mejores políticas de los últimos tiempos, sea el que se lleva los laureles?

¿Será un dictador usted, y tiene miedo?

O ¿qué culpa inconfesable pesará en su conciencia, para no poder decir la verdad de por qué los odia realmente? Desde la culpa romántica de haberse rendido-vendido antes de tiempo, hasta la conveniencia económica, egoísta e injusta, pasando por culpas miserables del nivel del racismo, la discriminación o la xenofobia, se me ocurrieron decenas de posibilidades.

Por eso me gustan un poco los mensajes anónimos, porque su anonimato convierte mis prejuicios en hipótesis.

Me interesa, entonces, únicamente la hipótesis más positiva que paradójicamente es la de que usted es una víctima de los medios. Y no peca de soberbio, sino que está confundido. Y en ese caso es que le pido que se baje del caballo de los medios como fuente de información virgen.

Hay otra acepción para “pensar”, siempre según la RAE, no TN ni La Nación, que es “Echar pienso a los animales”. El pienso es el “alimento seco que se da al ganado”. Su pensar se parece más a este que al otro. Da su carne por unos restos de pastos secos, o de soja, o de quién mierda puede saber qué ni a quién responden. Pero viene a acusar a la gente que percibe aciertos en este gobierno, como feligreses desesperados y oligofrénicos que necesitan creer en algo y lo mismo hubieran defendido el kirchnerismo como hubieran entrado a una iglesia evangelista.


Mi percepción es que es justamente al revés la cosa. Algunos ejemplos de la obra que se defiende aquí lucen en el presente escrito. Verá que no es en vanalidades del tipo del atuendo presidencial, supuestas tendencias crispatorias o del de modos campechanos propios de negros de mierda que se asientan nuestros análisis.


Acá, en El Club del Fernet se chicanea, se utiliza lenguaje soez, se elige un idiosincrático estilo burlón de debate, pero no se desprecia al otro ni se lo maltrata sin argumentos. Es lo más justo que podemos ofrecer. Y una muestra de la dedicación que puede llegar a otorgársele a un pasajero ñato cualquiera como usted, que estaba aburrido y, como los demás le importan un carajo, se decidió a exponer su resentimiento.

28 enero 2010

¿Es la Walger o no es la Walger?


“6, 7, 8 es un programa del que Goebbels
se hubiera enorgullecido”
(Silvyna Walger)

La frase tan infeliz apuntada por la escritora, intelectual y periodista de presunta filiación de izquierda, Silvyna Walger, en una nota del diario La Nación y, con triste mal gusto, un 27 de enero. Hoy.

La nota se titula El club de la buena onda kirchnerista y pertenece al género opinión. Con la irresponsable crudeza de la frase que cito, Walger dedica 4.309 caracteres a destrozar la iniciativa del programa del canal público apuntada a revertir el escenario mediático del caos general que presuntamente asuela al país.

La Operación Crispación, que Walger oculta, se trata del pacto corporativo de los empresarios más poderosos del país, cuya columna vertebral son los propietarios millonarios de los medios y su fin es desestabilizante.

Para atacar al club de la buena onda kirchnerista y al programa que produce Diego Gvirtz, la ‘intelectual’ decide volver a enredar la madeja informativa que, con apenas una o dos voces disidentes, empezó a aflojar la trama del relato oficial que el sector privado que se atrinchera en los medios tan ajustada tenía.

La fórmula elegida fue la vieja, la de agitar la sábana para asustar con fantasmas. El escrito no tiene ni un sólo dato nuevo y casi ni un gramo de la virtud de la agudeza intelectual que se le atribuye.

“La economía no va demasiado bien”, es la crítica más profunda que hace y no explica. Lo demás se reduce a rescatar el mismo plan de acción en marcha. El de la peor derecha, herida de muerte porque la desafiaron a ganar 5 pesos menos y no logra dar el golpe aleccionador. Entonces, empieza de nuevo. En la primera línea afirma “La pareja presidencial está enojada”. Así empieza. A pelo. A partir de allí desata una lluvia de canchereadas sobradoras e ironías burlescas.

Desde los superhéroes del Palacio de la Justicia hasta el Súperagente 86 se pelean en mi cabeza para repetir la muletilla que coronó incontables desenlaces definidos a favor de los buenos: “Si tan sólo usaras tus poderes para el bien, en lugar de para el mal…”

Es que su habilidad literaria consigue un tono que logra hacerle sentir al lector –a mí- que es un pobre pelotudo si no coincide con su opinión.

