28 septiembre 2010
Elige tu propia aventura
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Ulises Dumond
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15 junio 2010
Te digo cómo es Sudáfrica, yo que estuve ahí
Punto a favor (PAF). Se que coincido con su fanatismo por Román, pero no sé si ello también sucede con nuestros fundamentos. Durante un mes repetí, imitando la voz que puso, su grito de ¡¡¡poné a Riquelme!!!
Punto en contra (PEC). Vi en vivo cuando Alejandro Fabbri le gritó "payaso mediático" y también la discusión que prologó la frase célebre. Es decir, lo escuché mentir con aquello de que no había censura en Clarín.
PAF. Tiene una inconfundible voz de borracho.
PEC. Hace mucho que ocupa altos cargos en el grupo Clarín.
PAF. No lo escuché utilizar, al menos yo, los miserables discursos oficiales de las ocacionales operetas.
PEC. Trabaja tranquilamente con gente como Gorilón Recondo, Malcompañero Palacios o Samuel 'malbiche' Gellblung.
PAF. Son muy pocos los periodistas de esta Ciudad que no conozco, ya sea personalmente o por referencias y, si bien, no me llegaron buenas referencias de él, tampoco llegaron las malas.
En fin, a lo que voy con este punteo es a la dificultad para decidir si el hombre es una porquería o no. Para intentar entender mejor los dichos vertidos en este video y no otorgarle un sentido equivocado a su testimonio desde Sudáfrica.
Dice:
1. que la comida es muy buena, especialmente los mariscos.
2. que lo que más le extrañó es "la amabilidad" con que "la gente" disimula las obras que aún están sin terminar para el evento.
3. que lo que no le gusta es que "todavía se nota que hay una diferenciación racial", que considera "irremediable" porque "un grupo de blancos en un país absolutamente negro produce cierto escozor".
4. que no ha tenido "suerte" puesto que, respecto de las mujeres que hay en Sudáfrica -a quienes también llama la "gente"-, sus estimaciones afirman que hay "un 10 por ciento, o menos, de gente aceptable, aceptablemente linda o estética".
y
5. que sus presunciones para los días que le quedan a su estadía en Sudáfrica son que será algo "durísimo", porque siente que "hay una fuerte sensación de abstinencia".
Dejando a un lado los puntos 1 y 5, desconocer al sujeto, por un lado, me lleva a preguntar ¿por qué se extraña Pagani de la amabilidad con que pueden ser tomadas ciertas insuficiencias? Traicionado, quizás, por el mismo desconocimiento me siento tentado a pensar que ello se debe a su procedencia mediática y, dentro de ella, a su extracción clarinista. Prejuicios e ignorancia operan sobre mi respuesta, seguramente. Pero no me suena tan descabellado que, tantos años trabajando en un mismo lugar, a alguien se le peguen los vicios de la empresa. O que termine incorporando ciertas nociones ajenas a su realidad.
Teniendo en cuenta que en esa empresa, cosas como paciencia y crispación, amabilidad y antipatía, buen o mal trato, perjuicio y beneficio... son mercancía, el producto determinado por acuerdos o desacuerdos, extorsiones o promociones, presiones o intereses, pero que para nada se corresponde esa producción con los atributos o los defectos concretos de tal o cual cosa.
La segunda cosa es esa "diferenciación racial" que nota, no le gusta y no explica en qué circunstancias se nota. No obstante ello, el periodista deportivo llegó a la conclusión de que se trata de algo "irremediable". Pero, no por ese más de medio siglo de supremacía racial y política de una minoría (sólo el 13% de la población es blanca y un 75%, negra). Ni por el hecho de que hace apenas 16 años que los negros pueden votar, ni por los 31 años de prisión que sufrió Mandela, ni por las violaciones a los DDHH, ni por el orígen extranjero de los dominadores históricos y privilegiados presentes, y ni siquiera por el 20% de desempleo.
Para Pagani, independientemente del poco tiempo de integración democrática que lleva ese país, ya se puede diagnosticar la falta de remedio porque, como todos sabemos, "un grupo de blancos en un país absolutamente negro produce cierto escozor". Pero qué negros caprichosos, pienso.
Hasta que lo escucho hablar de las mujeres, esa cosa que sirve para cojer, y me da la impresión de que nuestro testigo en Sudáfrica, además de no ser un intelectual, tampoco es lo que se dice un guardián receloso de los DDHH, las igualdades comunitarias o la justicia social. Más bien pareciera que su modo de relacionarse con las personas, el lenguaje usado, incluso, tienen más vínculos con aspectos y atributos de esferas extranjeras a la de la humana. Al fundamento cuantitativo con que explica la diferenciación racial, agrega las científicas estadísticas que afirman que en Sudáfrica hay un 10 por ciento, "o menos, de gente aceptable" o "aceptablemente linda o estética".
No tenía motivos para prejuzgar, pero los prejuicios siempre se hacen un lugar en las mentes de temperamento vil, escaso talento y compromiso perezoso, como la mía. Por suerte, el primero que detecte alguna injusticia en este escrito, sabrá repararla súbitamente con su comentario.
Waka-Waka.
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Ulises Dumond
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01 abril 2010
A dos voces no tiene que desaparecer
Si el programa A dos voces lo hiciera: Chiche Gellblung y Ricardo Kirchbaum, Se llamaría: A dos Moishes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Alejandro y Agustín Rossi, Se llamaría: A dos Rossis.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Ricardo Fort, Se llamaría: A dos Rolex.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Rodrigo Se llamaría: A dos roces.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, Se llamaría: A dos Arroces.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Juance y Pergolini, Se llamaría: A dos poses.
