10 junio 2008

Todos los muertos son buenos

Cuando Bernardo agarraba sobres eran sobres de verdad, Bonelli y Silvestre. Bernardo, por lo menos, financiaba su retiro, su fuga, su atrincheramiento, o su desprestigio. Si el sobre no alcanza para financiar tu desprestigio, es que no sabés nada de economía. Punto para Bernardo.

Cuando Bernardo tenía que bancar a un amigo, lo llevaba a su programa, le hacía un show sobrepasando el pedido y hasta el mismo tipo –supóngase un Menem- salía creyéndose la mentira que había venido a titubear. Pergolini no termina de aceptar esto –ni Clarín ni El Cronista- y mete chivos dedicados al tipo –supóngase un Mauricio Macri- haciéndolo figurar como el paladín del Colón, etcétera. Punto para Bernardo.

Bernardo supo leer la religión de su tiempo y se fotografió en Punta del Este, en fiestas del Jet Set, con altos funcionarios, y con un huevo al aire. Ari Paluch supo leer la religión de su tiempo y escribió un libro de autoayuda, copiando otro y poniendo a laburar un poco el bocho y otro poco a un pibe por unos pesos, y ahora es el Osho Goldo de la señora mal o poco cogida. Empate.

Bernardo tuvo su tiempo de showman, cuando se separó y se volvió más joven, fue casi un Jack Nicholson malo del periodismo argentino. Toda esta caterva de periodistas macdonalianos dan gracia por lo pavos, serían una especie de Friends del periodismo. Punto para Bernardo.

Con Bernardo oficialista te privatizaba todos los servicios y vos te creías que al país se modernizaba. Con Hadad oficialista se puede terminar definitivamente la pobreza y la gente desconfía. Punto para Bernardo.

Bernardo llevaba a Videla que hablaba en su nombre para que la gente no pensara en planes Cóndores, o en la internacional financiera, o llevaba a Menem para que el árbol enano y retorcido tapara el bosque de los negociados de la internacional financiera. Nelson Castro, Joaquín Morales Solá, los de A dos sobres, Carnota, Pagni y la mare en coche hablan de productores para que nadie piense en la iternacional financiera. Empate.

¿Quién es más inofensivo? ¿Juan Micheli opositor o Rosario Lufrano oficialista? Punto para Bernardo.

¿Por qué "la gente" le cree infinitamente menos veces al Indec que a la factura del teléfono celular? Punto compartido.

¿Qué es preferible, un hijo de puta que se define jugador del equipo del mal o unos imbéciles que ni saben para quién están están jugando? Desde Oscar Wilde sabemos la respuesta. Punto para Bernardo.

5 comentarios:

ambalivabal dijo...

Sublime.
Como todo tu blog.
Felicitaciones y saludos

Aguilucho dijo...

"¿Qué es preferible, un hijo de puta que se define jugador del equipo del mal o unos imbéciles que ni saben para quién están están jugando?"
Debería entrar en el Guinnes de los records en el rubro "definición del periodismo en Argentina con la menor cantidad de palabras posible".

Arqueros Sin Manos dijo...

Son preferibles los imbéciles, sin dudas.

toni dijo...

Voto por los hijos de puta del mal! se extrañan!
ahora son mayoría los imbéciles que te generan una impotencia de la concha de la lora.

Anónimo dijo...

prefiero a los hijos de puta, los imbéciles te hacen daño y nunca sabés por dónde, porque no tienen plan, son imbéciles. Los hijos de puta saben bien a dónde van y no es raro que se sirvan de los imbéciles. Como los hijos de puta saben a dónde van porque son inteligentes, uno puede llegar a anticiparlos. Los imbéciles te desconciertan, hasta cuando los matan te terminás preguntando si no era un tipo que ni tenía la culpa.