Desde ese pedestal es que usa la burla para negar, para reírse como Tinelli de los infelices que creen en las versiones que, por ejemplo, le asignan alguna intención desestabilizadora al CEO de Clarín, Héctor Magnetto, al vicepresidente Julio César Cleto Cobos, al EX presidente del BCRA, Martín Redrado, o a los “sufridos escribas” del diario Clarín.

Se mofa con la misma gracia del estatus de “epítome de la oligarquía” asignado “al campo” de manera tan caprichosa. Critica la desición de la Presidenta de no viajar a China, la carga con la frase infantil –apotegma, dice ella- de "el que se va a Sevilla perdió su silla" e insinúa, con el lamento de una pérdida irreparable, que se ha perdido una oportunidad que “al país justamente le convenía”.

No podía dejar de leer la obra magistral. No lograba hacer coincidir mis vagas referencias sobre esta colega y lo que estaba leyendo. Quería hacer archivo, pero no dejaba de saltar de un artificio a otro.

Para Walger es el Poder Ejecutivo el que tiene “ganas de abandonar todo” y no el poder concentrado, reagrupado desde el ’76, cuando la dictadura por la que se exilió, y llega a pedirle al Gobierno que “deje de amenazar con su desaparición”.

¿Walger no es la narigona, de pasado militante en la izquierda moderada, que está con Chiche en la radio?

¿No es la misma que había escrito un libro sobre Menem? ¿Cuál era, El jefe? ¿Pizza con champagne? No puede ser la misma intelectual que ahora propone clausurar la mayor discusión política de las últimas décadas, asegurando que “todo sería más fácil si aceptaran una terapia tipo de pareja pero con Cobos, Redrado y Magnetto como contrincantes”. No puede ser la misma, ni intelectual ni de izquierda.

Aquella no podría sin síndrome de Estocolmo ser autora de una obra conceptual, de fondo y forma menemista. Si aquella era del palo de Ulanovsky. Y hasta escribió en Mayoría, donde Rodolfo Walsh publicó sus notas sobre los fusilados de José León Suárez.

Que se arrogue la voz de todos “sus compatriotas”, vaya y pase, pero mirá si alguien así va a ningunear lo hecho -la batalla, ríe ella- en derechos humanos. “A esta altura pocos son los que ignoran la instrumentación política que el matrimonio ha hecho de la tragedia”, explica su miseria. Y confirma que no puede ser aquella.

Para más pruebas, aquella tenía fama de aguda polemista y ello implica la capacidad de mantener la coherencia. Mirá si va a ser la misma que ahora arranca un párrafo criticando al programa 6-7-8 por sus “descalificaciones” a colegas, según sus consideraciones, para permitirse hacer exactamente lo despreciado: “El problema más grave de 6, 7, 8 es que sus integrantes son más "pseudoperiodistas" que periodistas. No leen el diario, tal vez ojeen El Argentino y se limitan a repetir lo que sus jefes les ordenan”. Describe a Orlando Barone como “un setentón al que nunca le importaron demasiado los desaparecidos”. “Carla Czudnowsky es una experta en sexualidad, supuestamente puesta ahí para el toque de sentido común. Pero como le cuesta encadenar conceptos, María Julia Oliván se ve obligada sistemáticamente a cortarla. En cuando a Sandra Russo parece ser la comisaría política…”.

Por más nariz que la apuntale, no hay cara que no se caiga de vergüenza si primero se define de izquierda y después se asocia a Mirtha Legrand para manifestar su desinterés por otro golpe de estado en Latinoamérica. Honduras, que está lleno de negros y además tiene una bandera tan fea…

Leo para comprobar mi hipótesis de la existencia de dos Walger. “Dueña de una obra amplísima, abarcando los múltiples géneros de la palabra y con ella movilizando la reflexión: la opinión, la investigación, Sylvina Walger pone el sello de su fertilidad en cada territorio comunicacional e incorpora un nuevo lente para entender la argentinidad”, dice el escrito preparado para nombrarla “personalidad destacada de la cultura” de la ciuadad de Buenos Aires.

Suplico a los cielos que la que escribe en La Nación no sea la misma portadora del “nuevo lente para entender la argentinidad”, y sigo buscando.

No puedo menos que desesperarme cuando encuentro una nota del 2004, del finado Emilio Corbiére, titulada metafóricamente “CAMPAÑA GUSANA CONTRA CUBA DE VARIOS "INTELECTUALES" DE ESTE PAÍS, ENTRE ELLAS LA PERIODISTA SILVINA WALGER”.