Si el programa A dos voces lo hiciera: CQC, Se llamaría: A dos conses.
Si el programa A dos voces lo hiciera: la policía de Duhalde, Se llamaría: A dos pone.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Ernestina Herrera, Se llamaría: A dos roben.
Si el programa A dos voces lo hiciera: un menemista desde Miami, Se llamaría: De a dos compren.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, Se llamaría: A dos borces.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Lasie y Toby, Se llamaría: A dos ropes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Jesica Sirio y Luciana Salazar, Se llamaría: A dos rollers.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Mariano Closs y Santa Claus, Se llamaría: A dos closes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: la oligarquía de viejas de derecha, Se llamaría: -¡Apold, voces!
Si el programa A dos voces lo hiciera: María Eugenia Estenssoro y Patricia Bullrich, Se llamaría: A dos bofes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Silvana Giudice y el diputado Thomas, Se llamaría: A dos cómplices.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Lanata y Asís, Se llamaría: A dos Jorges.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Martín Sabattella y Victoria Donda, Se llamaría: A dos progres.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Rial y Crónica, Se llamaría: A dos morgues.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Oscar González Oro y Luis D’Elía, Se llamaría: A dos grones.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Maya y Pistachón Zig-Zag, Se llamaría: A dos polen.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Ben Gimm y Fabio Moli, Se llamaría: A dos moles.
Si el programa A dos voces lo hiciera: un par de nostálgicos del transporte público, Se llamaría: A dos troles.
Si el programa A dos Voces lo hiciera: @jorgelinanet y @dariogallo, Se llamaría: A dos trolles.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el equipo de márketing de Inseguridad, esta semana Se llamaría: A dos nicoles.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Blatter y Guardiola, Se llamaría: A dos Joseps.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el Ministerio de Espacio público de la Ciudad de Buenos Aires, Se llamaría: A dos Botes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el equipo de Carburando, Se llamaría: A dos bornes.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el hijo de Pappo, Se llamaría: A do borne.
Si el programa A dos voces lo hubiera hecho Daniel Hadad y Marcelo Longobardi, Se habría llamado: A dos sobres.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Gabriel Rolón y Juan Carlos Kusnetzoff Se llamaría: A dos cómoques.
Si el programa A dos voces lo hiciera: el intendente de San Isidro y el ex ministro de cultura macrista, Se llamaría: A dos Posses, claro.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Luis Abelardo Patti y Miguel Etchecolatz, Se llamaría: A dos veinte.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Cacho Castaña y Leo Matteoli Se llamaría: A dos holters.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Aníbal Ibarra y Alberto Fernández, Se llamaría: A dos losers.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Martín Ciccioli o Gastón Pauls, Se llamaría: A dos pobres.
Si el programa A dos voces lo hiciera: Mauricio Macri o Federico Pinedo, se llamaría: ¡A los pobres!
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Ulises Dumond
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17 febrero 2010
El monopolio ideológico, peor que el mediático, conserva privilegios aliado a intereses extranjeros y a acomodados, gorilas e ignorantes nacionales
10:20 AM")

Mirá, último anónimo (10.20 AM), de los comentarios del post anterior, quizás te puedas bajar del caballo miserable de los medios y puedas pensar por vos mismo.
Y no le digo miserable al caballo de los medios sólo por insultar al azar o degradarlos a los fines de mi momentánea conveniencia. Ni sólo por sus contenidos, que por años soportamos gracias a la zanahoria del programa o el par de programas que eventualmente valieron la pena, haciendo que radio o televisión también valieran la pena. O los hallazgos en la gráfica.
Tampoco me refiero a la miseria del caballo que usted monta sólo por la posición social dominante de la que se aprovechan. Siendo los medios la única fuente de instrucción, información y orientación a la que accede la gran mayoría. A tal punto los empresarios mediáticos se saben productores de una mercancía con consumidores cautivos, que ‘público’ y ‘mercado’ dejaron de ser lo mismo.
Más allá de que no sería adecuado hablar de mercado si no hay competencia, ahora, el mercado para ellos es el sector interesado en que, de tal o cual forma, se lo beneficie con la mercancía. Naturalmente, el sector que puede pagar de algún modo. Y el público pasó de ser el mercado de los medios a conformar parte de la mercancía.
La nueva mercancía ya no es la producción periodística, el fruto de una investigación o el servicio periodístico, sino que pasó a estar constituída por la relación y la calidad que los medios garantizan con sus lectores. El mercado que sostiene a las empresas mediáticas paga por la garantía y la efectividad del acto de lectura que cada empresa ostenta, además de por la adecuada manipulación de los contenidos.
El consumidor mediático sigue siendo, cómo no, a quien apunta la estrategia empresarial, pero ya no lo conquista porque dependa de su preferencia y su dinero para subsistir, sino que depende de él como un valor agregado del producto final. El público (cuantitativa y cualitativamente) es hoy el factor fundamental que determina la cotización del producto mediático. No su calidad o determinado atributo profesional del periodismo. Se ha convertido en la misma herramienta empresaria para la conquista del nuevo mercado, ora urgido de publicitar sus propios productos, ora necesitados de determinadas versiones o contenidos convenientes.
