04 junio 2008

Micky Vainilla

Me están convenciendo, sobre todo él mismo, Fabio Alberti, de que cada día está un poco más pelotudo.



No sólo es el gorilón que ya conocíamos, ahora se hace el amigo de Casero -lo llama Alfredo- dice que nunca vió el programa de Peter Capusotto por que va a la hora del suyo y además dice que no quiere ser el humorista del Gobierno.



¿Qué pasa?



¿Está, como dice el Aguilucho, celoso de sus (ex) compañeros?



¿Está tan comprometido con el grupo que maneja la mayoría accionaria del monopolio del que Lucifer también es parte, según descubrió Pomelo; que tiene menos onda que Lilita Carrió?



¿Es o se hace esta gente, que la juegan de cancheros, proponiéndole al pollito ser liberal dentro del serpentario? ¿Por qué no me la chupan? ¿Qué pasa, se encareció el champagne?



¿Se lo comió el personaje Boluda total?



¿Es posible que uno a uno vayan cayendo?




Peperino, reza por nosotros y encauza a tus hijos.

2 comentarios:

Peralta dijo...

Ulises, no sea tan drástico. Algunos gorilones son talentosos, Fabio Alberti, en todo caso, será uno de ellos. Capusotto tampoco es John William Cooke, déjese de joder.

Arqueros Sin Manos dijo...

Para gorila gracioso me quedo con Carlitos Balá, que es mucho más gracioso.