En la nota, el extinto especialista en masonería, la señala como parte de una operación del Opus Dei contra Cuba. Después la voy a encontrar también criticando a los de Carta Abierta. Poniendo en duda su ética y atribuyendo a una suma inexistente la dirección de las opiniones de semejantes intelectuales.

Y ya que ella usó el dicho del que se fue a Sevilla, yo uso el de que El ladrón cree que todos son de su condición. Porque es ella la que cobra por vender opiniones como mercancía. Eso, ya que a la señora le gustan las soluciones de diván, se llama proyectar.

Entonces vale preguntarse cuánto de proyección hay en su frase “6, 7, 8 es un programa del que Goebbels se hubiera enorgullecido”.

Joseph Goebbels, propagandista más importante del nazismo, amigo y autor de la mayoría de los discursos de Adolf Hitler, mientras unos 6 millones de judíos eran asesinados, espanto cuyo fin hoy se conmemora en todo el mundo. Goebbels negaba la diversidad con actos como la quema de libros y el control absoluto de la prensa. Lo que se parece mucho más al desempeño del diario en el que Walger escribe y cuyos intereses defiende, que al programa 6-7-8.
Lo único que falta es que ubique del lado del Gobierno a la concentración mediática.

La misma Walger confirma la diversidad del programa al citar un furcio de Barone, que discutía con la legisladora opositora Victoria Donda.

Entonces, empiezo a entender, la Walger fue siempre una mentira detrás de un cierto talento literario. Es la Jorge Asís de las mujeres. Sus valores de izquierda siguen sin aparecer mientras termino el último párrafo de la nota: “…el ex presidente Néstor Kirchner coronó la noche de su visita con un "ésta es una batalla por el amor" y, sin embargo, apenas superó los 2 puntos de rating”.

15 junio 2009

1ra clase de periodismo posible


Iba a decir que para La Nación, ser guerrillero es como lo que dicen los medios de los violadores, que "nunca se cura".
Pero me dí cuenta de que ambas notas son muy buenas para una primera clase de periodismo.

nota



Una 1ra. Clase de Periodismo: A ver chicos, ¿me prestan atención un segundo? Les voy a presentar al diario La Nación a grandes rasgos. En el transcurso de la carrera volveremos a otros detalles.

Ya habrán notado en el título no hay prescripción métrica alguna, les chupa un huevo la belleza, aunque sea del diseño. Iba a decir que les chupa un huevo la estética, pero eso por un lado es cierto y por el otro no.

Habrán descubierto que le encantan los adjetivos. No sabemos si cree que es necesario recordar su posición a cada rato. Eso queda para otra clase. Ahora vamos a ver cómo los utiliza, por ejemplo. Ya se habrán dado cuenta al menos de que a un personaje lo quiere y al otro no.
Podría haberle dicho a Mujica "ex ministro", "senador", "líder de la fuerza mayoritaria dentro del partido que gobierna la hermana soberana República Orienal del Uruguay", pero no le gusta y le dicen que fue guerrillero. Qué importa lo que opinen los uruguayos.

Los Blaquier tuvieron relaciones con la Dictadura, ya sabrán ustedes, lo habrán visto en el secundario, y recordarán que en el ingenio Ledesma hubo 32 desaparecidos, pero la responsabilidad civil todavía no se juzga ni investiga. Bueno, este diario le dice ingeniero. Pero con el mismo criterio le podrían haber dicho el ex asesino. Que nunca cumplió una condena. Porque a diferencia de Mujica, que estuvo 14 añoos preso, saldando las culpas que la ley considera que debe ser pagado al que peca de guerrillero..

Si recuerdan lo que estudiaron de historia acerca de Mitre, les va a venir bien para darse cuenta de que desde siempre este diario estuvo del mismo lado. Y que siempre se las arreglaron para eso, para contar la historia a su manera. Y quizás eso es lo único importante que nos vaya a dejar el estudio de este diario a lo largo del año. Desde el empecinamiento de Bartolomé con ser historiador de una historia cuya calidad era inversamente proporcional al poder que ostentaba, lo que siempre es más efectivo, y como muestra, terminó siendo la historia oficial durante mucho tiempo.

Bueno, les decía... repasen todo lo que hablamos y que quizás la única enseñanza que nos vaya a dejar La Nación, sea su interés por contar la historia. Todo es verdad, la mayoría de las veces no hay que preguntarse qué es verdadero o qué es falso en periodismo, todo es verdadero. Sólo queda preguntarse porqué nos la cuenta de este modo. Esto no se aplica sólo a La Nación, pero ahí es dónde mejor se ve.