Por eso es que, aunque no te la cobren, ni la televisión abierta ni los diarios de distribución graciosa, son gratuitos.
Por eso, también, a los empresarios de los medios les importa un huevo, no digo la moralidad ni el compromiso profesional, que lógicamente en la inteligencia de que el medio ha cambiado su mercado, la profesión ha cambiado y ya no se debe a sus lectores sino a quien paga. En general, el poder económico y, a veces, los poderes políticos.
Pero, decía, no le digo miserable al caballo al que usted está subido sólo por esto, también por la operación anti liberal (en el sentido real de la palabra, y en el político también) que consiste en constituirse en el monopolio ideológico en que se han convertido, un montruo mucho más grande y opresivo que los monopolios empresariales. Aunque de ellos deriven.
También es miserable porque, en esa concentración salvaje, opera como una realidad indiscutible la versión muy parcial de una ínfima minoría de la sociedad. El empresariado, sus opiniones, sus concepciones de mundo, su definición del bien y del mal, su modo de manipular el relato y de difundirlo, su xenofobia, su racismo, sus intenciones egoístas, sus intereses comerciales, etcétera.
La información, entonces, que es el pan de la democracia, está en mal estado. Adulterada.
Esas chicas jóvenes, lindas y cancheras de TN hablan de “vías de escape” para salir del centro cuando hay una manifestación. Como si de un servicio a la comunidad, ante una catástrofe, se tratara. Ni más ni menos que mierda ideológica.
Por la misma ley general de identificación con el protagonista del espectáculo, la situación se convierte automáticamente en una catástrofe para el receptor desprevenido y damos por descontado que necesitamos ‘vías de escape’. Las mismas vías de escape que no necesitamos, por ejemplo, cuando el ex ingeniero Blumberg organizó su concentración. Ni cuando los rentistas agrícolas hicieron un esfuerzo desmedido para agarrar eso que nosotros conocemos como cacerola y salieron a pedir por sus privilegios.
El informativo, por ejemplo, concebido desde su nacimiento como servicio social, fue la herramienta, confiable y fiel, del grueso de la ciudadanía. Así se constituyó en algo tan útil como necesario, convirtiéndose en un hecho cultural ineludible, como algo supremo, llegado para suplantar el rezo de cada día, pues a allí acudía –y acude- el ciudadano, sobre todo, el pobre con poco tiempo, el trabajador, para estar ‘avisado’, de la misma manera que otrora se aferraba al libro santo.
Se decía de alguien que era una persona muy ‘avisada’ como un piropo, y al infeliz se le decía que era un ‘desavisado’. Nadie quiere ser un infeliz, lo que también explica la comunión entre individuo e informativo. O noticiario. O noticioso.
¿De qué voy a hablar mañana con mis compañeros de trabajo, sino? ¿Cómo le voy a discutir al garca de mi cuñado en Navidad? La cosa no empieza ni termina allí.
Además de lo que dicen, del lenguaje que usan, los peinados, lo que hacen y demás usos y consumos orientadores expuestos (o rechazados) en escena… Es decir, además de establecer cierta línea de reproducción cultural, también determinan qué cosas entran en escena, cuáles no y cómo lo hacen. Así, un niño abandonado a su suerte ‘no es noticia’ para la concepción de la realidad que tienen estos señores empresarios, pero si crece y mata a alguno, sí. El niño que se muere de hambre puede llegar a ser noticia si tiene, por ejemplo, el buen tino de morirse en algún distrito de responsabilidad enemiga u opositora.
Ahora, si todo pibe que se muere de hambre fuera noticia pero la decisión sea que ello se oculte, ya sea por la conveniencia de algún cliente o por la propia, veremos mil veces un gol de Messi o las imágenes del recital de Metallica u otro show del asesinato. Y de ello hablará el grueso de la población mañana. Los medios deciden, o influyen, en cuestiones que van desde un próximo peinado hasta lo que se va a conversar en la intimidad del trabajo.
En este contexto, es natural que los responsables de condenar a la exclusión y a la pobreza a la mitad de la población, lo oculten. Con silencio o con abrumadora difusión convenientemente trastocada, da lo mismo.
Y es natural, también, que cuando estos pobres, o cualquier otra víctima del aparato monopólico, se manifiesten de alguna manera, cortando una ruta o robando una cartera, los vuelvan a someter a una nueva condena. No son novedad para nadie los múltiples réditos que le ha dejado a medios como La Nación y Clarín, por ejemplo, su silenciosa complicidad con asesinos, represores, ladrones, estafadores, traidores a la patria, enemigos del pueblo y demás delincuentes.
Ni es novedad, puntualmente, que su colaboración fue fundamental para lograr la expulsión de la mitad de la población. Ni que comercializó su mercancía con el poder interno y el externo. Un producto de exportación cuyo atributo distintivo fue la manipulación de una realidad de manera llanamente perjudicial para el pueblo. Produciéndola deliberadamente para satisfacer las pretenciones de sus clientes –o socios- quienes, casualmente, pretendieron la desindustrialización del país, el empobrecimiento, la desaparición del Estado, la manipulación de la Política y la Justicia.
