04 septiembre 2008

Leo Franco y Maxi Rodríguez tuvieron una tarea execrable


Este título se repite como quinientas veces en diferentes publicaciones, elegí al azar.
Muchachos, todo bien, yo entiendo que son jóvenes, que no pudieron estudiar porque resultaron jugadores famosos, entiendo que Madrid tiene una tendencia, digamos, conservadora, ¿sería una exageración decir tendencia facha?, digamos que entiendo que había un billete de Boss, que iba el técnico, sí, el Director Técnico del equipo en que juegan, Javier Aguirre -al que le remita inmediatamente a bilardismo sepa que no pertenece a esta época-, supongamos que entiendo todo eso, pero ¿es necesario esto del cásting? Pausa.
Inmediatamente después de preguntarme acerca de la necesidad de este post, me acordé de la manga de zátrapas -debidamente filmados- que salió a arrancarse los dos trapos de canje barato que tenía, para diferenciarse del cocainómano Diego Maradona, ya no Dios, la Estrella, el Pibe de Oro, a lo sumo Enfermo, qué papelón, cómo nos hace quedar en el mundo; entonces me dio ganas de seguir adelante. fin de la pausa.
En general me parece que aquellas cosas que no pueden ser nombradas en castellano encierran una trampa. Problema mío. Pero a lo que voy es a que hablan de cásting como una celebración feliz, cuando están haciendo pasar a un grupo de chicas medio en bolas, dudosamente mayores y profesionales -dato de color-, para elegirlas como si fueran vacas.
En convineta con la empresa que debe poner las modelos que van a alcanzar pelotas de tenis en un torneo de la ciudad y que debe poner toda una tarasca importante para los premios, pero la cosa es que unos hombres junto a unos jóvenes millonarios les miran ¿las tetas?, ¿el culo?, ¿la boca?, ¿los ojos?... se hacen chistes y se ríen, ¿bromearán acerca de las aptitudes físicas de las chicas?, ¿harán un chiste verde?, ¿pedirán elegir a todas? Da lo mismo.
No me interesa el fin de la elección, ni la paga, ni ocho cuartos, es una práctica que no debería existir, la segregación dejada en manos de jóvenes, deportistas, exitosos, bobos de lo más velado, avalando esta basura casi nazi. (Ahora va a venir un pelotudo a explicarme el nazismo, otra boba a decir que acá no se muere nadie, o el otro boludo 'vos te sensibilizaste porque estaban todas buenas'... se van a la concha de su madre).
Este post no tiene una intención vigilante, es la misma basura que Neustadt criticando al gordo, pero hace uso del derecho que le asiste ser parte de un colectivo que se encuentra implicado, ya sea en condición de humano, de futbolistas, de argentinos, de jóvenes, en fin, un embole de obligación política al fin.

3 comentarios:

Francis Bean dijo...

JAja si los vi a los dos babosos mirando a las minas.


Saludos

Peralta dijo...

Ulises, usted se la come. Y usted también váyase a la concha de su madre

Ulises Dumond dijo...

No, caballero, el que se la come, evidentemente, es usted. Además de leer a las apuradas.
Yo no estoy en contra de mirar minas, yo estoy en contra de que las seleccionen. Quiénes son, giles. Todas a la final, o todas a alcanzar pelotitas.
Usted, Peralta, es un nostálgico de su linaje ario. Y eso es de puto -en sus términos-, los machos las quieren a todas. Puede dejar afuera a las hijas de puta, pero no creo que Maxi y Leo hayan prestado atención a ese aspecto.