Bueno, entonces lean lo que les fuí indicando, un resúmen posible, en un cuadro sinóptico pueden poner La Nación-Mitre-Unitarios-Liberalargentino-clave: Manejar la historia- Dictadura-- Blaquier- y así el senador José Mujica se convierte no en futuro señor presidente sino en ex guerrillero. Hasta la próxima.

07 octubre 2008

No es lo mismo



"No es lo mismo



una pelota de pilates



que depilarte la pelotas".









I ♥ Menem


Che, cuándo vuelve el blog de Papipo, quién me cuenta que está pasando en el diario La Nación, que, no contentos con la diferencia que hicieron con el aumento de precio desde el domingo, ahora van a tercerizar a la gente de comercial... Papipo, hace falta alguien acá que me confirme si el diario de los empresarios Saguier trama desacoplar a unos y otros trabajadores, y esas cosas.

30 septiembre 2008

Mi perro cazó una mosca, y después se le escapó


Una vez que iba más o menos por el camino acertado,
le tuvo que poner el globo de diálogo.
Pero como es un globo de diálogo, uno le puede contestar:
-No, Nik, el hallazgo de la foto es otro, el de que los Estados Unidos apaga con una sirena de plástico -de ambulancia o de patrullero- la llama de la Libertad.

10 junio 2008

Todos los muertos son buenos

Cuando Bernardo agarraba sobres eran sobres de verdad, Bonelli y Silvestre. Bernardo, por lo menos, financiaba su retiro, su fuga, su atrincheramiento, o su desprestigio. Si el sobre no alcanza para financiar tu desprestigio, es que no sabés nada de economía. Punto para Bernardo.

Cuando Bernardo tenía que bancar a un amigo, lo llevaba a su programa, le hacía un show sobrepasando el pedido y hasta el mismo tipo –supóngase un Menem- salía creyéndose la mentira que había venido a titubear. Pergolini no termina de aceptar esto –ni Clarín ni El Cronista- y mete chivos dedicados al tipo –supóngase un Mauricio Macri- haciéndolo figurar como el paladín del Colón, etcétera. Punto para Bernardo.

Bernardo supo leer la religión de su tiempo y se fotografió en Punta del Este, en fiestas del Jet Set, con altos funcionarios, y con un huevo al aire. Ari Paluch supo leer la religión de su tiempo y escribió un libro de autoayuda, copiando otro y poniendo a laburar un poco el bocho y otro poco a un pibe por unos pesos, y ahora es el Osho Goldo de la señora mal o poco cogida. Empate.

Bernardo tuvo su tiempo de showman, cuando se separó y se volvió más joven, fue casi un Jack Nicholson malo del periodismo argentino. Toda esta caterva de periodistas macdonalianos dan gracia por lo pavos, serían una especie de Friends del periodismo. Punto para Bernardo.

Con Bernardo oficialista te privatizaba todos los servicios y vos te creías que al país se modernizaba. Con Hadad oficialista se puede terminar definitivamente la pobreza y la gente desconfía. Punto para Bernardo.

Bernardo llevaba a Videla que hablaba en su nombre para que la gente no pensara en planes Cóndores, o en la internacional financiera, o llevaba a Menem para que el árbol enano y retorcido tapara el bosque de los negociados de la internacional financiera. Nelson Castro, Joaquín Morales Solá, los de A dos sobres, Carnota, Pagni y la mare en coche hablan de productores para que nadie piense en la iternacional financiera. Empate.

¿Quién es más inofensivo? ¿Juan Micheli opositor o Rosario Lufrano oficialista? Punto para Bernardo.

¿Por qué "la gente" le cree infinitamente menos veces al Indec que a la factura del teléfono celular? Punto compartido.

¿Qué es preferible, un hijo de puta que se define jugador del equipo del mal o unos imbéciles que ni saben para quién están están jugando? Desde Oscar Wilde sabemos la respuesta. Punto para Bernardo.

27 mayo 2008

16 abril 2008

El diario grande argentino

Me preguntaba, en medio de semajente remolino, en qué temas de ondo contenido humano, qué destacados analistas, en qué secretos debe andar la gente de La Nación...



Muy graciosos, los pelotudos.

12 abril 2008

Reafirmación


21 diciembre 2007

Armisticio



19 diciembre 2007

¡juira dihái, perro e' mierda!

Transcribo textual e íntegramente la nota de este diario, proque no tiene desperdicio.

Este es el diario fundado por Mitre.