En fin, ya no es novedad la complicidad de los grandes medios en la imposición de la condena arbitraria, aplicada sin delito ni juicio de por medio, a una parte de la comunidad. Mucho de su propio público, fue condenado a pedido a morir de hambre o a vivir de la basura. Sólo como corolario de la asociación que a los medios les garantizaba la ansiada posición de privilegio. Hasta Pedro E. Aramburu tuvo su juicio y su ejecución, un responsable. La banda mediática empresaria arrojó la piedra que asesinó a las clases bajas y escundió la mano detrás de una presunta idea política económica.
La mercancía periodística en tiempos neoliberales se concentró en ocultar la responsabilidad de sus clientes en el ataque al pueblo, muchas veces abrumando con versiones vacías sobre “crisis”, transmitidas como si se trataran de desastres naturales.
La traición de los grandes medios al pueblo y a la profesión, también consistió en producir y consolidar artificios, que fueron desde la intención de naturalizar la situación crítica hasta la minuciosa operación de ir tipificando al delito con los rasgos exactos de los expulsados.
Podríamos seguir infinitamente con ejemplos similares. Podríamos volver a reclamar la investigación y el enjuiciamiento de la responsabilidad de los civiles durante la dictadura. Pero, hay que decir que las acciones aberrantes cometidas por las empresas mediáticas, que exceden largamente su mero silencio mercenario durante la dictadura, cosas como el robo de la propiedad privada que hoy tanto fingen condenar, generalmente al amparo cobarde de la certeza de que sus dueños verdaderos nunca reclamarán ni denunciarán, siendo que estarían perfectamente asesinados. Así se robaron Papel Prensa, por ejemplo.
Con el monopolio del papel se aprovecharon de, eliminaron o compraron a la competencia. Y también se apropiaron de la distribución. Cuando consolidaron el monopolio mediático, cayeron sobre los canillitas y, con la misma vehemencia con que ahora rechazan las retenciones, los obligaron a bajar el porcentaje histórico de sus ganancias.
Demás está decir otra vez que las retenciones a las exportaciones cumplen la función de equilibrar el gran beneficio extra que esa actividad consigue a expensas de la política monetaria con la que el Gobierno consiguió volver competitiva a la industria argentina y la quita de las ganancias a los diarieros, en cambio, son una estafa que consiguen legítimar con su posición dominante, extremadamente privilegiada. A nadie se le ocurrió acusarlos de querer hacer caja. Cuando acusaban al Gobierno de querer ‘hacer caja’ con las retenciones, sabían de qué hablaban. El ladrón cree (o necesita hacer creer) que todos son de su condición.
También usufructuaron los beneficios empresariales que significan las altas tasas de desempleo y la flexibilización laboral. Es decir, sus prácticas antipopulares no terminaron nunca.
Pero la mentada expulsión ilegal de gran parte del pueblo a la que los empresarios mediáticos vendieron su alma, no sólo echó fríamente del sistema a seres humanos, traicionó a quienes podrían ser sus hermanos dejándolos desamparados, sin ingresos ni Seguridad Social, sino que evidenció, sobre todo y más que nunca, la ruptura del contrato social. Borracho de poder, un sector se cagó en el pacto de convivencia que garantiza la paz interna. Y tan conciente era de su responsabilidad apátrida se preparó para el escenario bélico previsto, naturalmente, por la lógica revancha romántica que es berretín de los vencidos.
Hay un dicho de la infancia, dirigido a acusar al primero que levanta la voz para buscar a algún culpable. “La gallina que cacarea es la que puso el huevo”. Por ejemplo, si alguien decía “uy, qué olor, quién se tiró un pedo”, con dicha frase se inculpaba al que había preguntado. Se lo castigaba por indiscreto (botón), poniendo en duda su pasión por la verdad acusándolo de alzar la voz como un montaje para disimular su desagradable falta, aunque muy inferior a la que proviene de actos de botonería o de exculpaciones propias a costa de chivos expiatorio.
Con el tiempo comprendí que fue una de las mejores enseñanzas políticas y empresariales que recibí. Paradójicamente, los medios que hoy se arrancan la pollera pidiendo seguridad, ayer les arrebataron la seguridad social a millones. No es novedosa su hipocrecía, también lloraban por los jubilados y luego los estafaron con las AFJP.
No son jueces sino parte, pero han asaltado a la Justicia, han creado la ilusión de que ocupan su lugar, operando sobre ella y sobre la dirección adecuada del sentido común. De la misma manera se corren de su lugar de parte de la sociedad con intereses apelando a estupideces como la subjetividad o la independencia.
Son fiscales que van escribiendo el código al ritmo en que se manifiestan sus intereses. Tipifican los delitos con los rasgos de sus enemigos. Concientes de haber roto el pacto social y haber robado la seguridad social a millones de argentinos, diseña los carteles de “buscado” con su caras, alarma sobre su presencia, o la presencia de sus hijos, que crecieron con frío, mal comidos y sin escuela, en gran parte gracias a ellos. Grita seguridad, pide “para la gente” y no hace más que asustarlos y convecerlos a todos de ir contra sus propias víctimas. De odiar a sus enemigos. Y al mismo tiempo pone una empresa de seguridad cuyos servicios luego vende a asustados de buenos ingresos.
Hace falta que cite la cantidad de barbaridades que difunden como certezas del sentido común.
No sé si llega a darse cuenta de lo monstruoso de la cuestión, Anónimo de las 10.20. Entran en el negocio de los seguros, los promocionan o los encarecen con una nueva ‘asistencia’, pongámosle, cobertura por granizo, y después alarman con que caen piedras a la primera nube que aparece. Lo mismo hacen con sus exportaciones de soja.
También es importante que, en su lugar de neobiblia, ceden a la comunidad una tabla de valores artificial. Esa es la tabla que usted y yo adoptamos la mayoría de las veces. La tabla que, si bien se fija, no es más que la del enemigo. Y usted que creía que el síndrome de Estocolmo era algo lejano.
Esa codificación de las cosas, del bien y del mal, de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, esa voz que conciente a Uribe y se burla de Chávez, o que es benévola con Mauricio Macri pero rechaza a Evo Morales, es la misma que le construyó el caballo por el que usted se cree superior a los demás y, por ello, es tan miserable hasta entre los equinos.
Pensar, del latín pensāre, alude tanto a pesar, como a calcular, como a pensar. Entonces, refiere a pensar como una actividad necesariamente ligada a datos concretos y necesarios, cuya efectividad se deteriorará en la medida en que esos datos no sean ni concretos ni verdaderos.
La primera acepción contemplada por la Real Academia es “Imaginar, considerar o discurrir”. La segunda, “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen”. Y la tercera es “Intentar o formar ánimo de hacer algo”.
Por eso le digo que trate de pensar sin el caballo de los medios, porque ¿qué elementos va a considerar para reflexionar? ¿Qué elementos va a examinar para formar sus dictámenes? ¿Con cuánta seguridad va a hacer algo (opinar en un blog, por ejemplo) cuyo ánimo fue formado en base a los elementos que le ha cedidó ¡quién!?
Usted dice “Esta gente no tiene ni una pizca de bondad” y para ello se basa en una nota ridícula de la que ya le hablo.
Tenía un montón de argumentos (y notas) con las que podía haber puesto en duda la bondad de “esta gente”, su argumento estúpido lo delata. Si tuviera convicciones hubiera dedicado esfuerzo a buscarlas. O a explicar con qué balanza pesa la bondad, que desequilibra tanto para el lado de una nota menor, un posible enriquecimiento ilícito, en comparación con la generación de trabajo, con la distribución en favor de los jubilados o de los trabajadores, con la política antirrepresiva o con la justicia independiente de la calidad de la Corte Suprema que tenemos.
La nota que justifica su mala opinión sobre la bondad de “esta gente”, es un compendio de evasivas, casi no tiene ninguna afirmación. Tiene que decir que el secretario renunciante incrementó 7 veces su patrimonio desde que está en el gobierno porque es un papelón subrayar la suma o decir que el ahorro de las 300 lucas llevó unos 7 años.
Calculo. Si hace 15 años que trabaja para ”esta gente” y hace siete había juntado sólo 50 mil, quiere decir que estuvo 8 años para ello. ¿Eso le parece descabellado? ¿No tienen derecho por negros? ¿Le parece un espanto que en nada menos que 7 años, trabajando directamente para el equipo de Presidencia, haya logrado juntar unos 300 mil dólares? ¿De qué me habla? Así y todo este secretario se haya privilegiado de su posición para conseguir terrenos baratos o buenos precios para construirse su caserón, ¿a usted eso le parece un espanto, y uno superior al de los negociados del diario que cita? ¿Usted sabe lo que gastaba Menem en peluquería, por no hablar de ingresos extra por la liquidación de la mayoría de nuestros bienes y la entrega de nuestros derechos?
No estoy seguro de si todo esto se debe a que usted es una víctima de los medios, si es por su iresponsabilidad para pensar, por militancia barata o porque, en realidad, no es la mayor o menor bondad lo que le molesta de esta gente.
De todos modos, le pido me disculpe, no puedo pensar bien del todo de usted, cuando inmediatamente su argumento se concentra en subestimar a los demás, despreciar a los que piensan distinto: “y aquellas personas que aun los defienden es porque son muy ciegos o en su afan de creer en algo, lo hacen por cualquier persona.Infelices!!!”.
Siempre fue patrimonio de ignorantes, dictadores, resentidos y de aquellos en cuya conciencia pesa la intanquilidad de alguna falta moral grave, eso de despreciar al otro como todo argumento.
Es natural, entonces, que piense y piense y no me de cuenta de cuál es la manera de hacerlo bien de usted, de otra forma más que justificándolo como un lisiado por la opresión de los medios. Por la operación que los medios, aunque compartan, venden también a sus clientes como mercancía, y a buen precio? Todas las demás hipótesis no hablan bien de usted.
Porque, me pregunto, sino, usted qué será.
¿Un ignorante que no conoce cuáles son las políticas más humanas, inclusivas y justas, y que no sabe de economía ni de política ni de historia? ¿De una ignorancia tal para sopesar la bondad de los demás que ni se le pasa por la cabeza preguntarse por la bondad de los Saguier y los Mitre, de cuya empresa, La Nación, se sirve para opinar aquí?
¿Será un resentido que no puede concebir que un tipo que no sabe abrocharse el saco, por más que esté detrás de una de las mejores políticas de los últimos tiempos, sea el que se lleva los laureles?
¿Será un dictador usted, y tiene miedo?
O ¿qué culpa inconfesable pesará en su conciencia, para no poder decir la verdad de por qué los odia realmente? Desde la culpa romántica de haberse rendido-vendido antes de tiempo, hasta la conveniencia económica, egoísta e injusta, pasando por culpas miserables del nivel del racismo, la discriminación o la xenofobia, se me ocurrieron decenas de posibilidades.