¡Viva el dolor de cadera



Tras 13 años de servicio en la Aduana
Jubilaron a Duque, un perro récord
Detectó más de 8000 kilos de droga


Es uno de los agentes récord de la Aduana. Y el terror de los narcotraficantes, ya que entre sus méritos se cuenta el haber detectado 8000 kilos de marihuana y casi 100 de cocaína en 13 años de servicio. Un récord, según aseguran en la fuerza. Pero el agente estrella se jubiló ayer, aquejado por un dolor de cadera que le impide moverse con normalidad.


Igual, aseguran que su arma sigue intacta: se trata de ese olfato que le permitió a Duque, el perro labrador retirado, convertirse en una leyenda. Detrás de todo can estrella hay un instructor. En este caso es Omar Gómez, que lleva 15 años de servicio en Clorinda, Formosa.


Junto con Duque cumplieron cientos de operativos exitosos: uno de los más recordados fue hace apenas dos meses cuando secuestraron 1300 kilos de marihuana. "Hace 15 años que entré en la Aduana para trabajar en la frontera y secuestrar droga. Allí había dos perros de la Gendarmería que teóricamente tenían que colaborar con nosotros, pero no hacían nada. Entonces decidí comprarme uno y entrenarlo", relata Gómez.


Con un manual de adiestramiento de canes, Gómez comenzó a entrenar a Duque cuando cumplió 6 meses. Y al año ya era agente de la Aduana. Juntos formaron un equipo imbatible. Por todo el país "Con él recorrimos todo el país. Hasta hicimos operativos en la Cordillera, ¡con 25 grados bajo cero!", cuenta Gómez, que entre las cualidades de su perro destaca que "es un juguetón incansable".


El instructor explica que para estos trabajos los labradores son ideales, "porque no son peligrosos para la gente, son juguetones y tienen el olfato muy desarrollado". Aunque Duque era uno de los agentes más destacados de la Aduana, su dueño no cobraba un peso por el servicio brindado. "El trabajo de la búsqueda de droga no tiene compensación económica, sólo la satisfacción por el deber cumplido. En el pueblo donde estoy hay muchos chicos que están perdidos por las drogas, es un flagelo. Y con Duque siento que aportamos en esta lucha." Hoy, aunque Duque está retirado, cumple tareas de asesor. "Hoy lo dejo en mi casa, pero cuando tengo dudas lo llevo a un operativo. Todavía sigue siendo el mejor -asegura su cuidador-. Para mi, Duque es irreemplazable."


Laura Reina

07 diciembre 2007

Generosidad: Macri repartiría el botín con su papá

Más allá de que cada vez que aparece este jetón en La Nación parece una nota de Caras, esta vez se fueron al carajo, ¿era necesaria esta foto?.




El título podría ser: "Macri nos muestra su botín" o "Un paseo por los subsidios de Macri".



Qué pedazo de puto, abrazado al palo e' luz... pero porqué no te abrazás a esta, pelotudazo con bigote recrecido.


Qué fácil es para él con éstos diarios, el tipo, en el tongo de los transportes públicos de carga y de pasajeros hace años que vive de la ciudadanía ¿y ahora queda como el campeón del mundo porque dice que va a priorizar el transporte público?
¿Qué más van a festejar los de La Nación? "Récord de subsidios para el Grupo Plaza".
Chúpenmela.

06 diciembre 2007

La Nación mantiene su selección temática de personal


(...)


Bienvenido sea el jodón que agarró la manija en Recursos Humanos.

Una sugerencia, Clarín podría haber mandado a Pablo Novillo a cubrir esto.

05 diciembre 2007

La cruz invertida


En La Nación, Hesayne, sorprende con que el aborto también es una violación".










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En Ambito, y en todos, Aguer critica la usura.






¿Yo estoy loco?

Las palabras y las cosas

Bueno, con ese criterio podría decirse, también, Obligan a los ciudadanos a no arrebatar carteras ajenas.
¿Cuándo llegará el momento de cobrarle a La Nación sus complicidades tan nocivas, qué pretende, que se lleven los recursos y listo? ¿Y si les sobra algo que pongan publicidad en la Editorial de La Nación?
Porque, a diferencia de los demás, edita de manera que el foco negativo está en que obligan a pagar el impuesto y no en que lo hicieron mediante turbio decreto.
Entonces, la agenda: quedaría para después de quemar lo mexicano más cercano, como un correctivo para los de canal 9, habría que hundir el barco casino menemista ese, y después tomat o quemar el diario La Nación.
Aunque, es como una picardía que Dromi o Alemann, por ejemplo, estén sueltos... Bueno, si alguien les pegara un fierrazo de paso, iríamos ganando tiempo y no se notarían las falencias de este flamante pero precario sistema de seguridad social.