Por eso me gustan un poco los mensajes anónimos, porque su anonimato convierte mis prejuicios en hipótesis.
Me interesa, entonces, únicamente la hipótesis más positiva que paradójicamente es la de que usted es una víctima de los medios. Y no peca de soberbio, sino que está confundido. Y en ese caso es que le pido que se baje del caballo de los medios como fuente de información virgen.
Hay otra acepción para “pensar”, siempre según la RAE, no TN ni La Nación, que es “Echar pienso a los animales”. El pienso es el “alimento seco que se da al ganado”. Su pensar se parece más a este que al otro. Da su carne por unos restos de pastos secos, o de soja, o de quién mierda puede saber qué ni a quién responden. Pero viene a acusar a la gente que percibe aciertos en este gobierno, como feligreses desesperados y oligofrénicos que necesitan creer en algo y lo mismo hubieran defendido el kirchnerismo como hubieran entrado a una iglesia evangelista.
Mi percepción es que es justamente al revés la cosa. Algunos ejemplos de la obra que se defiende aquí lucen en el presente escrito. Verá que no es en vanalidades del tipo del atuendo presidencial, supuestas tendencias crispatorias o del de modos campechanos propios de negros de mierda que se asientan nuestros análisis.
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Ulises Dumond
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27 enero 2010
Golden Sepoy
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Ulises Dumond
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26 enero 2010
Soplar para dispersar el humo
Foto. Gianni LunadayEl siguiente post empezó, en realidad, como respuesta al comentario que 486 había dejado en la publicación anterior.
Tengo la certeza de que hay una gente encargada de inventar las ficciones más increíbles para conseguir, si no partidarios o adeptos o correligionarios, al menos, una nutrida manga de pelotudos que, sin interés ni noción alguna, ofician de promotores ad honorem de impensables intereses y operetas.
En la inteligencia de que a la carrera de ningún político le conviene que se le arme un escándalo -real o inventado- y de que pocos dejan pasar la oportunidad de poner su cara al frente de una decisión o solución, siempre que no requiera demasiado esfuerzo ni moleste intereses reales, ante cualquier reclamo instalado, ideólogos y operadores llevan a cabo la tarea de sembrar versiones de cuya suerte resulta la concreción de cierto 'capricho' o privilegio a su favor.
Así, por ejemplo, me repito, una máquina de boletos blindada ahora protege los otrora desprotegidos dedos de colectiveros. (En serio, impusieron las máquinas que protegen sus monedas con el argumento de la seguridad... ¡del chofer! Las noticias, por esa época, reiteraban constantemente noticias con casos de falanges mutiladas y otros espantos.)
Así, también, el pueblo puede creer de sí mismo que es absolutamente justo y de buen corazón pero, ni le hace ruido su doble complicidad. Primero, aceptando que el Estado que compone condene a una mitad de la sociedad al destierro del sistema productivo y, después, convertidos ya en piqueteros, cartoneros, limosneros, limpiadores de parabrisa o chorros, vuelve a rematarlos en la nuca con las armas que le ceden estos señores. Así, dan por descontadas certezas sobre el otro como que son vagos, son violentos, que se tapan la cara, que "y yo qué culpa tengo", se preguntan por "los derechos humanos de la gente común", etcétera.
Escuché barbaridades de todos los colores y todos los talles, para justificar, impulsar o rechazar argumentos, con posturas más que reñidas con la ética y la moral.
Sabrá usted, 486, que para Clarín, un pelado de merca hasta la manija que disparaba a mansalva sobre unos chicos, significó que "la crisis causó dos nuevas muertes".
Quizás no sepa que cuando se iba a renovar la Corte Suprema la versión contraria más extendida, en boca de comisarios de la bonaerense y dirigentes radicales de zona norte, por lo menos, era que Eugenio Zaffaroni era incompatible para el cargo por su condición de gay. Y que cierta vez había perdonado a un abusador de menores alegando que el niño, al tener los ojos vendados, pudo creer que lo que lamía en el abuso era un dedo. Yo escuché semejante cosa, nadie me lo contó.
Si logró pasar ello, ¿cómo no van a prender discursos más elaborados, es decir, aquellos en favor de cuya instalación hay dinero disponible, respaldo mediático y privilegiados colaboradores con intereses creados?
Los desaparecidos siguen paseando por México y Europa. Las cosas en manos del Estado dan pérdida (y por sólo volverse privadas procuran ganancias). La política es sucia. Los pobres son vagos y flojos. Con los militares estábamos mejor. A la universidad se va a estudiar y no a hacer política. La homosexualidad es un pecado porque Dios hizo al hombre para que se procreara. Hay que pagar la deuda externa porque hay que honrar los compromisos. No te afilies al sindicato que es una mafia y encima te van a tildar de revoltoso o ¡problemático!
Cómo no se va a haber sostenido en el tiempo la certeza de que todo presidente latinoamericano -o africano o árabe- es bananero. O la explicación que despeja toda duda cuando un pobre chilla, si entendemos tácitamente los sucesos apenas alguien lo señala como un negro de mierda...
Pero, si hasta buenos compañeros, luchadores y con cierta conciencia, acceden a mandar a sus hijos a la escuela privada con el argumento, también prestado, de que a la escuela pública los chicos sólo van a comer e, infaliblemente, se producirá una discriminación al revés con su hijo de clase media, rechazado al convertirse en "el rico" de la clase.
La enfermedad mental del hombre común (cansado, lleno de miedos, apremiado, ocupado, confundido, convertido en un pobre ignorante a medida que suma horas de vuelo frente al televisor o retiene los temas de público conocimiento pezcados al vuelo para tener de qué hablar al otro día, etc. etc.), no le oculta la realidad, ni el bien ni el mal. Al contrario, sabiendo que por historia y sentido de supervivencia los síntomas siempre se manifiestan contra el más débil y, sabiendo también que sólo la culpa no les permite desatarse salvajemente contra ellos como cuando eran niños crueles, apenas les cede un argumento a modo de bálsamo para la culpa. El paciente mejora de inmediato. Al rato nomás ya se le despierta el saludable apetito de sangre, la responsabilidad militante del ciudadano de bien, la pasión nacionalista inefable o, incluso, hasta la caradúrica exigencia, paradójica, de Justicia. La que no es otra cosa que la necesidad de venganza aleccionadora de la propiedad privada.
Los mismos que están dispuestos a mantener a sus hijos hasta los 40 años, en su mayoría, aún viviendo en su misma casa, son los mismos que reclaman la imputabilidad penal de otros niños con vehemencia de patriotas.
Alguien corrompido, cipayo, de funesta ideología, controvertida trayectoria y dudosa calidad moral, como Alfonso Prat Gay, termina siendo preferido por muchos a causa de que su parálisis facial y su tenue voz nasal lo vuelven ficticiamente mejor que alguien cuya razón y sentido de justicia le quitaron el miedo a confrontar. Entonces grita. Entonces es negro. Entonces, patotero. Autoritario. Prepotente. Aunque sea el otro el que conspira contra la patria, contra sus hijos, sus jubilados, su felicidad... pero habla bajito y tiene ojos claros, no puede ser malo.
O la versión de un Duhalde estadista (el mismo que disuade una manifestación con una policía asesina, mantiene relaciones con Uribe, propone la vuelta de los militares a la intervención interna, promueve a un nazi como Posse para la cartera de Educación, etc.).
Hasta aquí, todo lo dicho supone buenas intenciones, equívocos, confusiones, errores... nunca las presume como coartadas para ocultar la vileza de espíritu. Hablo de gente casi sin intereses y no de la minoría de poderosos que pergeñan el mal desde las instancias de decisión que ocupan.
No hablo de Magnetto, cuando una de sus empresas, Clarín, publica una nota sobre la nueva crisis en Venezuela. Magnetto no firma. Hablo del profesional que omite datos fundamentales en su trabajo. Que dice que Chávez cerró otro canal opositor pero calla el accionar delictivo que lo produjo. O con el que la empresa opositora lo buscó.
El periodista que dice "... estudiantes que se manifestaban por la muerte de dos compañeros, ocurrida ayer en la ciudad de Mérida mientras se manifestaban contra el cierre de la televisora por cable Radio Caracas Televisión Internacional", sencillamente miente. Traiciona. Se pasa por el culo el contrato con el lector. Es como un almacenero que te vende mercadería vencida. Porque los fallecidos no se manifestaban "contra el cierre" sino que lo hacían, desarmados, pacífica y mayoritariamente, en defensa del proyecto oficial. Y cayeron en el momento en que se cruzaron con los del movimiento 13 de marzo, grupo de choque opositor y minoritario, que llevó a cabo los incendios y los destrozos por la ciudad. "...salieron disparos desde las inmediaciones de las Residencias Las Marias ubicadas en el mismo sector donde se encontraban los violentos manifestantes", asegura esta nota.
Ojo, estoy en contra de culpar a alguien cuya subsistencia y la de los suyos depende de la obsecuencia con que logre satisfacer a las basuras empresarias que se han apropiado de los medios de producción que organizan a la sociedad y deciden su distribución. No sé hasta qué punto se los puede responsabilizar, aún cuando uno los ve actuar, y con terrible pedantería y de manera absolutamente contraria a la que uno elige y eligió toda la vida. Opuesta a la solidaridad, al compañerismo, al entero compromiso y respeto con los demás. Idiferentes al clima de alegría al que es menester contribuir.
Aun cuando uno los ve tan campantes y acomodados y privilegiados y bien pagados y bien considerados, en el aparente camino del egoísmo, en la senda contraria a la elegida por uno, y que tantos problemas nos ha causado y tantas oportunidades nos ha negado y tantos disgustos nos ha causado, que nos ha obligado a pasar varias necesidades y perder muchísimo tiempo y hasta, a veces, nos ha convidado con algunos ricos gases sasonados con crocantes palos de goma...
Aún así, prefiero no culpar al funcional rehén del capital, prefiero entender que cualquier ciudadano de bien privilegiará con buen tino la tranquilidad y la seguridad de los suyos, incluso a pesar de sí mismo. Y su sanidad mental lo obligará a buscar justificaciones. Pero, igualmente, debo señalarlo, porque ni deja de intrigarme la actitud de esa gente ni el modo en que comenzaron a transitar esa senda ni la manera en que conviven con ello, pero además, es necesario decirlo porque es el modo de sincerarse, de intervenir y de escuchar los argumentos que, quién sabe, pueden convencernos alguna vez.
Amigo, hay que dar pelea con alegría para revertir esta situación. A pesar de querer empezar a los tiros. Hay que incinerarse en la búsqueda, incendiarse en el escenario, poner el cuerpo y nunca dejarse agarrar. Y a propósito, 486, en el horóscopo que mejor conozco, el de los sueños que en la quiniela se corresponden con los números, el 86 es el humo. Y me parece que la cosa pasa por ahí, por que todos soplemos un poco para tratar de dispersar la nube espesa que han sabido formar y los ha amparado y con la que han asfixiado a muchos y han tapado la luz durante años.

Foto. Gianni Lunaday.
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11 noviembre 2009
Llueve, y Clarín dice que es otro ataque oficialista a la prensa independiente
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25 septiembre 2009
Más medios ahí
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20 junio 2009
El mal gusto, intacto
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14 junio 2009
Qué te pasha Clarín, no te entiendo
No vamos a descubrir nada, Clarín es un papelón en sí mismo. Y hace tiempo.
Tampoco vamos a descubrir nada con lo que digamos acá de Julio Blank. Pero la nota que firma hoy, y que se titula Créase o no: Gran Cuñado influirá en el voto del 15% de los porteños, aunque es coherentísima... no tiene desperdicio.
Ibarómetro, según dice, le pregunta a mil personas si piensa que le ha influido el programa de Tinelli para las próxima elecciones. El 76 % le dice que "NO" y no develan cuál es el porcentaje que agregó "y si sabía que ibas a preguntar pelotudeces ni me paraba a contestar".
Un 14 % (ellos dicen 15) dice que sí, pero no dice de qué manera. Si positiva, si negativa, o por oposición o coincidencia con la opinión del programa. Por ejemplo, alguien puede decir: Tinelli siempre fue un soldado del mal, ahora sólo apoya a Francisco de Narváez y a Afredo Dángeliz. Conclusión: De Narváez y Dángeliz son el mal.
La pregunta es ¿Qué pensaron los iluminados de Clarín al momento de hacer nota esta encuesta?:
1) Hay que instalar que Tinelli inside en el 15% del electorado. No es un dinero menor lo que se destina en política para un jetón que mueve semejante número.
2) Hay que instalar que Tinelli inside en el 15% del electorado. El colo puso mucha guita y K cada vez le saca más diferencia. Nos va a levantar por el aire como a tres poderes.
3) Hay que instalar que Tinelli inside en el 15% del electorado. El colo puso mucha guita y K cada vez le saca más diferencia. Nos va a mandar a sus amigos Mexicanos y nos va a levantar por el aire como a tres poderes.
4) Hay que instalar que Tinelli inside en el 15% del electorado. El colo puso mucha guita y K cada vez le saca más diferencia. Nos va a mandar a sus amigos Colombianos y nos va a levantar por el aire como a tres poderes.
5) Hay que instalar que Tinelli inside en el 15% del electorado. El colo puso mucha guita y K cada vez le saca más diferencia. Nos va a mandar a sus amigos batatas pelados y nos va a levantar por el aire como a TVR.
6) Hay que instalar que Tinelli influye en el 15% del electorado. Después hay que decir que el programa es positivo con De Narváez y negativo con la presidenta y con Cobos. Y mirar el reloj. No va a pasar ni 15 minutos que aparece el primero que empieza a sumar este 15% para el lado del Narcolo.
7) Hay que instalar que Tinelli decide el 15% de las elecciones en Capital. Habria que sugerir que para el electorado selecto, culto y blanco de la Capital, eso es muchísimo, por ejemplo, así: "podría suponerse que esa influencia crecería en el Gran Buenos Aires, con una población supuestamente más permeable a ese tipo de mensaje televisivo". Mirá el reloj. No va a faltar el boludo que duplique el número y lo sume a De Narváez. Se supone que a ninguno le intrigó ("hizo ruido" dirían ellos) qué otras características comparten quienes son "más permeables a este tipo de mensaje televisivo". (No conozco a los "más permeables a este tipo de mensaje televisivo" pero desde ya puedo decir dos cosas: Una, que Clarín, Blank y la gente como uno comparten la definición. Y dos, también sabemos que sean quienes sean no se trata de "la gente" que justifica todos los chanchullos que inventan estos mercenarios y, de hecho, la misma que supuestamente da los datos en que resulta esta encuesta.)
8) Delen, muchachos, digamos cualquier cosa que nuestros lectores están para cualquier cosa. Con decir en algún lado algo bueno de uno y algo malo del otro ya está. Me extraña, vinimos a este mundo a disfrutar de los privilegios conservados no a trabajar.
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9) Otra cosa.
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20 mayo 2009
Justicia
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3:52:00 p.m.
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13 mayo 2009
El peor periodismo de la historia
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21 abril 2009
Cuidado con la picadura...
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02 abril 2009
No compartimos los códigos

Parece que Diego va a reeditar
su frase
"Yo me equivoqué...
...y pagué"
por otra que termina
...y entré en una moratoria a 20 años".
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4:11:00 p.m.
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09 diciembre 2008
Como a los nazis...
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9:45:00 p.m.
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08 noviembre 2008
¿Entretenidos o demorados?
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9:18:00 p.m.
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30 octubre 2008
Barcelona, el gran diario argentino
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20 octubre 2008
Romanética
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7:30:00 p.m.
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16 octubre 2008
Ojalá se mueran todos
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10:19:00 p.m.
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08 octubre 2008
Otra vez la crisis...
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9:59:00 p.m.
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